Pese a las acciones legales republicanas y las denuncias de Trump, no existen evidencias de fraude generalizado

Revisamos las pruebas que la campaña del presidente ha presentado sobre presunto fraude. Sus denuncias están lejos de prosperar, pero el daño puede ser duradero para la democracia de EE.UU.
/ Source: Telemundo

La campaña del republicano Donald Trump ha dedicado la última semana a repetir con más fuerza lo que ya advertía incluso meses antes del día de la votación: que la elección presidencial (que perdió ante el candidato demócrata, Joe Biden) está contaminada por un supuesto fraude.

Entre las acusaciones del equipo del presidente (que dejará la Casa Blanca en enero) está que no se permitió el acceso a más observadores republicanos en ciertos centros de votación y eso debe invalidar el conteo en estados como Michigan o Pennsylvania; o denuncias sin pruebas de que en lugares como Georgia hubo quien presuntamente votó dos veces.

Trump ha ignorado la ventaja de Biden en voto popular (más de cinco millones) y en el Colegio Electoral (que le proyecta como presidente electo); ha obstaculizado el tradicional proceso de transición entre Administraciones; y ha presentado una serie de demandas legales para impugnar la votación.

Noticias Telemundo revisó documentos de esas litigaciones, presentadas hasta ahora en cinco estados clave (Arizona, Georgia, Michigan, Nevada y Pennsylvania), para comprobar qué evidencia presentan de fraude generalizado.

La campaña republicana también lanzó otras acusaciones, por vías mediáticas y no legales, descritas más abajo y que el Departamento de Justicia ha permitido que se investiguen siempre que no parezcan ser "engañosas, especulativas, fantasiosas o inverosímiles".

El Departamento de Seguridad Nacional declaró este jueves que "no hay evidencia de que ningún sistema electoral eliminó o perdió votos, de que cambió votos ni de que fue comprometido de ninguna manera".

Aunque especialistas advierten que no importa tanto si las denuncias son válidas o no, pues su impacto es que siembran dudas sobre la democracia estadounidense.

"Hay gente que cree en lo que [Trump] está diciendo, lo que pudiera afectar a cómo el ciudadano de a pie reacciona de ahora en adelante cuando un resultado no le guste", lamentó Myrna Pérez, abogada experta en derechos civiles que dirige el grupo especializado en derecho al voto del Brennan Center for Justice.

"Hay gente que tal vez no le cree", añadió, "pero que de ahora en adelante por todas las demandas, dimes y diretes tendrá una percepción negativa del sistema electoral y dejará de votar en las próximas elecciones".

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"Mi esperanza es que, en las próximas elecciones, cualquier votante, especialmente uno latino, pueda tener mejor información a la mano para reconocer las falsedades y que estas no impacten su voto", agregó.

Las pruebas ante tribunales: marcadores sharpie y altavoces

Hasta este jueves, nueve días después del día de la votación, la campaña de Trump y el Partido Republicano han presentado más de una decena de demandas.

Casi todas han sido retiradas por los propios abogados republicanos o han sido descartadas por jueces por incumplir los estándares mínimos para proceder a audiencias.

El equipo de Trump ha dicho a medios o en redes sociales que el fraude es generalizado, pero en sus documentos judiciales la evidencia es escasa.

Un automóvil de un partidario de Donald Trump frente a la Corte Suprema el 5 de noviembre de 2020.AP /

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En Pennsylvania, por ejemplo, disputan unas 592 boletas enviadas por correo, que si fueran eliminadas del conteo ni de lejos compensarían los más de 53,800 votos que lleva de ventaja Biden en ese estado. Parte de esas 592 boletas son de personas que votaron por Trump, según dijeron al medio Philadelphia Inquirer.

No se puede litigar contra la matemática, los números no cambian según opiniones. La misma matemática que fue favorable para el presidente en 2016 en esta ocasión no lo es y así está la cosa”, indicó al diario The New York Times el vicegobernador de Pennsylvania, el demócrata John Fetterman.

Éstos son otros de los casos todavía pendientes:

  • Miles de boletas presuntamente descartadas por un error “sistemático”

Según la demanda presentada en Arizona (donde Biden ha sido proyectado como ganador por Noticias Telemundo este jueves), estas papeletas supuestamente eliminadas fueron completadas con sharpies repartidos por funcionarios electorales y, debido a supuestas manchas por el marcador usado, las máquinas tabuladoras no registraron ese voto.

En el documento legal, los republicanos afirman esto “según la creencia e información que tenemos”. Pero esa información en la demanda proviene sólo de dos personas; no hay evidencia de que miles de votantes se hayan visto afectados o que fuera algo realmente sistemático, como aseguran los republicanos.

Desde el mismo 3 de noviembre, día de la votación en las urnas, las autoridades han dicho que “por lo menos” el 99.998% de las boletas en el condado de Maricopa, con sharpie u otra tinta, definitivamente sí fueron contadas, y que el uso de esos marcadores nunca ha sido fundamento para descartar papeletas.

