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¿California o Florida? Las razones por las que muchos deciden mudarse de un estado a otro

Mientras algunos residentes buscan un lugar donde el costo de la vida sea menor, otros optan por ambientes más abiertos e inclusivos. Es una diferencia que se refleja en la rivalidad que existe entre los gobernadores Newsom y DeSantis, quienes debatirán el jueves.

Cuando Valsin Marmillion supo que el curso de la Universidad de Florida que llevaba impartiendo en línea durante los últimos cuatro semestres estaba cancelado, él y su esposo entendieron que, después de 15 años, había que dejar atrás el Estado del Sol.

A sus 73 años, el estratega de campañas que trabajaba como profesor adjunto en la Universidad de Florida, ya estaba harto del gobernador Ron DeSantis y su política antiprogresista que ha generado un entorno cada más inestable para las personas de la comunidad LGBTQ+, según el diario Los Angeles Times.

Sin más, Marmillion y su marido, Juan Pisani, vaciaron en julio su pequeña granja en Alachua, subieron a su camioneta con sus tres perros —Gaucho, Frida y Paco— para digirse hasta California, donde dicen sentirse como “refugiados culturales”.

Instalados ya en Rancho Mirage, Marmillion, quien comenzó a trabajar en relaciones públicas y Pisani, que trabaja como instructor de tenis, dice sentir una “sensación de apertura” que no tenían en Florida. “El sentimiento de aceptación y la comprensión de que los derechos individuales son importantes, deben protegerse y fortalecerse, no quitarse”.

Guerin Farley tomó el camino inverso en septiembre, un gerente de talentos de 38 años que dejó atrás California tras nueve años en el Estado Dorado y volvió a su natal Florida.

Instalado en la casa de sus padres en Florida Panhandle, Farley dijo que las razones para mudarse y despedirse de su departamento en West Hollywood no tuvieron nada que ver con asuntos de ideología política, y sí con su golpeado bolsillo. “Incluso si ganas [un salario de] seis cifras en Los Ángeles, a penas te la puedes arreglar para sobrevivir”.

Mudanzas como éstas entre los dos estados han protagonizado la rivalidad entre DeSantis y el mandatario californiano Gavin Newson, quienes debatirán durante la noche del jueves en la cadena de televisión Fox News sobre cuál de las dos entidades ofrece un mejor modelo para Estados Unidos.

“Los líderes republicanos están prohibiendo libros, dificultando el voto, restringiendo la expresión en las aulas e incluso criminalizando a mujeres y médicos”, dijo en 2021 Newsom, considerado el favorito para ser candidato presidencial demócrata en 2029, durante un anuncio de campaña en Florida, en el que también invitó a los residentes a irse del estado. “Únanse a nosotros en California, donde todavía creemos en la libertad”.

DeSantis también ha confrontado a Newsom y la agenda progresista. “Si analizamos los últimos cuatro años, hemos sido testigos de un gran éxodo estadounidense de estados gobernados por políticos de izquierda que imponen su ideología y obtienen malos resultados”.

El año pasado se mudaron más personas de California a Florida, de acuerdo con datos recién publicados del censo. Mientras 29,000 personas dejaron el sureste del país para instalarse en la Costa Oeste, unas 51,000 fijaron su residencia en suelo gobernado por De Santis.

Pero, más allá de ideología y a pesar del auge de Florida, el politólogo del Instituto de Políticas Públicas de California, Eric McGhee, afirma que los californianos suelen mudarse a destinos mucho más cercanos como Arizona y Texas, primordialmente por razones económicas como los altos costos de la vivienda, más que por cuestiones políticas.

La coyuntura dejada por la pandemia, primordialmente por la normalización del trabajo remoto, aceleró esta tendencia. Hans Johnson no sabe “cómo se desarrollará esta situación en el futuro”, ya que “las empresas están tratando de que los californianos vuelvan al estado”, lo que implicaría tener que trabajar de forma presencial.

Sin embargo, para muchos la disputa entre los dos mandatarios, por más que les pueda resultar entretenida, poco pesa a la hora de decidir mudarse de un lado a otro.

Matt Pressberg se mudó en 2021 con su esposa desde Century City hasta el sur de Florida, donde “a pesar de muchas malas políticas” con las que no está de acuerdo, acepta que la calidad general de vida de la pareja es mucho mejor ahora.  

Los nativos de Los Ángeles dejaron atrás un pequeño condominio para habitar una casa de 3,000 pies cuadrados con cuatro habitaciones y una alberca en Boca Ratón donde puede seguir trabajando a distancia en relaciones públicas. Aun así, Pressberg, votante de Newsom, afirma que, si bien hay problemas de calidad de vida en California que pueden atribuirse a decisiones políticas, “no es tan simple” y apunta al encarecimiento de la vivienda.

En el mismo tono, Farley dice que, aunque la política de Florida es “más intensa y polarizadora” que cuando era niño en la pequeña ciudad de Gulf Breeze, no se siente inseguro como hombre gay y demócrata progresista, ya que se ha topado con calidez y generosidad. “La gente aquí es buena”, dice y añade que verá “a regañadientes“ y junto a sus padres el debate entre Newsom y DeSantis.

Por su parte, Krystle Meyer, una abogada de 40 años, dejó atrás dos décadas vividas en el sur de California para mudarse durante este año a Florida, orillada por la cuestión financiera, la falta de acceso de vivienda y por las restrictivas severas durante la pandemia, que siguió al pie de la letra en gran parte de 2020.

La mujer explicó que comenzó a plantearse la mudanza cuando el Día del Trabajo de ese año, con sus niveles de ansiedad rebasados por el encierro, voló con mucho cuidado hasta el sur de Florida para visitar a sus padres, quienes vivían a tiempo parcial allí.

“Cuando aterricé en Florida, nadie llevaba cubrebocas. A nadie le importaba. Todo estaba abierto. Pensé, ‘esperen, ¿ustedes han estado viviendo así durante tanto tiempo y no están muertos?’”.

Por eso, cuando sus padres le ofrecieron su condominio, el cual solo utilizaban unas pocas veces cada año, Meyer se instaló allí en abril. “Es asombrosa”, dijo sobre su vida en Florida, a unos pasos del mar y con una vivienda que duplica en tamaño a la que tenía en California.

Caso contrario es el de Cheryl Ainsworth, amiga íntima de Meyer, quien se mudó en 2007 a California desde Florida y deja claro que es muy difícil que vuelva al lugar que “se estaba volviendo más restrictivo” y donde “menos se aprecia la diversidad cultural y de otro tipo”.