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Un posible caso del "anómalo" síndrome de La Habana retrasa la gira de Kamala Harris a Vietnam

La vicepresidenta viajó a Hanoi con varias horas de retraso "tras una cuidadosa evaluación". Funcionarios de la Administración han especulado con la posibilidad de que Rusia esté implicada en estos "incidentes sanitarios anómalos".
/ Source: Telemundo

Por Alexandra Jaffe y Jonathan Lemire The Associated Press

El viaje de la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, de Singapur a Vietnam se retrasó varias horas este martes por una investigación sobre dos posibles casos del llamado síndrome de La Habana en Hanoi, dijeron funcionarios de la administración.

La investigación estaba en sus primeras etapas y los funcionarios consideraron que era seguro que Harris hiciera su parada programada en Vietnam, que forma parte de su viaje por Asia con el objetivo de tranquilizar a los países aliados al respecto de la política exterior estadounidense en medio de la tumultuosa evacuación de las fuerzas estadounidenses de Afganistán.

El síndrome de La Habana es el nombre con el que se le conoce a la una serie de misteriosos incidentes de salud, reportados por primera vez por los diplomáticos estadounidenses y otros empleados del Gobierno en la capital de Cuba en 2016.

La vicepresidenta Kamala Harris durante su visita a Singapur. Reuters/Evelyn HockStein

En la última semana se han producido dos casos separados de incidentes de salud inexplicables reportados por personal estadounidense, dijeron los funcionarios. Aún no estaba claro quién había sido afectado por el síndrome, aunque los funcionarios dijeron que no era alguien del equipo de trabajo de la vicepresidenta o de la Casa Blanca.

Los funcionarios no estaban autorizados a hablar públicamente sobre la investigación en curso.

La Embajada de Estados Unidos en Hanoi emitió un comunicado en el que explicó que el retraso fue porque la oficina de Harris tuvo conocimiento de un informe sobre un "posible incidente sanitario anómalo reciente" en la capital vietnamita. La embajada no dio más detalles, pero informó que la oficina de Harris decidió viajar a Hanoi "tras una cuidadosa evaluación".

El Gobierno estadounidense utiliza el término "incidente sanitario anómalo" para describir el síndrome. Algunos de los afectados afirman haber escuchado un fuerte sonido penetrante y haber sentido una presión intensa en la cara. A veces le siguen dolor, náuseas y mareos.

Desde entonces, estadounidenses que prestan servicio en otros países, como Alemania, Austria, Rusia y China, han informado de dolencias similares e inexplicables. Se han barajado diversas teorías para explicar los incidentes, entre ellas la de las microondas dirigidas o los ataques sónicos como parte de un esfuerzo de espionaje o de piratería informática.

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Las revelaciones de al menos dos posibles incidentes en Washington son especialmente alarmantes, incluido un caso cerca en la Casa Blanca, en noviembre, en el que un funcionario dijo que tenía mareos.

Funcionarios de la Administración han especulado con la posibilidad de que Rusia esté implicada, pero desde Moscú han negado esa sospecha.

Harris tenía previsto viajar a Hanoi el martes por la tarde, tras pronunciar un discurso en Singapur en el que fustigó a China por sus incursiones en el Mar de la China Meridional, y tras un debate sobre cuestiones relativas a la cadena de suministro con líderes empresariales.

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Pero el vuelo se retrasó más de tres horas y Symone Sanders, principal portavoz de Harris, se negó a dar explicaciones. Sanders dijo voluntariamente a los periodistas que Harris, a quien habían visto varias veces durante el martes, estaba "bien" y que no había motivos para preocuparse por su salud.

El Congreso ha hecho saltar las alarmas sobre este tipo de ataques, encontrando un raro apoyo bipartidista en la Cámara de Representantes y el Senado para que se continúe con la investigación del síndrome en todo el Gobierno, así como con el apoyo millonario para el seguimiento y tratamiento médico de funcionarios estadounidenses.

Biden se enfrenta a una nueva presión para resolver el misterio, pues el número de casos denunciados de posibles ataques ha aumentado considerablemente. Pero los científicos y los funcionarios del Gobierno aún no están seguros de quién puede estar detrás de esto, si los síntomas pueden haber sido causados inadvertidamente por los equipos de vigilancia, o si los incidentes, de hecho, fueron realmente ataques.

Lo que sea que concluya la revisión oficial podría tener enormes consecuencias. La confirmación de que un adversario de Estados Unidos ha estado llevando a cabo ataques perjudiciales contra funcionarios del país desataría llamamientos para una respuesta contundente por parte Estados Unidos.

Por lo pronto, la administración asegura que se ha tomado en serio el asunto, que está investigando agresivamente y que se encargará de que los afectados tengan una buena atención médica.

Un análisis clave identificó la "energía de radiofrecuencia dirigida y pulsada" como la culpable más plausible. Publicado en diciembre por la Academia Nacional de Ciencias, el informe decía que un ataque de radiofrecuencia podría alterar la función cerebral sin causar "daños estructurales graves". Sin embargo, el grupo de expertos no pudo llegar a una conclusión definitiva sobre la forma en que los funcionarios estadounidenses podrían haber sido alcanzados.

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Además, un informe desclasificado del Departamento de Estado de 2018 indicó "una falta de liderazgo de alto nivel, comunicaciones ineficaces y desorganización sistémica" en la respuesta a los casos del síndrome de La Habana. El informe dice que la causa de las lesiones es "actualmente desconocida". El documento fue publicado por el Archivo de Seguridad Nacional de la Universidad George Washington.

Chris Miller, secretario de Defensa en funciones durante los últimos meses de la Administración Trump, creó un equipo del Pentágono para investigar los presuntos ataques. Eso fue después de que se reuniera con un soldado a finales del año pasado quien describió, mientras servía en un país que Miller no quiso identificar, cómo había escuchado un sonido de "chillido" y luego tuvo un dolor de cabeza intenso.