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"Un momento de crisis con un impacto de por vida": el testimonio de un cirujano que atendió a las víctimas de Uvalde

Atendió a los sobrevivientes de un tiroteo en 2017 y esta semana le tocó enfrentarse al horror por segunda vez. "Me siento tan mal por esas familias... Podemos ser mejores", asegura.

Por Alicia Victoria Lozano - NBC News

SAN ANTONIO — Sentado en una sala de conferencias, lejos del caos de la unidad de traumatología del Hospital Universitario, el Dr. Ronald Stewart hizo una pausa y cerró los ojos varias veces este jueves antes de contener las lágrimas.

“Me siento tan mal por esas familias”, dijo el cirujano, “y culpable hasta cierto punto, de que no tengan a sus hijos y yo sí”.

Stewart, cirujano sénior de traumatología en el Hospital Universitario y padre de tres hijos adultos, fue uno de los médicos que atendió a las víctimas del tiroteo del martes en la Escuela Primaria Robb en Uvalde, donde un atacante disparó con un arma de guerra y mató a 19 niños y dos profesores.

El Dr. Ronald Stewart, cirujano traumatólogo del Hospital Universitario y presidente del Departamento de Cirugía del Hospital UT Health San Antonio en Texas.
El Dr. Ronald Stewart, cirujano traumatólogo del Hospital Universitario y presidente del Departamento de Cirugía del Hospital UT Health San Antonio en Texas.NBC News

Desde el momento en que llegaron cuatro pacientes, fue "hora de actuar" en el hospital, dijo Stewart, quien también es presidente del departamento de cirugía de UT Health San Antonio.

“No sabíamos cuántos pacientes íbamos a tener”, afirmó y calificó la respuesta del personal como una "sinfonía humana".

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Las víctimas también fueron trasladadas a otros hospitales, entre ellos el Brooke Army Medical Center en las afueras de San Antonio, donde decenas de socorristas se movilizaron para preparar quirófanos, bancos de sangre y otros servicios.

La respuesta coordinada se convirtió rápidamente en un esfuerzo de ayuda que abarcó toda la región e incluyó a trabajadores de salud mental que fueron llamados para consolar a las víctimas y sus familias.

“Estamos en un momento de crisis que tendrá un impacto de por vida”, aseguró Stewart, advirtiendo que los sobrevivientes de un trauma, especialmente cuando lo experimentaron en la infancia, a menudo sufren problemas de salud crónicos en la edad adulta.Por infortunio, esta no era su primera vez tratando a víctimas de un tiroteo: eso fue en 2017, en el tiroteo en la iglesia en Sutherland Springs, Texas, que dejó 26 muertos y casi dos docenas de heridos.

Una de las lecciones que aprendió de esa tragedia fue la necesidad de transportar la sangre directamente a las víctimas, en lugar de esperar a que lleguen al hospital para recibir la transfusión. Esa estrategia la implementaron el martes, cuando el Hospital Universitario y otras instalaciones médicas de la zona se movilizaron para enviar la sangre de los donantes hasta Uvalde, explicó Stewart.

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Desde el tiroteo de 2017, Stewart se ha dedicado a la educación y prevención de las lesiones con armas de fuego, exponiendo en más de 100 conferencias alrededor del país y supervisando eventos de educación y participación comunitaria.

Hasta este jueves todavía había cuatro pacientes de Uvalde en el Hospital Universitario, tres niños y una mujer de 66 años. La mujer y un niño de 10 años estaban en estado grave, y dos niños de 9 y 10 años estaban en buenas condiciones.

Stewart se mantuvo optimista de su recuperación.

"Me duele el sinsentido de esto. Podemos ser mejores, debemos ser mejores", aseguró.

En los días que han transcurrido desde el tiroteo en Uvalde, su mente a menudo vaga pensando en la flor silvestre bluebonnet, que florece en todo el suroeste: aparece en los lugares más inverosímiles, como grietas en las aceras y a lo largo de carreteras transitadas, donde la gente podría no pensar en encontrar destellos de esperanza.

“Trato de encontrar belleza en el mundo, y creo que está allí si la buscamos incluso en medio de un dolor y sufrimiento horrible, horrible, horrible, horrible”, agregó.