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Estados que se destacan promulgando leyes similares al DREAM ACT

Estados que se destacan promulgando leyes similares al DREAM ACT

Por Sandra Lilley

Gustavo Torres, Director Ejecutivo de Casa de Maryland, recuerda el momento nítidamente. El gobernador de Maryland había firmado una legislación similar al Dream Act (Acto de Sueño) concediendo el costo de la matrícula estatal a los estudiantes universitarios indocumentados. Pero un pequeño grupo de legisladores Republicanos que se oponían colectaron las 100,000 firmas necesarias para poner el tema como una pregunta en las boletas estatales de las elecciones de noviembre.

“En ese momento recuerdo que estaba pensando que éramos un estado progresista. Si perdemos la legislación pro-inmigrante, ¿qué mensaje estamos dando? No podemos aceptarlo”. Recuerda Torres. “Por eso nuestra organización tomó la delantera”.

Casa de Maryland ayudó a apoyar la iniciativa del estado y Maryland se unió a otros 12 estados en darles a los estudiantes indocumentados la oportunidad de pagar significativamente menos la matrícula, tal como hacen los residentes del estado. En ausencia de un Dream Act federal y debido a que la política de una educación tan cara es hecha a niveles estatales, estos estados han decidido por ellos mismos que el permitirles a sus estudiantes indocumentados pagar menos que aquellos que vienen de otros estados no impone una presión fiscal.

“Los estudios muestran que la inversión ayudó a los ingresos del estado, porque la alternativa habría sido que esos jóvenes no hubieran podido lograr una educación más alta, ya que habría sido demasiado costosa”, dice Tanya Broder, abogada principal del Centro Nacional de Leyes de Inmigración (http://www.nilc.org/). Y los beneficios no son sólo económicos. “Los estudios también han mostrado que la equidad del costo de las matrículas para los estudiantes indocumentados ha imbuido con la esperanza a los estudiantes de las escuelas secundarias, quienes lograron mejores resultados, incluyendo a los estudiantes latinos dentro de nuestras fronteras”, dice Broder.

Maryland es el único estado que promulgó el costo de la matrícula estatal no a través de los votos de los legisladores, sino a través de sus residentes, ya que los oponente la habían puesto en la boleta del pasado noviembre. A pesar de que solamente el 4 por ciento de los electores de Maryland son latinos, casi seis de cada diez electores marcó “sí” en sus boletas.

Aunque el “Dream Act” de Maryland tiene sus estrictos requisitos, ya que puntualiza que los Soñadores terminen dos años de universidad comunitaria antes de que puedan solicitar su matrícula a una institución de 4 años, de cualquier forma es una victoria para estudiantes como Claudia Quiñones.

“Mi madre me dijo que no había forma de que yo hubiese podido ir a la universidad sin esto”, añadiendo que muchos padres inmigrantes ganan menos al año que el costo de la matrícula para estudiantes de otros estados, que es aproximadamente $27.000.

La forma en que los grupos latinos en Maryland se unieron para luchar por una educación más elevada para los estudiantes indocumentados es una lección efectiva en lograr alianzas políticas, dice la politóloga de la Universidad de Maryland Stella Rouse.

“El mensaje de ellos fue que no estaban haciendo de esto un referéndum sobre la reforma completa de inmigración”, explica Rouse. “Ellos lo hicieron por los jóvenes que han residido en el estado la mayor parte de sus vidas y destacaron los beneficios económicos”, ella dice.

Gustavo Torres, de la Casa de Maryland, explica que el grupo más efectivo fue el de los propios Soñadores, quienes tocaron las puertas de los residentes de Maryland para encarar el tema.

“Les hablé de mi caso”, dice la Soñadora Veronica Saravia, cuya familia inmigró desde El Salvador cuando ella contaba con 10 años de edad. “Les conté de mis clases de AP y cómo pasé todos los exámenes, que estaba en un club de drama y que me encantaba actuar, y que quería estudiar para ser enfermera o psicóloga y así podría retribuir”, dice Saravia, quien se graduó de la escuela secundaria el año pasado. “Esto emocionó a la gente”, ella dice.

Además del papel de los Soñadores, los grupos latinos y de inmigrantes formaron coaliciones efectivas con los líderes afroamericanos y con las iglesias, así como con los maestros estatales, quienes se convirtieron en defensores acérrimos del voto para el Dream Act.

Pero estas coaliciones también se han formado en estados menos progresistas. De hecho, el primer estado en promulgar el costo de la matrícula como a los residentes del estado, así como la ayuda financiera para los estudiantes indocumentados, fue Texas en el 2001.

H. Kenny Nienhusser yBlanca E. Vega, quienes han investigado extensamente el Dream Act en Texas, dicen que varios factores jugaron un papel principal. A parte del apoyo del Gobernador Rick Perry y el anterior Gobernador George W. Bush “la presencia latina a niveles legislativos y de alcaldía en Texas fue un factor clave”, dice Nienhusser, con algunos funcionarios latinos electos jugando un papel decisivo. Además, los grupos de derechos de los hispanos y de los inmigrantes formaron alianzas exitosas con los educadores, las cámaras de comercio locales y los legisladores afroamericanos del estado.

Cuando se trata de un tema tal como el Dream Act, “educar a las poblaciones que han sido enfrentadas unas con otras en el pasado es muy importante”, dice Vega.