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Oponerse al aborto no detiene a algunos estadounidenses de ayudar a sus seres queridos a interrumpir un embarazo

Las personas que buscan abortar, más de la mitad de las cuales ya son madres (muchas con niños pequeños), comúnmente buscan apoyo en amigos o familiares y lo obtienen.

Por Tricia C. Bruce - The Conversation

Maxine (seudónimo de una mujer de 58 años) se encuentra entre una parte considerable de personas en Estados Unidos que se oponen al aborto aduciendo razones morales.

Republicana, cristiana y abuela, Maxine dice que no puede "creer que alguien diga honestamente que la vida no comienza cuando se concibe". El aborto es un “asesinato”, dijo. A pesar de pensar así, acompañó a una amiga a una clínica para que abortara.

Conocí a Maxine en mayo de 2019 cuando, siendo yo socióloga, realizaba un estudio sobre cómo la gente común en Estados Unidos piensa sobre el aborto.

Maxine explica que su amiga no era perfecta y tampoco lo eran sus circunstancias, pero aun así merecía ayuda.

“Viendo cómo fue criada [mi amiga] y todas las cosas que le pasaron, supongo que eso me dotó de un punto de vista en el que todavía creo que [el aborto] está mal, pero nunca le diría a nadie ‘hiciste mal’, ni lo repudiaría para mis adentros”, me dijo Maxine.

El costo y la logística de someterse a un aborto en Estados Unidos significan que pocas estadounidenses pueden someterse a uno sin contar con ayuda. Las personas que buscan abortar, más de la mitad de las cuales ya son madres (muchas con niños pequeños), comúnmente buscan apoyo en amigos o familiares.

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Mi investigación, hecha en conjunto con la demógrafa social Sarah K. Cowan y sus colegas, muestra que muchos estadounidenses pueden estar dispuestos a ayudar a un amigo o familiar a abortar, incluidos aquellos que se oponen al aborto aduciendo razones morales.

El componente humano del aborto

Mi equipo de investigación habló cara a cara, confidencialmente, con cientos de estadounidenses en todo Estados Unidos para explorar las opiniones sobre el aborto más allá de lo que revelan las encuestas.

Enviamos cartas a 2,500 residentes del país, seleccionados al azar, invitándolos a participar en un estudio sobre lo que describimos como un “problema social”.

De las casi 700 personas que llenaron una preselección demográfica en línea, seleccionamos 217 para entrevistas en profundidad, con una duración promedio de 75 minutos. Nuestra muestra refleja fielmente la población general de Estados Unidos.

Pese a la oponerse al aborto, muchos estadounidenses están dispuestos a ayudar a alguien a someterse al procedimiento.
Pese a la oponerse al aborto, muchos estadounidenses están dispuestos a ayudar a alguien a someterse al procedimiento.svega / Getty Images

Los datos de la Encuesta Social General de 2018, una encuesta representativa a nivel nacional realizada desde 1972 por el Centro Nacional de Investigación de Opinión de la Universidad de Chicago, revelaron que el 76 % de los estadounidenses que se oponían moralmente al aborto, sin embargo, estarían dispuestos a brindar “apoyo emocional” a un amigo o familiar que decidió abortar.

Otro 43% dijo que ayudaría a hacer preparativos para ese fin y el 28% dijo que ayudaría a pagar los costos asociados. El 6% dijo que ayudaría a pagar el aborto en sí.

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En el contexto de la legislación impulsada en Texas, que permite a los ciudadanos demandar a cualquier persona que ayude a una mujer a abortar después de las seis semanas de embarazo, estos hallazgos pueden ser dignos de mención.

Si bien los tribunales federales y estatales debaten actualmente sobre el estatus legal del aborto, el tema es mucho más personal para los estadounidenses comunes.

Casi una cuarta parte de las mujeres estadounidenses se habrá hecho un aborto a la edad de 45 años. Tres cuartas partes de los cientos de estadounidenses que mi equipo y yo entrevistamos conocían personalmente a alguien que se había hecho un aborto.

