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Miles batallan para renovar sus cupones de alimentos debido a los cambios en Medicaid

El cuello de botella provocado por el proceso de reevaluación de los inscritos en el Medicaid por parte de los estados ha tenido un efecto negativo en familias con ingresos bajos que dependen de otros programas de asistencia pública.

Por Katheryn Houghton, Rachana Pradhan y Samantha Liss - KFF Health News vía NBC News

Una hora antes del amanecer, Shelly Brost caminó un kilómetro y medio bajo una lluvia helada hasta la oficina de asistencia pública. La razón: se le acababa el tiempo para demostrar que seguía reuniendo los requisitos para recibir ayuda alimentaria después de que enfrentara dificultades para hacer la gestión a través del centro de llamadas del estado.

Dos veces había intentado utilizar la línea de ayuda de la asistencia pública de Montana para completar la necesaria entrevista para recertificar sus beneficios del Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria, o SNAP. La llamada se cortó tras más de una hora en espera.

"Estaba a punto de llorar", afirmó Brost mientras hacía cola con otra docena de personas que esperaban a que abriera la oficina en una reciente mañana de noviembre. "Tengo un niño hambriento de 13 años".

Stormie Whitten, de 25 años, utiliza su tarjeta EBT de Maine mientras hace compra de alimentos en un supermercado en Portland, Maine, el pasado 23 de julio.
Stormie Whitten, de 25 años, utiliza su tarjeta EBT de Maine mientras hace compra de alimentos en un supermercado en Portland, Maine, el pasado 23 de julio.Getty Images

Las familias de bajos ingresos que necesitan servicios de protección social, como alimentos y ayuda monetaria, se han convertido en un daño colateral en la batalla burocrática para determinar si decenas de millones de personas siguen teniendo derecho a Medicaid, después de que un alto por la pandemia en las cancelaciones de los beneficios llegó a su fin esta primavera. Se trata de personas cuyas solicitudes y formularios de renovación se han retrasado o perdido, o que, como Brost, no pueden ponerse en contacto con los abrumados trabajadores de los centros de atención a llamadas del Gobierno.

El "desmantelamiento" del Medicaid ha tenido una repercusión negativa en los servicios para las familias con bajos ingresos. Es una consecuencia ignorada que ha provocado el fin de la cobertura para millones de personas desde abril. Se espera que millones más pierdan ese beneficio en los próximos meses.

"La cancelación del Medicaid ha creado enormes problemas para el personal administrativo", afirmó Leighton Ku, director del Centro de Investigación de Políticas Sanitarias de la Escuela de Salud Pública del Instituto Milken, de la Universidad George Washington.

Según el Centro de Prioridades Presupuestarias y Políticas, un grupo de reflexión de izquierdas de Washington D.C., la mayoría de los estados recurren a los mismos trabajadores y sistemas informáticos para clasificar a los beneficiarios de Medicaid y SNAP. La dificultad de inscribirse en otras prestaciones de asistencia pública varía en función de cómo cada estado establece sus programas, y de la cantidad de personal de las agencias para hacer frente al trabajo adicional causado por las cancelaciones del Medicaid.

Las personas que buscan ayuda pública han enfrentado históricamente largos tiempos de espera en los centros de llamadas y opciones limitadas de ayuda en persona. Esos problemas han empeorado a medida que un número récord de beneficiarios del Medicaid buscan ayuda con sus inscripciones.

Abogados y organizaciones que ayudan a los solicitantes de beneficios alimentarios en Montana, Missouri y Virginia, por ejemplo, dijeron que las solicitudes han desaparecido y las llamadas telefónicas a los trabajadores que determinan la elegibilidad con frecuencia quedan sin respuesta.

El "desmantelamiento" del Medicaid ha tenido una repercusión negativa en los servicios para las familias con bajos ingresos

"Nuestros clientes ya viven en el filo de la navaja, y esto puede darles el tiro de gracia", comentó Megan Dishong, subdirectora de la Asociación de Servicios Legales de Montana.

El número de personas inscritas en el SNAP es aproximadamente la mitad de la cifra del Medicaid. En abril, casi 42 millones de estadounidenses recibieron asistencia alimentaria, frente a los 87.4 millones inscritos en el programa de cobertura sanitaria. 

El propio SNAP ha sufrido cambios importantes este año: expiró una política que aumentó los beneficios durante la pandemia y se han restablecido los requisitos de trabajo. Según los datos federales más recientes, la inscripción en el SNAP descendió en un millón de personas de enero a agosto pasados, mucho menos que el descenso en la inscripción en el Medicaid, que comenzó en abril.

Aun así, los datos oficiales no recogen los retrasos y otras dificultades a las que se enfrentan las personas para obtener los beneficios.

En Virginia, donde las oficinas locales del Departamento de Servicios Sociales del estado gestionan las solicitudes de Medicaid y SNAP, "he tenido varios clientes que han presentado solicitudes y se han quedado en el aire", comentó Majesta-Doré Legnini, becaria de Equal Justice Works en el Legal Aid Justice Center, que trabaja en cuestiones relacionadas con SNAP.

