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Enmienda sobre una mayor vigilancia fronteriza afronta voto clave en Senado

Enmienda sobre una mayor vigilancia fronteriza afronta voto clave en Senado

Washington, 23 jun (EFE).- En unas horas, el Senado de Estados Unidos someterá a votación clave una enmienda republicana que reforzará, con más agentes y aviones no tripulados, la vigilancia en la frontera con México, pero que hoy mismo afrontó críticas por su alto coste y verdadera eficacia.

La enmienda, propuesta por los senadores republicanos John Hoeven, de Dakota del Norte, y Bob Corker, forma parte de la que sería la mayor reforma migratoria desde 1986 y que ofrece la legalización y eventual ciudadanía a once millones de inmigrantes indocumentados en el país.

La enmienda requerirá 60 votos para pasar su primer test y proceder a su voto final, con la idea de someter todo el proyecto de ley a votación definitiva antes del viernes próximo.

Bajo esta medida, los indocumentados recibirán un permiso temporal pero tendrán que esperar al menos diez años para obtener la residencia permanente, mientras las autoridades certifican que han cumplido una serie de hitos para la seguridad fronteriza.

Así, la medida establece la duplicación a 40.000 del número de agentes federales, la construcción de un muro en 1.126 kilómetros, y el uso de equipos de alta tecnología, incluyendo helicópteros, radares, sensores infrarrojos y aviones no tripulados.

Solo la contratación de 20.000 agentes fronterizos adicionales costará aproximadamente 30.000 millones de dólares.

También impone el uso obligatorio del programa "E-Verify" para que las empresas verifiquen el estatus legal de sus nuevos empleados, y un sistema de registro de entradas y salidas de todo extranjero, entre otros elementos.

En entrevistas con la cadena CNN, los senadores Charles Schumer, demócrata por Nueva York, y Rand Paul, republicano por Kentucky, reflejaron las divisiones en torno a la enmienda.

Schumer, miembro del "Grupo de los ocho" que negoció la reforma migratoria y la presentó en abril pasado, vaticinó que esta semana "será histórica" porque el Senado aprobará la reforma con "alrededor de 70 votos" cuando la legislación sea sometida a voto definitivo.

"Creo que al tener (el apoyo de) un número significativo de republicanos va a cambiar la dinámica en la Cámara de Representantes", cuando ese órgano legislativo debata su propia versión de la reforma, señaló Schumer.

A su juicio, la demostración de fuerza a favor de la reforma en el Senado, obligará al presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, "a no bloquear la reforma migratoria" porque, de lo contrario, "eso relegaría al Partido Republicano a un estatus de minoría" en adelante.

La reforma migratoria, prometida por el presidente, Barack Obama, en 2008, figura entre las máximas prioridades de su segundo mandato y cuenta, además, con un amplio apoyo del electorado hispano y una vasta coalición de grupos cívicos, religiosos, empresariales y sindicalistas.

De hecho, Obama prevé recibir mañana en la Casa Blanca a un grupo de empresarios para destacar los beneficios de la reforma en la economía estadounidense, como parte de su campaña de presión para que el Congreso la apruebe este año.

Algunos senadores republicanos, entre ellos Paul, se oponen a la reforma por considerar que la legislación no será suficiente para impedir futuras marejadas de inmigrantes indocumentados.

"Hemos tirado mucho dinero en muchos programas en nuestro país. Para mí, lo que realmente me muestra que hay seriedad (sobre el asunto) es que el Congreso vote sobre si la frontera está segura... (la reforma) pasará en el Senado pero morirá en la Cámara Baja", dijo Paul, quien prevé votar en su contra.

Sin embargo, en declaraciones a la cadena Fox News, el senador republicano por Carolina del Sur, Lindsey Graham, otro miembro del "Grupo de los ocho", advirtió que el rechazo a la reforma acarreará daños para su partido.

"Si fracasa y nos culpan por su fracaso, nuestro partido estará en problemas con los hispanos, no porque seamos conservadores sino por la retórica y la forma en que hemos manejado esto. Quiero reconectarme con la comunidad hispana, vender el conservadurismo, aprobar la reforma migratoria y hacer que crezca este partido", afirmó Graham.

Por su parte, diversos grupos pro-reforma, entre ellos la Coalición de Inmigración de Nueva York, renovaron hoy sus críticas de que la enmienda Hoeven-Corker por considerar que conducirá a una "militarización sin precedente -un boom para los contratistas de defensa- e impone condiciones para la legalización de los indocumentados.