Un comportamiento contradictorio

Conversar de manera confidencial con estadounidenses dispuestos a ayudar a un ser querido a abortar, aunque ellos se opongan al aborto, nos ayudó a comprender un comportamiento aparentemente contradictorio.

Nuestro equipo encontró tres explicaciones principales durante las entrevistas.

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La primera fue la “conmiseración”, que es cuando se tiene empatía por seres amados imperfectos, en un mundo imperfecto. La segunda, la “exención”, que es cuando alguien decide otorgar una especie de perdón solo a sus seres queridos. Y la tercera, la “discreción”, que es cuando la persona considera que un amigo o familiar en cuestión es una persona capaz de tomar sus propias decisiones morales.

Estos tres enfoques posibilitaron que estadounidenses opuestos al aborto mantuvieran sus valores personales, pero al mismo tiempo ejercieran lo que creían como una obligación de apoyar a un ser querido.

Cabe preguntarse si esto es hipocresía.

Nuestra investigación sugiere lo contrario: que los pedidos de ayuda por parte de amigos y familiares hacen entrar en juego múltiples valores humanos, potencialmente competitivos.

Tal es el caso de Maxine y otros estadounidenses que han vivido simultáneamente con su oposición al aborto, pero con un compromiso de ayudar a seres queridos en un momento de necesidad. Mis coautores y yo llamamos “benevolencia discordante” a esta inclinación a ofrecer ayuda a alguien, incluso cuando va en contra de los propios valores.

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Entre los entrevistados que nos revelaron alguna experiencia personal con el aborto, el 10% nos dijo que ellos también se “oponen moralmente” al aborto. Otro 50% dijo que la moralidad del aborto “depende”. Cuando se les pidió que se explicaran mejor, los entrevistados mencionaron elementos como las razones, las creencias, los riesgos, el historial de aborto o el consentimiento sexual de la persona embarazada.

Las razones que dieron para recurrir al aborto fueron variadas.

Algunas se sintieron presionadas. Algunas no sabían muy bien qué hacer. Una nos dijo: “Es diferente cuando se trata de tu cuerpo, tu futuro y tu vida”.

Las entrevistados que han vivido personalmente el aborto fueron más propensas a decir que este procedimiento debería ser “legal bajo cualquier circunstancia” que a decir que “no se oponen moralmente” al aborto, de acuerdo con datos de la Encuesta Social General conducida entre la población general de Estados Unidos.

Los estadounidenses expresan comúnmente sus opiniones legales sobre el aborto usando matices. Décadas de encuestas de Gallup muestran que la mayoría de ellos apoya la legalidad bajo “ciertas” circunstancias.

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Nuestras entrevistas revelaron que el apoyo al derecho legal al aborto varía según el tiempo de embarazo, los riesgos para la salud, la cantidad de abortos anteriores o incluso si se conoce personalmente a la persona que busca abortar.

Las contradicciones, las complejidades y las conjeturas, en otras palabras, son comunes en el pensamiento sobre el aborto de los estadounidenses comunes y corrientes y en el comportamiento correspondiente en relación con los demás.

Ayudar en una encrucijada

Al igual que muchos de los estadounidenses que entrevistamos, Maxine se opuso a etiquetas que describen una posición ante el aborto, como el término “pro-vida”, así como a la retórica extremista que impulsan los más radicales. “Ambos lados tienen una crueldad, ¿sabes?”, dijo. Y advirtió que no se debe emitir juicios “hasta que se esté en los zapatos de alguien”.

Las leyes que tienen como objetivo castigar a quienes "ayudan" a una amiga o familiar a abortar tendrá un impacto más amplio en los estadounidenses de lo que los legisladores pueden anticipar. La amenaza de ser demandados puede que disminuya el grado de disponibilidad que los amigos y familiares están dispuestos a brindar.

En cuanto a Maxine, puede que la voluntad de apoyar a un ser querido prevalezca.

Tricia C. Bruce es socióloga en la Universidad de Notre Dame, Indiana, Estados Unidos. La investigadora recibió fondos de la universidad para realizar esta investigación.