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¿Qué hay detrás del aumento en la popularidad de Trump entre los texanos?

Un Gobierno en contra del derecho al aborto y el apoyo de las iglesias ayudaron a que el Partido Republicano cobrara fuerza en el sur de Texas, zona de mayoría latina que por décadas ha votado demócrata.
El votante republicano Tony Torres en su casa de McAllen, Texas.
El votante republicano Tony Torres en su casa de McAllen, Texas. Sarah Yáñez-Richards
/ Source: Telemundo

Por Sarah Yáñez-Richards

MCALLEN, Texas.- Subido en la parte de atrás de una camioneta, Romeo Ortega reparte comida caliente, latas de refrescos y ropa a los necesitados que viven en McAllen, ciudad en la frontera de Texas y México. Tras abastecer a los que se acercan a recibir las donaciones, reza junto a ellos.

“En estas elecciones hemos visto cómo los latinos han tenido menos miedo a expresar a quien van a votar para proteger sus valores, yendo provida, por la religión y viendo que el Partido Demócrata realmente va mucho en contra de esos valores. Mucha, mucha más gente votó por Trump”, comenta el voluntario mexicano-estadounidense.

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El apoyo hacia el presidente republicano que menciona Ortega se ve en los resultados de las votaciones en el condado de Hidalgo. Allí, pese a ser tradicionalmente azul y votar liberal, Trump subió 13 puntos, y los demócratas, que ganaron con el 58% de los votos, bajaron 10.5 puntos. Esta misma tendencia se puede ver en todo el sureste de Texas.

Romeo Ortega y Martín Corona, voluntarios mexicanos americanos que reparte comida caliente a los necesitados en el centro de la ciudad de McAllen.Sarah Yáñez-Ricahrds.

Los tres pilares republicanos

Ni este hispano ni su compañero Martín Corona creen que se puede ser cristiano y demócrata a la vez y su principal razón es el derecho al aborto, consagrado en la Constitución desde 1976.

“El libro [la Biblia] dice: no matarás. Eso no es como ir a Walmart. ‘Ah, me gusta esto, a mí me gusta lo otro’. No es así. No jalan así, no trabaja”, recalca.

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La religión es uno de los tres pilares del voto republicano en la comunidad latina del sur de Texas, explica el politólogo Luis Alvarado: “Si están afiliados a una religión, los líderes de esa religión utilizan la cristiandad, en un tema específico con respecto al aborto, para nulificar su apoyo a cualquier demócrata”.

Alvarado señala que algunos votantes sintieron esta presión y por eso no votaron por Biden, pero sí que lo hicieron por Trump para así “apoyar a aquel que ha entregado lo que ellos están buscando, que son jueces en la Corte Suprema que puedan proteger los supuestos intereses cristianos”.

Trump ha nombrado a tres jueces conservadores en la Corte Suprema en sus cuatro años de Gobierno, puestos que son vitalicios. Su última designación fue Amy Coney Barrett, quien se incorporó a la Corte Suprema poco antes de las elecciones en reemplazo de la fallecida Ruth Bader Ginsburg. La jueza de 48 años y madre de siete hijos es una católica devota miembro de varios grupos antiaborto.

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Los otros dos pilares del voto republicano en Texas son los latinos que se “identifican mejor con el estilo de liderazgo asociado a una autocracia” o de “mano dura” para dirigir al país, y el otro son los que basan su voto en “los intereses personales”, con respecto a la cantidad de ingresos que han conseguido bajo el mandato de Trump.

Desde el jardín de su casa, el cual está plagado de carteles de apoyo a Trump, Tony Torres explica que, pese a que siempre se ha considerado en contra del aborto, él sí que votaría por un demócrata que comparta sus valores.

“No he estado activo en política hasta este año que me di cuenta de que esta vez era esencial que tomemos parte de esta lucha”, comenta Torres, quien no se identifica como latino, sino como tejano.

Torres explica que lo que le hizo apoyar a Trump abiertamente fue el miedo al socialismo y las protestas contra el racismo y la brutalidad policial que pedían la desfinanciación de la policía.