En la audiencia sobre este caso, celebrada este jueves, el juez le preguntó al representante de la campaña de Trump en el caso si realmente sabía de algún voto que no fue apropiadamente contado. El representante respondió: "Lo único que sí sé es que hay votantes que creen que su voto no fue contado".

El 0.002% de los votos que tal vez no fueron contabilizados representan alrededor de 200 boletas, según cálculos de Noticias Telemundo y declaraciones de un representante del condado de Maricopa. La ventaja de Biden en ese estado supera los 11,500 votos.

  • Una demanda para invalidar miles de votos por el testimonio de una mujer

Jill Stokke, de 79 años, ha declarado que cuando fue a votar en persona en Nevada le dijeron que su boleta por correo, que tenía una firma como la de su licencia de conducir, ya había sido recibida y que no podía votar dos veces. Stokke dice que ella no mandó la boleta por correo.

Una trabajadora de un centro de votación en Atlanta, Georgia, revisa una boleta el 5 de noviembre de 2020.AP /

Según los funcionarios de su centro de votación, se le dio oportunidad de revisar la boleta recibida por correo y de llenar un formulario para objetar a que se usara esa papeleta, pero Stokke no quiso hacerlo.

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A partir de ese único caso, la campaña republicana de Trump y de dos candidatos a la Cámara de Representantes por Nevada (ambos perdieron, como el presidente) dicen que el sistema usado para la revisión de firmas de todas las boletas no es válido y, según ellos, tampoco lo son los miles de votos en el condado de Clark.

Como parte de la demanda intentaron frenar el conteo, pero un juez rechazó esa moción, y la resolución del caso está ahora pendiente en una corte de distrito.

  • Demanda para que Michigan no certifique los resultados

La certificación es el último paso para que el resultado sea oficial y usualmente debe ser completado por los estados a más tardar en la primera semana de diciembre, antes del voto del Colegio Electoral, que este año será el 14 de diciembre.

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La campaña de Trump argumenta en su demanda en Michigan que no se permitió el acceso de observadores electorales republicanos adicionales a centros de votación en Detroit, y que por eso puede haber posibles irregularidades que no fueron detectadas.

Las personas que querían sumarse al grupo de observadores, llamados challengers porque pueden desafiar cómo se cuenta un voto si la boleta tiene problemas, alegan que no pudieron revisar el conteo porque se pusieron cartones en las ventanas.

Sin embargo, dentro del centro donde se pusieron los cartones ya había 134 observadores, la mitad republicanos, que sí pudieron ver todo el proceso, uno por cada mesa de conteo; los challengers adicionales que quedaron fuera no pudieron entrar, según autoridades locales, solamente para prevenir que hubiera demasiada gente en un espacio cerrado.

Una simpatizante de Trump y un partidario de Biden tienen un cruce de palabras afuera del centro TCF en Detroit, Michigan, donde algunos denuncian que no pudieron observar el conteo.AP /

Como parte de la demanda también está el testimonio de un observador que sí estuvo dentro; señala que sintió que no podía seguir el conteo porque lo distraían los altavoces donde se hacían anuncios públicos cada tanto tiempo.

La primera audiencia para este caso está pendiente.

  • No certificar el conteo a nombre de un puñado de votantes en Georgia

La demanda respaldada por la campaña republicana en Georgia alega que cuatro personas dicen ser testigo de errores al contar, y que eso debe poner en duda todo el proceso. Las declaraciones incluyen la de una mujer que asegura que su madre le dijo que recibió una boleta para llenar por correo dirigida a alguien que la mamá cree que ya falleció.

Las autoridades electorales de Georgia, cuyos funcionarios son republicanos, han anunciado que habrá un recuento manual de todos los votos.

El secretario de Estado de Georgia, el republicano Brad Raffensperger, dijo que si se confirma que hay boletas que deben ser eliminadas, difícilmente cambiará el resultado: "¿Esas serán del mismo número o margen necesario para que cambie el resultado y Trump obtenga los votos electorales de Georgia? Es muy improbable".

Ninguna de las acciones legales postelectorales de los republicanos (los demócratas no han presentado ninguna después de la votación) se lleva a cabo en estados donde Trump sí ganó.

Las denuncias hechas fuera de tribunales

El equipo de Trump ha realizado otras acusaciones, pero solo a través de sus redes sociales: no las ha presentado ante las cortes, donde se exige un respaldo fáctico.

Activaron así un número telefónico para pedir testimonios de supuestas irregularidades, aunque, en teoría, si existieran habrían sido reportadas desde el mismo día de la elección y recopiladas con declaraciones juradas y firmadas (los llamados affidavits).