Una persona que solicitaba asistencia por primera vez no tuvo noticias durante tres meses y tuvo que volver a presentar la solicitud. Otra obtuvo beneficios al cabo de dos meses y medio, después de haber sufrido retrasos en la tramitación de la solicitud, una carta de denegación y una apelación. Una familia con estatus migratorio mixto –los hijos cumplían los requisitos para recibir los beneficios– no recibió ayuda durante ocho meses después de que les fuera cortada por error y luego experimentó retrasos tras volver a solicitarlas.

Supuestamente, Virginia debe tramitar cada solicitud en un plazo de 30 días. "La mayoría de mis clientes tienen hijos menores de 15 años", afirmó Legnini. Muchos le dicen que "tienen problemas para conseguir suficientes alimentos para sus hijos". El Departamento de Servicios Sociales de Virginia no respondió a las preguntas de KFF Health News.

En Missouri, una demanda federal presentada antes de que comenzara el desmantelamiento del Medicaid alegó que el sistema, que calificó de disfuncional, impide a los residentes de bajos ingresos obtener ayuda alimentaria. A más de la mitad de los solicitantes de Missouri se le negó la ayuda en julio porque no pudo completar la entrevista para obtener beneficios, y no fue porque no fueran elegibles, de acuerdo con un documento presentado en el caso.

Un grupo de persona espera a las puertas de un banco de comida en Nueva York, el 16 de noviembre de 2020.
Un grupo de persona espera a las puertas de un banco de comida en Nueva York, el 16 de noviembre de 2020. Associated Press

La solicitud de Mary Holmes, una mujer de 57 años de St. Louis con cáncer de garganta y otras enfermedades crónicas, fue denegada en febrero de 2022 porque no pudo ponerse en contacto con un centro de llamadas para completar su entrevista. Holmes telefoneó repetidamente al centro de llamadas, y esperó durante horas en espera, a menudo con cientos de personas delante de ella. Sus beneficios fueron restituidos después de que el juez amonestó al estado por las largas esperas durante una audiencia celebrada en marzo de 2022. La demanda sigue en pie.

Ahora, con Missouri en un proceso de reevaluación de las inscripciones de Medicaid de más de 1 millón de beneficiarios, activistas han asegurado que los defectos sistémicos se han convertido en una crisis para los más vulnerables.

La mayoría de mis clientes tienen hijos menores de 15 años y tienen problemas para conseguir suficientes alimentos para sus hijos

Majesta-Doré Legnini Equal Justice Works

"Es como una gran tormenta de fuego con estas dos cosas sucediendo a la vez", indicó Joel Ferber, director de defensa de los Servicios Legales del Este de Missouri, que representa a Holmes y los otros demandantes.

Funcionarios estatales afirmaron que habían "dado pasos significativos para hacer más amplio el acceso a las entrevistas", según documentos recientemente presentados en corte, como la contratación de "proveedores externos para manejar las llamadas sobre el Medicaid y así liberar a más empleados estatales para atender las entrevistas sobre SNAP".

Funcionarios de Montana aseguraron que el proceso de redeterminación de Medicaid chocó de manera similar con un sistema ya problemático en ese estado.

Charlie Brereton, director del Departamento de Salud Pública y Servicios Humanos de Montana, dijo en septiembre a los legisladores que el estado estaba trabajando para mejorar su línea de ayuda de asistencia pública, "que, francamente, ha estado plagada de algunos problemas y retos durante muchos, muchos años".

Brereton explicó que la agencia aumentó los salarios de los coordinadores de casos para cubrir puestos de trabajo en persona. El estado contrató a unos 50 trabajadores de agencias nacionales para complementar el personal del centro de llamadas y creó una lista de espera separada en su línea de ayuda para las personas que solicitan alimentos o asistencia temporal en efectivo.

Jon Ebelt, portavoz del Departamento de Salud de Montana, no respondió directamente cuánto tiempo como promedio tienen que esperar las personas que llaman para recibir SNAP y asistencia en efectivo, pero indicó que las solicitudes "están siendo procesadas a tiempo".

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Las personas que trataron de usar el sistema del estado dijeron que las largas esperas continuaban en noviembre.

Desde abril, hay casi 5,000 personas menos en Montana recibiendo los beneficios de SNAP. Pero eso no significa necesariamente que menos personas sean elegibles para los beneficios, indicó Lorianne Burhop, directora de políticas de la Red de Bancos de Alimentos de Montana.

"Hemos observado cifras elevadas y constantes de personas en los bancos de alimentos, mientras que el SNAP ha ido disminuyendo", afirmó Burhop. "Creo que hay que considerar el acceso limitado como un factor que está impulsando ese descenso".

En Missoula, DeAnna Marchand esperaba en la línea de ayuda de Montana a medida que se acercaba la fecha límite de noviembre. Se encontraba en una categoría de personas que se enfrentan a múltiples fechas límite: una para volver a certificar la asistencia alimentaria para ella y su nieto, otra para demostrar que todavía cumple los requisitos para el programa Medicaid que paga a la persona que la cuida en casa y una tercera, para mantener el Medicaid de su nieto.

"No sé lo que quieren", comentó Marchand. "¿Cómo voy a conseguir los beneficios si no puedo hablar con nadie?"

Después de media hora, siguió las instrucciones para programar que la llamaran de vuelta. Pero una voz automática le anunció que cupos estaban ocupados y le indicó que esperara de nuevo. Una hora más tarde, la llamada se cortó.