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“Respetamos todas las vidas. Respetamos todos los orígenes. No queremos destacar determinadas razas”, dice en referencia al movimiento Black Lives Matter (Las vidas negras importan). “Era muy importante para nosotros luchar para que Trump siga presente”, agregó.

Amanda Elise Salas, organizadora regional del Partido Demócrata en el sur de Texas explica que al ver los resultados de las elecciones de la región se sorprendió: “Una parte de mí no podía creer que diéramos por sentado el voto demócrata en la región y que hayamos ignorado la voz de esos votantes por tanto tiempo”.

Amanda Elise Salas, organizadora regional del partido demócrata en el sur de Texas, en una cafetería de McAllen. Por Sarah Yáñez-Richards

“Creo que muchos de nuestros votantes latinos han empezado a darse cuenta de que [el Partido Demócrata] los ha ignorado durante mucho tiempo”, señala.

Salas cree que esto no significa que hayan perdido ese voto, pues sabe que una gran parte de los votantes hispanos del Valle del Río Grande oscilan entre los dos partidos. Así le pasó a ella en su primera votación presidencial.

Según cuenta, en las elecciones del año 2004 se dejó influir por su entorno conservador y votó por George W. Bush. En las primarias de 2016, sin embargo, dio su voto por primera vez a un demócrata, el senador progresista Bernie Sanders.

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Para esta treintañera, la clave para reconectar con los votantes está en empezar una conversación “realmente humana”, un diálogo en el que se explique los conceptos progresistas que chocan con los conceptos tradicionales de la zona de una manera que el votante pueda digerir.

“Nada va a cambiar a menos que tengamos estas conversaciones a largo plazo", opina, "tenemos que pensar una manera en que podamos resolver esas inquietudes. Las personas que más están sufriendo son las que necesitan estar en la mesa cuando resolvamos estos problemas”.

Salas cree que una de esas conversaciones que debe tener el Partido Demócrata debe ser sobre el mensaje que hay detrás de los términos provida y proelección, un diálogo que “nadie quiere tener”.

“Cuando tienes un tema tan polarizado y que domina el comportamiento [electoral] de mucha gente de aquí como ese, hay muchas personas aquí que votan a los republicanos por ese tema, para mí eso indica que es hora de tener una conversación al respecto”, apunta.

“Si no hay una conversación. Entonces simplemente [la división] se hace más grande. Y, porque hemos pasado tanto tiempo sin hablar de eso, no hay lugar para ningún tipo de debate. Digo esto porque yo solía ser bastante provida y conservadora. Y recuerdo que cuando la gente intentaba tener conversaciones conmigo, había como una pared que se levantaba”, concluye.

Los efectos de la pandemia

Otro revés para los demócratas fue el no poder comunicarse con los votantes cara a cara debido a la pandemia del coronavirus y las precauciones para evitar el contagio.

“Eso nos obstaculizó por completo, porque creemos en la ciencia y entendemos que si llamamos a las puertas, si no nos aislamos o respetamos la cuarentena podríamos estar propagando el virus que ha afectado a nuestras comunidades de una manera enorme, mientras que los republicanos no creen en la ciencia”, añade Salas.

La activista señala que el otro bando sí fue a las casas de los votantes “con y sin tapabocas” e hicieron reuniones de grandes grupos de personas.

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Las iglesias también han sido un factor clave en el apoyo a Trump, de acuerdo con Alfredo Arellano, presidente del Partido Republicano en el condado de Maverick, donde el apoyo a Trump subió un 24%.

“En 2018 te puedo decir de unas 12 iglesias que a lo mejor nos ayudaron aquí con el Partido Republicano y en esta elección te puedo llamar como a unas 15 iglesias que nos han contactado porque quieren estar más activas con el Partido Republicano”, destaca el joven texano de apenas 19 años.

Arellano, a su corta edad, consiguió revivir al partido rojo de su condado usando las redes sociales. Dice que piensa lo mismo que Ortega y Corona: “Si crees en el aborto, eres demócrata, pero si no crees en el aborto, eres republicano”.