El vicegobernador de Texas, el republicano Dan Patrick, hasta dijo que dará dinero para “incentivar” que se ofrezca supuesta evidencia. En Texas ganó Trump.

Entre las acusaciones que se han hecho fuera de tribunales y que han sido desmentidas están:

  • Gente fallecida que supuestamente votó en Michigan y Georgia

En Michigan, los partidarios de Trump denuncian que un hombre votó pese a estar muerto. En realidad quien votó es el hijo de ese hombre, que tiene el mismo nombre y apellido.

La campaña de Trump ha difundido en los últimos días obituarios de personas en Georgia; en la cuenta de Twitter dicen que esas personas votaron, pero no aportan evidencia alguna para saber si realmente se emitieron boletas con esos nombres.

Las autoridades de Georgia indican que ya se está investigando, según medios locales, pero si resulta ser real serían solamente cuatro boletas. 

La ventaja de Biden en Georgia supera 14,000 votos; todavía no se declara al ganador de la elección presidencial ahí.

Especialistas advierten que generar desconfianza, sin evidencia, en el sistema electoral tendrá graves consecuencias para la democracia estadounidense.AP /
  • Un extrabajador del Servicio Postal y los cambios de fecha de boletas

Los republicanos le dieron mucha importancia a declaraciones de Richard Hopkins, trabajador del Servicio Postal en Pennsylvania. Este primero dijo que, según entendió de una conversación que alcanzó a escuchar, le pareció que uno de sus supervisores posiblemente iba a cambiar la fecha de recepción de boletas enviadas por correo para que dijeran que llegaron antes del 3 de noviembre.

Este año en Pennsylvania el Gobierno estatal y un tribunal local permitieron que las papeletas enviadas antes de la tarde del 3 de noviembre pudieran ser contadas hasta el viernes 6 de noviembre debido a los graves retrasos que estaba sufriendo el Servicio Postal.

Sin embargo, Hopkins después declaró voluntariamente en una reunión de dos horas con inspectores del Servicio Postal, agencia dirigida por un aliado de Trump, que en realidad no sabe si se cambió la fecha de ninguna boleta, y que solamente creyó que pudiera ser así porque escuchó que alguien decía: “Esa fue apostillada hasta el 4”.

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“En mi cabeza posiblemente conecté puntos que no iban juntos”, dijo Hopkins, según informa el diario The Washington Post.

  • Máquinas de votación Dominion que tuvieron presuntas “fallas”

El argumento de los republicanos en este caso es que estas máquinas “borraron” decenas de miles de votos debido a problemas de software en Georgia y Michigan.

En dos condados, uno en cada estado, su teoría es que votos a favor de Trump fueron registrados como si fueran a favor de Biden.

Nadie de la campaña de Trump ha ofrecido evidencia alguna, más allá de decir que alguien de Dominion, una empresa canadiense, hizo una donación caritativa hace años a la Fundación Clinton.

Pero trabajadores de Dominion también han dado fondos a, entre otros grupos, las campañas del senador republicano Mitch McConnell, según registros.

Las autoridades de los dos condados donde se usó software de Dominion han sido muy claras: la única “falla” que tuvieron los equipos durante la votación fue tardar en cargar inicialmente la lista de electores para hacer el check-in de los primeros votantes en la fila.

El equipo de Dominion se usa en al menos 30 estados, y en ningún otro la campaña de Trump ha dicho que hubo problemas..

La desconfianza y sus daños colaterales

Para autoridades electorales y para especialistas consultados, el asunto más importante ahora no es que los tribunales resuelvan las demandas o que se desmientan las afirmaciones falsas: es prevenir que se socave la democracia.

"Realmente no creo que estas litigaciones vayan a cambiar el resultado: los casos que sí están ante las cortes son débiles, las teorías legales que argumentan quienes los presentaron no tienen sentido y la evidencia no es suficiente", dijo Pérez, abogada especialista en votación del Brennan Center for Justice.

Sin embargo, destacó que el daño colateral de que se ponga en tela de duda la votación va mucho más allá del resultado en esta elección.

"Es casi como si [Trump] estuviera ganando algo", lamentó,  como si "al socavar al sistema, de una manera nociva y sólo por su propio interés, pudiera lograr que las personas se desencanten por sí mismas" y no vuelvan a votar.

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Pérez dijo que la atención debiera estar puesta en que los problemas reales y ya conocidos en la votación se resuelvan: que la gente no tenga que hacer fila durante más de media hora para votar, o que haya reglas más claras sobre qué se necesita en cada estado para ejercer ese derecho, como mejores instrucciones sobre qué identificación usar o si es obligatorio presentar una.

"Porque eso es lo que necesita mejorarse", indicó, "para que en un futuro, cuando se acerque el momento de hacer esta acción importantísima", concluyó, "la gente no piense que es demasiado inconveniente como para que valga la la pena hacerlo".

Con información de AP, The Washington Post y The New York Times