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Absuelven a un hombre acusado de una violación que aparecía descrita en el libro de una aclamada escritora

“He estado llorando de alegría y alivio los últimos días”, dijo Anthony J. Broadwater, condenado por abuso sexual hace 40 años.
/ Source: The Associated Press

La condena por violación que está en el centro de las memorias de la galardonada escritora Alice Sebold ha sido anulada. Las autoridades determinaron que hubo graves fallos en el proceso ocurrido en 1982 y consideraron que se envió a la cárcel al hombre equivocado.

Anthony Broadwater, quien pasó 16 años en prisión, fue absuelto el lunes por un juez de haber violado a Sebold cuando ella era estudiante de la Universidad de Syracuse, una agresión que ella escribió en sus memorias de 1999, Lucky.

Cuando el juez de Syracuse anuló su condena a petición de los fiscales, Broadwater tembló de emoción y sollozó, mientras su cabeza caía sobre sus manos.

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“He estado llorando lágrimas de alegría y alivio los dos últimos días”, expresó el martes Broadwater, de 61 años, a la agencia de noticias The Associated Press. “Estoy tan eufórico que ni siquiera el frío puede enfriarme”, añadió.

El fiscal del condado de Onondaga, William Fitzpatrick, dijo al juez de la Corte Suprema del estado, Gordon Cuffy, en la vista judicial que el procesamiento de Broadwater era una injusticia, informó The Post-Standard de Syracuse.

“No voy a ensuciar este procedimiento diciendo ‘lo siento’. Eso no sirve”, dijo Fitzpatrick. Y condenó: “Esto nunca debería haber ocurrido”.

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Sebold, de 58 años, escribió en Lucky que fue violada cuando era una estudiante de primer año en Syracuse en mayo de 1981 y que meses después vio en la calle a un hombre negro que estaba segura de que era su agresor.

“Sonreía mientras se acercaba. Me reconoció. Para él era un paseo por el parque; se había encontrado con una conocida en la calle”, escribió Sebold, que es blanca. “Hola, chica”, dijo, según recuerda la escritora. “¿No te conozco de alguna parte?”, preguntó.

Ella aseguró que no respondió: “Lo miré directamente. Sabía que su cara había sido la que estaba sobre mí en el túnel”. Más tarde, Sebold dio a Broadwater el seudónimo de Gregory Madison en su libro.

Alice Sebold, autora de 'Lucky' en la ciudad de Nueva York. Neville Elder / Corbis via Getty Images

La joven estudiante acudió a la policía, pero no sabía el nombre de su agresor y, tras un primer rastreo de la zona, las autoridades no lograron localizarlo. Un agente sugirió que el hombre de la calle debía ser Broadwater, que supuestamente había sido visto en la zona. 

Pero después de la detención de Broadwater, Sebold no logró identificarlo en una rueda de reconocimiento de la policía y eligió a otro hombre como su agresor. “La expresión de sus ojos me decía que si estuviéramos solos, si no hubiera un muro entre nosotros, me llamaría por mi nombre y luego me mataría”, explicó.

“Si se añade algo de ciencia basura a una identificación defectuosa, es la receta perfecta para una condena errónea”

abogado de Anthony Broadwater, David Hammond

No obstante, Broadwater fue juzgado y condenado en 1982 basándose principalmente en dos pruebas. En el estrado, Sebold lo identificó como su violador. Y el análisis microscópico de un cabello vinculó a Broadwater con el crimen, aseguró un experto. El Departamento de Justicia ha considerado este tipo de análisis como ciencia basura.

“Si se añade algo de ciencia basura a una identificación defectuosa, es la receta perfecta para una condena errónea”, señaló el abogado de Broadwater, David Hammond, al Post-Standard.

Tras finalizar su condena en 1999, Broadwater permaneció en el registro de delincuentes sexuales de Nueva York.

El hombre, que ha trabajado como transportista de basura y personal de mantenimiento en los años transcurridos desde su salida de la cárcel, dijo a AP que la condena por violación arruinó sus perspectivas de trabajo, así como sus relaciones con amigos y familiares.

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Incluso después de casarse con una mujer que creía en su inocencia, Broadwater nunca quiso tener hijos. “A veces discutimos mucho sobre los niños y le dije que nunca, nunca, podría permitir que vinieran a este mundo con un estigma a cuestas”, dijo.

Además de Lucky, Sebold es autora de las novelas The Lovely Bones y The Almost Moon.

Suspendida la adaptación al cine del libro

Lucky estaba en proceso de filmación y fue gracias al propio proyecto cinematográfico que se anuló la condena de Broadwater después de cuatro décadas.

Tim Mucciante, que tiene una productora llamada Red Badge Films, había firmado como productor ejecutivo de la adaptación pero, cuando salió el primer borrador del guión, se mostró escéptico sobre la culpabilidad de Broadwater porque difería mucho del libro.

“Empecé a hurgar y a tratar de averiguar lo que realmente sucedió aquí”, dijo Mucciante a AP el martes.

El destino de la adaptación cinematográfica de Lucky no está claro a la luz de la exoneración de Broadwater. 

Sebold escribió en Lucky que cuando le informaron de que había elegido a alguien distinto del hombre que había identificado previamente como su violador, dijo que los dos hombres eran “casi idénticos”. Y que se dio cuenta de que su defensa sería esa: “Una chica blanca asustada vio a un hombre negro en la calle. Le habló con familiaridad y en su mente lo relacionó con su violación. Acusó al hombre equivocado”.