IE 11 is not supported. For an optimal experience visit our site on another browser.

Se multiplican las quejas de intimidación de votantes en estados clave en la elección presidencial

La retórica del presidente y sus acusaciones sin fundamento de fraude masivo, sumado a la movilización de grupos extremistas, hacen temer actos de violencia que afecten al resultado electoral.
/ Source: Telemundo

WASHINGTON.— Casi 70 millones de estadounidenses ya han emitido su voto y, a una semana de las elecciones presidenciales, muchos votantes han denunciado casos de intimidación en las urnas, falta de papeletas bilingües, y la presencia de extremistas armados en los centros de votación.

Las denuncias de las últimas semanas a líneas gratuitas administradas por grupos cívicos y organizaciones sin fines de lucro crecen en al menos una decena de estados, en particular en aquellos con las contiendas más reñidas como Pennsylvania, Texas, y Florida.

Según datos del Proyecto de Elecciones de Estados Unidos, casi 70 millones de estadounidenses ya han votado de forma anticipada, de los que 46.5 millones lo han hecho por correo, y más de 23 millones en persona.

[Siga nuestra cobertura electoral de las elecciones de 2020]

El patrón de denuncias preocupa a autoridades electorales y activistas entrevistados hoy por Noticias Telemundo, que temen una supresión del voto de las minorías,  más inclinadas por candidatos demócratas.

Andrew Willis Garcés, activista del grupo Siembra NC, en Carolina del Norte, dijo que su grupo ha documentado, con fotografías y testimonios, casos de intimidación de votantes latinos.

Garcés dio el ejemplo de Ricky Salazar, nacido en EE.UU. de padres mexicanos, quien acudió el 15 de octubre a su centro de votación en Greensboro, para votar por primera vez.

“Ocho activistas de Siembra acompañamos a Ricky porque era su primera vez y estaba nervioso", dijo Garcés, "todos estábamos hablando en español y haciendo chistes, y vimos cuando se acercó un señor de pelo blanco y se puso a observarnos y a tomar apuntes”.

“Había mucha gente en la fila, pero él sólo se acercó a nosotros cuando nos oyó hablar en español, y no nos quiso dar su nombre. Nosotros lo reportamos a las autoridades, pero no hemos recibido respuesta”, agregó.

Según Garcés, su grupo también ha recibido denuncias de falta de papeletas bilingües o de intérpretes, en zonas donde debe haber por ley ante el alto porcentaje de votantes minoritarios que no dominan el inglés.

Aún con los actos de intimidación, “la gente está muy entusiasmada, y nosotros ya hemos inscrito a 1,000 votantes latinos en 14 meses”, añadió.

Como parte de su campaña de empadronamiento, SiembraNC también educa a los latinos sobre sus derechos y les pide denunciar cualquier problema en las urnas a las líneas gratuitas establecidas por Democracy NC y NALEO, 1-888-OUR-VOTE y 1-888-VE-Y-VOTA, respectivamente.

En Lehigh Valley, Pennsylvania, Erika Sutherland, una maestra de español de origen panameño lleva semanas ofreciendo talleres de capacitación en el Muhlenberg College a cerca de un centenar de intérpretes para los centros de votación, e instruye también sobre cómo responder a una escalada de tensiones.

“Le dedicamos mucho tiempo a eso, para crear un ambiente en el que los votantes latinos se sientan seguros, porque nuestro mantra es que todo el que pueda votar debe tener derecho a hacerlo”, enfatizó Sutherland, quien emitió ya su voto por adelantado.

[Faltan voluntarios en los centros de votación debido a la pandemia: reclutan a jóvenes para evitar el caos en noviembre]

Por su parte, el proyecto Electionland de la organización ProPublica, una red de redacciones de medios de todo el país que se unen para cada elección y en la cual participa Noticias Telemundo, también viene recopilando denuncias sobre posibles actos de intimidación de votantes que llaman a una línea telefónica gratuita, o las comparten a través de mensajes de texto, WhatsApp y Facebook, o un formulario en línea.

Muchas de las denuncias han sido entregadas a las autoridades de los precintos electorales para su eventual investigación.

Acoso con caravanas de vehículos

Por ahora no ha habido informes de enfrentamientos físicos, pero sí mucha tensión ante la presencia de partidarios del presidente, Donald Trump, que llegan a centros de votación con música, megáfonos y grandes banderas de la campaña republicana. En ocasiones bloquean el tráfico con sus coches, camiones o vehículos todoterreno.

