Este inmigrante vivió meses atrapado en un aeropuerto. Logró al fin asilo gracias a una desconocida

Pasó medio año encerrado en un aeropuerto en el que dormía, comía e incluso hacía la Chona challenge. La ayuda de una desconocida le permitió conseguir un visado para escapar al fin de allí.

Durante siete meses, un inmigrante atrapado en un aeropuerto sobrevivió durmiendo bajo las escaleras y alimentándose con restos de platillos de arroz con pollo. Documentó su vida en redes sociales: cortándose el pelo en los baños, tomando el sol en los ventanales de la terminal, e incluso haciendo el challenge de la Chona… con los carros de equipaje.

Hassan al Kontar, de 37 años, emigró de Siria a Emiratos Árabes Unidos en 2006 para evitar el servicio militar obligatorio. En 2011, cuando estalló la guerra civil, el Gobierno sirio se negó a renovarle el pasaporte, pero él rehusó regresar a su país: “No soy una máquina de matar, no quiero ser parte de la destrucción de Siria”, relató a la radiotelevisión pública británica.

Cuando su pasaporte expiró, y con él su permiso de trabajo en Emiratos Árabes Unidos, se quedó como inmigrante indocumentado hasta ser arrestado y deportado. Voló a Malasia, uno de los pocos países donde los sirios pueden conseguir visado de turista, según informa el diario The Washington Post.

Allí trabajó durante tres meses para ahorrar dinero con el que comprar un pasaje a Ecuador, pero no pudo abordar ese avión y terminó volando a Camboya. No le dejaron entrar al país, y tuvo que regresar a Malasia… donde tampoco le dejaron entrar: quedó así encerrado en la terminal 2 del aeropuerto de su capital, Kuala Lumpur.

El relato en redes sociales de sus andanzas atrajo la atención de numerosos usuarios, y entre ellos la de Laurie Cooper, una canadiense del pueblito alpino de Whistler que, junto a unos amigos, presentó una solicitud para que admitieran a Kontar como refugiado en el país. Logró recaudar en Internet los 13.600 dólares necesarios para tramitar su petición, según informa el diario The Guardian.

Sin embargo, la relevancia pública de Kontar también le causó dificultades. A principios de octubre fue detenido por permanecer en un área restringida del aeropuerto sin boleto de embarque. Cooper urgió al Gobierno canadiense a que acelerara los trámites, ante el temor de que Kontar pudiera ser extraditado a Siria (donde la guerra civil continúa).

El pasado sábado, la mujer recibió un mensaje de Kontar: ya estaba de camino. Publicó entonces una imagen suya en el aeropuerto, pero al fin con un pasaje para escapar de allí. Llegó a Vancouver (Canadá) el lunes por la noche.