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La policía de Chicago no podrá realizar persecuciones a pie a quienes cometen delitos menores

Tras la muerte de dos jóvenes latinos de 13 y 22 años por disparos de oficiales, se estableció una política para vetar la práctica, pues se consideró como un peligro para las autoridades y los ciudadanos.

Por Don Babwin - The Associated Press

Los agentes de la policía de Chicago ya no podrán perseguir a personas en las calles simplemente porque se escapen o se den a la fuga por infracciones menores, según informó el departamento el martes, más de un año después de que dos persecuciones a pie terminaran con agentes que dispararon mortalmente a un niño de 13 años y a un hombre de 22.

La nueva política se adhiere estrechamente a un proyecto puesto en marcha después de esas muertes y da al departamento algo que nunca ha tenido: reglas permanentes sobre cuándo los oficiales pueden y no pueden participar en una actividad que los puede poner en peligro a sí mismos, a los que están persiguiendo y a los transeúntes.

"La seguridad de los miembros de nuestra comunidad y de nuestros agentes sigue siendo el núcleo de esta nueva ley de persecución a pie", dijo el superintendente David Brown en un comunicado en el que anunciaba la medida, que se aplicará a finales del verano.

Manifestantes se solidarizan durante una protesta junto al monumento a Anthony Álvarez, de 22 años, que fue abatido por la policía, el sábado 1 de mayo de 2021 en el barrio de Portage Park de Chicago.
Manifestantes se solidarizan durante una protesta junto al monumento a Anthony Álvarez, de 22 años, que fue abatido por la policía, el sábado 1 de mayo de 2021 en el barrio de Portage Park de Chicago.AP

"Hemos colaborado internamente con nuestros agentes y externamente con nuestros residentes para desarrollar una política en la que todos tenemos interés".

Los agentes podrán perseguir a una persona si creen que está cometiendo o está a punto de cometer un delito grave, un delito menor de clase A, como una agresión doméstica, o una infracción de tráfico grave, como la conducción en estado de embriaguez o las carreras callejeras, que podrían causar daños a otras personas.

En cambio, no podrán perseguir a las personas a pie si sospechan que han cometido infracciones menores como infracciones de estacionamiento, conducir con la licencia suspendida o beber alcohol en público. Pero seguirán teniendo discreción ante las personas que hayan determinado que están cometiendo o están a punto de cometer delitos que supongan “una amenaza evidente para cualquier persona”.

Quizás lo más significativo es que la política deja claro que los días en que los agentes daban una persecución sólo porque alguien intentaba evadirlos han terminado.

"Las personas pueden evitar el contacto con un miembro por muchas razones que no sean la participación en una actividad delictiva", advierte el texto.

Los nombres de Adam Toledo, de 13 años, y de Anthony Alvarez, de 22, que iban armados cuando huyeron de la policía en persecuciones en marzo de 2021, no se mencionan en el comunicado de prensa que anuncia la nueva medida. Pero esas persecuciones -en particular la de Alvarez- arrojan una sombra sobre la política.

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La alcaldesa Lori Lightfoot exigió que el departamento creara una política provisional tras los disparos y el principal fiscal del condado criticó duramente a la uniformada por la persecución de Alvarez.

Según la nueva directriz, la persecución de Alvarez no habría sido permitida aparentemente por dos razones clave. En primer lugar, cuando la policía lo persiguió por una infracción de tráfico, sabía quién era y dónde vivía, aseguró la fiscal del estado del condado de Cook, Kim Foxx, a los periodistas en marzo, cuando anunció que los agentes implicados en los dos tiroteos no serían acusados. En segundo lugar, ya no se permite a los agentes perseguir a pie a personas sospechosas del tipo de infracción menor que dio lugar a la persecución.

La política incluye una serie de circunstancias en las que un agente debe suspender una persecución. Debe terminar si un tercero está herido y necesita atención médica inmediata que no puede ser proporcionada por nadie más. Si los agentes se dan cuenta de que no saben exactamente dónde están, lo que es posible en una situación caótica en la que están corriendo por callejones y entre casas, deben detenerse. Y si se ven incapaces de comunicarse con otros agentes, ya sea porque se les cae el radio o por otra razón.

El texto hace hincapié en recordar a los agentes que ni ellos ni sus supervisores serán criticados o disciplinados por decidir no realizar una persecución a pie o suspenderla.

También se prohíbe a los agentes provocar persecuciones, por ejemplo empleando una táctica en la que se dirigen a toda velocidad en sus vehículod patrulla hacia un grupo de personas, se detienen de repente y saltan fuera “con la intención de detener a cualquiera del grupo que huya”.

La ciudad lleva esperando una política desde mucho antes de los tiroteos de Toledo y Alvarez.

Hace cinco años, el Departamento de Justicia de Estados Unidos emitió un informe mordaz en el que afirmaba que demasiadas persecuciones policiales en la ciudad eran innecesarias o terminaban con agentes disparando a personas a las que no tenían que hacerlo. Y hace tres años, un juez firmó un decreto de consentimiento que incluía la obligación de adoptar una política de persecución a pie.

La ciudad también tenía muchas pruebas sobre los peligros de esta práctica, incluyendo una investigación del diario Chicago Tribune que encontró que un tercio de los disparos de la policía de la ciudad desde 2010 hasta 2015 involucró a alguien herido o muerto durante una persecución a pie.

Los funcionarios de la policía han negado cualquier sugerencia de que hayan estado aplazando la medida, señalando que el departamento ha cumplido con los plazos establecidos.

Pero Chicago no ha tomado la delantera en el tema, ya que otras ciudades importantes como Baltimore, Philadelphia y Portland, Oregon, ya han implementado políticas de persecución a pie.