Heather Ferguson, directora ejecutiva de Common Cause New Mexico, un grupo no partidista autorizado por el estado para monitorear las elecciones, describió dos incidentes hace dos semanas en Albuquerque, donde caravanas de vehículos de partidarios de Trump han acosado a los votantes a la entrada de centros de votación.

Uno de los incidentes ocurrió en un barrio con alto porcentaje de latinos, donde partidarios de Trump se apostaron en ambos lados de la calle, gritando, agitando carteles, y bloqueando el tráfico.

En el segundo incidente, los partidarios de Trump conducían sus vehículos a baja velocidad, sonando sus bocinas y bloqueando completamente la entrada al centro de votación, hasta que un juez electoral salió a advertirles que no podían violar los reglamentos.

En ambos casos, muchos votantes se alejaron para evitar confrontaciones y buscaron sitios de votación alternativos, dijo Ferguson, cuyo grupo ha entregado todo material relacionado a la oficina de la Fiscalía estatal.

“La gente nos dijo que se sentían muy intimidados porque tenían que atravesar por donde estaba el grupo, y les dimos otros sitios adonde ir. Es algo ruidoso, muy intimidante para la mayoría de las personas”, señaló.

Por su parte, Natalie Adona, de la Oficina del Registro de Votantes del Condado de Nevada de California, señaló que, el pasado 11 de octubre, vio por la ventana de su oficina cómo un grupo de partidarios de Trump se congregó en el estacionamiento del Rood Center, "dificultando el paso de la gente que querían depositar su voto en nuestro buzón". 

"Algunos votantes dijeron que se sentían incómodos, o que no pudieron acceder al buzón ni desde sus vehículos ni a pie. Por eso consultamos con nuestro abogado para recordarle a los organizadores de ese evento los reglamentos, y entonces ellos cancelaron su próximo evento", agregó. 

"Seguiremos pendientes de cualquier actividad política en nuestros sitios de votación y buzones, o alrededores, para que los grupos entiendan las leyes electorales; buscamos un equilibrio entre el derecho al voto y el derecho a la libertad de expresión. Los sitios de votación deben ser lugares de calma y libres de partidismo para que todos puedan votar", enfatizó Adona. 

Como Estados Unidos no tiene un sistema electoral centralizado, cada gobierno estatal establece sus leyes y requisitos sobre los métodos de votación, plazos y requisitos, pero todos deben cumplir también con las leyes federales que garantizan el acceso a las urnas.

En 2013, la Corte Suprema eliminó parte de la Ley del Derecho al Voto de 1965, en el caso conocido como Shelby County v. Holder, lo que prácticamente eliminó la supervisión federal en distritos electorales que antes habían registrado problemas de discriminación en las urnas.

Y eso, según activistas, profundiza el tipo de problemas e irregularidades que se registran en los centros de votación.

El Ejército Por Trump

Otros partidarios de Trump, que pertenecen al llamado Ejército Por Trump, de monitores electorales reclutados por su campaña, también se apostan afuera de los centros de votación con la intención de intimidar a contrarios, según activistas.

Trump y sus aliados han instado a sus partidarios a que se conviertan en “observadores de las urnas” para combatir el “fraude masivo”, un problema prácticamente inexistente, según expertos electorales.

En un anuncio en septiembre pasado, el hijo mayor de Trump, Don Jr., dijo sin pruebas: “La izquierda radical allana el camino para robarle esta elección a mi padre. [...] Necesitamos que todo hombre y mujer se una a este ejército para la operación de la seguridad electoral de Trump”.

Por lo general, estos partidarios de Trump suelen aglomerarse de forma orgánica en centros de votación, y en ocasiones violan los reglamentos respecto a la distancia que deben guardar de los votantes que ingresan a emitir su voto.

Sin embargo, la retórica combativa de la campaña de Trump hace temer actos de violencia por parte de grupos de la extrema derecha, como Proud Boys, y Boogaloos, que han movilizado a sus miembros a vigilar las urnas. Algunos suelen salir armados a las calles, y eso podría desatar enfrentamientos prevenibles, según observadores. 

No cualquiera puede presentarse en un centro de votación como observador oficial.

Dependiendo de las leyes en cada estado, quienes deseen trabajar como observadores o monitores tienen que cumplir con una serie de requisitos, incluyendo atender talleres de capacitación; estar empadronado; ser designado por el partido, y obtener una carta de certificación del secretario de Estado estatal.