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Este californiano asesinó a sus hijos en México “para que no se convirtieran en monstruos”. Ahora enfrenta el peor castigo

Matthew Taylor Coleman creía teorías conspirativas de QAnon y los Illuminati y dijo que "estaba recibiendo visiones y señales". Fue entonces cuando agarró un fusil submarino.
/ Source: Telemundo

Por Elisha Fieldstadt y Andrew Blankstein – NBC News

Un hombre de California que dijo haber sido iluminado por las teorías conspirativas de QAnon para asesinar a su hija de 10 meses y a su hijo de 2 años con un fusil submarino en México fue procesado este miércoles por un gran jurado federal en San Diego.

Matthew Taylor Coleman, de 40 años, está acusado de dos cargos de asesinato en primer grado en el extranjero de ciudadanos estadounidenses, según la Oficina del Fiscal del Distrito Sur de California.

Coleman, un instructor de surf de Santa Bárbara, también podría enfrentar la pena de muerte, dijo la oficina en un comunicado.

cCaptura vía NBC News

La denuncia penal presentada el mes pasado acusa a Coleman de matar a sus hijos "disparándoles al pecho con un fusil de pesca submarina".

Según la denuncia, él confesó haber matado a sus hijos y les dijo a los investigadores que "creía que iban a convertirse en monstruos, así que tenía que matarlos".

La denuncia también indica que "Coleman explicó que estaba iluminado por las teorías conspirativas de QAnon y los Illuminati y que estaba recibiendo visiones y señales" en las que le fue revelado que su mujer le decía que "estaba salvando al mundo de los monstruos”.

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Según el documento, Coleman dijo que sabía que estaba mal matar a sus hijos, "pero que era la única acción que salvaría al mundo".

La esposa de Coleman llamó a la policía el 7 de agosto para denunciar que su marido se había ido con sus dos hijos. Se suponía que la familia iba a ir a acampar, pero en lugar de eso Coleman puso a los niños en su furgoneta Mercedes-Benz Sprinter y se fue.

Ella dijo que no habían discutido y que no tenía motivos para creer que su marido fuera a hacer daño a sus hijos, pero que estaba preocupada porque no se había llevado una de las sillas de ellos para el vehículo.

Al día siguiente denunció la desaparición de los niños y la policía la ayudó a rastrear a Coleman mediante la aplicación Find my iPhone. La última ubicación conocida de él fue en Rosarito, México.

El 9 de agosto, también a través de la aplicación, unos amigos de la mujer de Coleman indicaron a la policía que se dirigía a la frontera entre Estados Unidos y México. Cuando las autoridades lo encontraron allí, no llevaba a sus hijos en la furgoneta.

Una vez denunciada la desaparición de los niños, las autoridades mexicanas informaron que habían encontrado en una zanja los cuerpos de dos niños que coincidían con su descripción. La bebé y el niño pequeño tenían "grandes heridas punzantes en la cavidad torácica", según la denuncia penal.

Las autoridades dijeron que Coleman confesó haber trasladado los cuerpos a unos matorrales a 30 metros de distancia de donde fueron asesinados los niños.

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"No hay palabras para describir el profundo dolor que envuelve a toda una comunidad cuando un niño es asesinado", dijo el fiscal federal en funciones Randy Grossman en el comunicado. "El Departamento de Justicia está decidido a lograr justicia para estas víctimas y sus seres queridos".

Los documentos del tribunal no indican que Coleman tiene un abogado. Se espera que haga su primera comparecencia en el tribunal de Los Ángeles el jueves. Las siguientes comparecencias serán en San Diego.