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Estos 6 mecanismos protegen su voto por correo contra el fraude

El proceso de votación por correo tiene varias protecciones que hacen difícil que una persona pueda votar de manera fraudulenta. Aquí las explicamos para su tranquilidad.
/ Source: Telemundo

Por Charlotte Hill y Jake Grumbach – The Conversation

El fraude electoral en Estados Unidos es una rareza, ya sea si la gente vota en persona o si lo hace por correo, según un gran número de investigaciones.

Uno de nosotros es politólogo de la Universidad de Washington, y la otra es una excomisionada que ahora estudia las leyes electorales. Y le podemos explicar por qué el fraude es tan infrecuente, especialmente en el caso del voto por correo, que ha atraído el interés y la preocupación de muchos este año.

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El objetivo, por supuesto, es asegurarse de que los votos recibidos por correo sean legítimos, que sean emitidos por votantes registrados y no por otros que mientan sobre su identidad, y que cada votante emita solo un voto en una sola elección.

El proceso de votación por correo tiene varias protecciones que, en conjunto, hacen difícil que una persona pueda votar de manera fraudulenta, y aún más difícil cometer fraude a una escala capaz de influir en los resultados.

1. Solo los votantes válidos pueden recibir una boleta por correo

La gente no recibe votos por correo por accidente. Algunos estados las envían automáticamente a todos los votantes registrados, como Oregon, Washington, Utah, Colorado y Hawaii, que llevan a cabo todas sus elecciones por correo, incluso desde antes de la pandemia. Estos estados envían las boletas por correo a los votantes elegibles a la dirección indicada en el formulario de inscripción.

En otros estados, los votantes tienen que solicitar una boleta, y no se envía por correo hasta que un funcionario electoral haya confirmado que se trata de un votante elegible.

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Así, el estándar es incluso más alto que la votación en persona: en muchos estados se permite a la gente rellenar un formulario de registro y emitir su voto al mismo tiempo. Su voto es contado solo cuando ya su registro es formalmente aprobado.

2. Es muy difícil falsificar boletas

Las boletas tienen diseños que son difíciles de copiar. Se imprimen en una cartulina especial, con un tamaño exacto de página, un color y grosor que varían según el estado, o incluso el condado o la ciudad.

La forma en que se marca una opción también es diferente, ya que en algunos lugares se pide a los votantes que "rellenen la burbuja" mientras que otros deben "conectar la flecha" u "oscurecer la casilla".

El texto de las boletas también es diferente de un lugar a otro. Los candidatos presidenciales son los mismos en todo el país, pero en cada estado hay diferentes carreras para el Congreso y puestos estatales como gobernador o fiscal general.

Y cada distrito electoral puede tener una opción diferente para las legislaturas estatales, los puestos en los tribunales y las escuelas, los consejos políticos locales e incluso los comisionados de alcantarillado. Los votantes pueden no darse cuenta de todos los pequeños detalles, pero los funcionarios electorales ciertamente lo harían si recibieran una boleta que no fuera correcta.

3. Los votantes deben confirmar su identidad

Cada estado tiene un proceso para verificar que los electores que votan en ausencia —la expresión técnica para las personas que devuelven las boletas por correo en lugar de en persona— realmente son quienes dicen ser.

Trabajadores de la oficina de los comisionados de la ciudad de Philadelphia clasifican las boletas en el centro de clasificación y conteo de votos por correo de la ciudad, el lunes 26 de octubre de 2020, en Philadelphia. AP

En la mayoría de estados, los votantes deben firmar en el exterior del sobre. Por lo general, esta firma no puede desviarse mucho de la firma que figura en su tarjeta de registro de votante original o su licencia de conducir, o la boleta será rechazada.

En todo caso, el proceso de cotejo de estas firmas suele ser demasiado estricto, según los críticos, lo que lleva a los administradores electorales a rechazar injustamente votos auténticos de votantes registrados debido a ligeras discrepancias en las firmas.

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Algunos estados también exigen a los votantes que obtengan una firma de uno o más notarios o testigos. Algunos incluso obligan a los votantes a presentar una copia de su identificación oficial, como la licencia de conducir.

4. Es muy difícil duplicar los sobres de las boletas electorales

En general, los votantes no pueden devolver sus votos en ausencia en cualquier sobre. Las boletas deben ser devueltas dentro de un sobre oficial del Gobierno, el cual es típicamente enviado directamente a los votantes junto con la boleta misma.

Muchos de estos sobres de papeletas tienen códigos de barras únicos para identificar a cada votante y para que los votantes puedan seguir el progreso de su papeleta a través del correo y el proceso de recuento.

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Un extraño que quisiera fabricar y distribuir boletas falsas a una escala lo suficientemente grande como para afectar los resultados de las elecciones tendría que hacer algo más que duplicar el sobre especial y los códigos de barras.

También necesitaría de alguna manera evitar que se usaran los sobres y códigos de barras originales y auténticos.

De lo contrario, los funcionarios electorales se darían cuenta de que se estaba utilizando un código de barras único más de una vez.

5. El Servicio Postal notaría rarezas

Cualquiera que quisiera llevar a cabo un fraude en la votación por correo tendría que evitar ser detectado no solo por los funcionarios electorales habituales, sino también por el Servicio Postal.

Sus trabajadores coordinan con los departamentos electorales estatales y locales para marcar cualquier papeleta que se desvíe, aunque sea de forma mínima, del procedimiento habitual.

Por ejemplo, un comisionado del condado de Texas fue considerado culpable de fraude electoral después de que los empleados de la oficina de correos lo encontraron devolviendo indebidamente 56 boletas de voto por correo completadas por otros votantes.

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La agencia también tiene su propia fuerza policial, el Servicio de Inspección Postal, que investiga posibles delitos relacionados con el correo.

6. El fraude electoral es un delito federal y estatal grave

En las elecciones federales, cada acto de fraude electoral puede ser castigado con cinco años de prisión y una multa de 10,000 dólares, además de otras sanciones estatales.

Por el contrario, todo el trabajo realizado para intentar cometer fraude le daría al autor un solo voto a favor de su candidato preferido. Como dice brevemente un informe del Centro Brennan para la Justicia: "Ese único voto extra simplemente no vale la pena".

Los votantes que elijan votar por correo en noviembre pueden estar seguros de que su propio voto —y el de sus vecinos— estará protegido contra el fraude.