Coalición bipartidista invierte $20 millones para asegurar que “cada voto sea contado”

El grupo de 17 republicanos y 16 demócratas lanzó una campaña de educación para que se lleve a cabo un conteo fiel de los votos antes de declarar el ganador que ocupará la Casa Blanca en los próximos cuatro años, con el fin de que los votantes tengan fe en la integridad de las elecciones.
/ Source: Telemundo

WASHINGTON.— Ante el temor de que surjan problemas en el conteo de votos en las elecciones presidenciales, una coalición bipartidista de prominentes líderes demócratas y republicanos lanzó este jueves una campaña publicitaria de 20 millones de dólares para exigir que “cada voto sea contado” el próximo 3 de noviembre.

A lo largo de décadas, el Gobierno de Estados Unidos ha condenado la falta de transparencia y el fraude electoral en Cuba, Venezuela y otros países en vías de desarrollo, pero ahora el lanzamiento de la coalición bipartidista y su campaña de anuncios refleja el temor de que algo similar pueda ocurrir en este país.

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El llamado Concejo Nacional para la Integridad Electoral, compuesto por 41 exfuncionarios públicos de Gobiernos republicanos y demócratas, exoficiales militares y líderes cívicos, lanzó una campaña para que se lleve a cabo un conteo fiel de los votos antes de declarar el ganador que ocupará la Casa Blanca en los próximos cuatro años.  

La campaña publicitaria surge en paralelo a los esfuerzos de grupos conservadores que argumentan, sin pruebas, que habrá fraude en las urnas y en el voto por correo. Esto hace eco a las múltiples quejas de Trump, que desde su cuenta de Twitter y en entrevistas con Fox News alega sin evidencia que puede haber "fraude masivo".

Uno de estos grupos, el llamado 'Ejército de Trump', por ejemplo, ha movilizado a miles de 'monitores', o voluntarios para vigilar las urnas. Defensores del derecho al voto temen que se trate de un esfuerzo por intimidar a los votantes de las minorías negra y latina. 

La coalición bipartidista busca resguardar la integridad de las elecciones especialmente porque la pandemia del COVID-19 ya ha tenido un impacto tanto en los métodos como en el número de centros de votación.

Aunque la campaña llega a menos de un mes de los comicios, “nunca es demasiado tarde para adoptar esfuerzos que aseguren la transparencia, justicia e integridad de las elecciones”, dijo a Noticias Telemundo el excongresista republicano por Florida, Carlos Curbelo, miembro del grupo.

“Somos un grupo diverso de exfuncionarios públicos en todo el país, sin intereses partidistas, sin importar quién sea el ganador; solo queremos resguardar la confianza en el sistema electoral y las instituciones”, agregó.

El esfuerzo del grupo incluye una campaña de anuncios por internet y televisión por 4 millones de dólares, dirigidos en particular a votantes en estados clave de la contienda, como Arizona, Georgia, Florida, Michigan, Carolina del Norte, Pennsylvania y Wisconsin.

“Los estadounidenses siempre han encontrado la manera de votar y de que sus voces sean escuchadas. Ayúdennos a asegurar que cada voto sea contado, sin importar por quién hayan votado”, dice uno de los anuncios televisivos.

En estados como Michigan, Pennsylvania y Wisconsin, las leyes permiten iniciar el cómputo de los votos emitidos por correo el propio día de los comicios el próximo 3 de noviembre, aún si las papeletas llegan antes.

La coalición alienta a los votantes a que firmen una petición en la página web CountEveryVote.org, que exige la contabilización de cada voto con apego a las leyes. Además, el grupo urgió al Congreso a que cree una comisión electoral bipartidista que sirva de 'árbitro de disputas', identifique deficiencias del sistema electoral y recomiende correcciones.

Este año, debido al COVID-19, las autoridades anticipan que un número histórico de personas voten por correo, en ausencia, o por adelantado, dependiendo de los plazos y requisitos impuestos en cada estado.

 Las autoridades ya han advertido de una posible demora de días -sino de semanas- en el cómputo de votos, especialmente en los estados con las contiendas más reñidas.

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Sin ofrecer pruebas, Trump ha repetido en numerosas ocasiones que habrá fraude electoral masivo si se permite el voto por correo. Pero EEUU lleva votando por correo desde hace más de un siglo, desde la Guerra Civil, y expertos en votación e historia electoral le han dicho a Noticias Telemundo que la incidencia de fraude siempre ha sido mínima, menos del 1%.

En la actualidad, 34 estados han ajustado sus leyes electorales para permitir el voto por correo y así reducir el riesgo de contagio del COVID-19.

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Trump también se ha negado a comprometerse a una transferencia pacífica del poder, en parte porque cree que los votos realizados en persona en los centros de votación serán suficientes para darle la reelección. 

La campaña de su rival demócrata, el exvicepresidente, Joe Biden, confía en que la masiva cantidad de votos por correo puedan inclinar la balanza a su favor.

“La tarea más urgente de los líderes estadounidenses es asegurar que los resultados de las elecciones sean aceptados como legítimos, porque la legitimidad electoral es parte esencial de toda nuestra cultura política”, dijo Dan Coats, exsenador republicano por Indiana y director de inteligencia nacional al inicio de la Administración Trump.

El 'Ejército de Trump' se moviliza

La coalición no pide el despliegue de observadores electorales, pero en las últimas semanas, la campaña de Trump y aliados republicanos han estado movilizando a miles de voluntarios para que vigilen las urnas y los buzones de acopio de votos, para respaldar su queja de que hay fraude masivo en el voto por correo.

Hasta el mismo presidente ha tuiteado pidiéndole a sus seguidores que se ofrezcan como voluntarios.  

De hecho, el hijo mayor del mandatario, Donald Trump Jr., uno de los principales asesores de la campaña para reelegir al presidente, ha afirmado que los demócratas van a inundar las urnas con “millones de papeletas fraudulentas” para favorecer a Biden, pero tampoco ha ofrecido pruebas de esto.

Grupos que velan por la integridad electoral, junto con políticos demócratas, consideran que esa movilización republicana no es más que un esfuerzo por intimidar a los votantes y allanar el camino hacia una prolongada batalla legal para impugnar los resultados si no dan a Trump como ganador.

Esa batalla podría llegar hasta la Corte Suprema, como ocurrió en 2000, cuando la máxima corte le dio la victoria al republicano George W. Bush, contra el demócrata Al Gore.

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Así, la presencia de voluntarios pro-Trump en los centros de votación para documentar supuestos casos de fraude no sólo puede escalar las tensiones partidistas sino que hace temer posibles actos de violencia. En internet, pululan imágenes de miembros de milicias armadas de derecha en protestas callejeras. 

En ese sentido, Curbelo dijo que el grupo bipartidista “rechaza cualquier esfuerzo por intimidar a los votantes, o por crear un ambiente incómodo para la votación”, y alienta a los votantes a que se mantengan alertas y denuncien actos de irregularidades.

Por su parte, Janet Murguía, presidenta de UnidosUS y miembro de la coalición, dijo a Noticias Telemundo que, debido a las circunstancias extraordinarias de esta elección, es poco probable que se conozca al ganar la propia noche electoral. 

"Le urgimos a los estadounidenses a que mantengan la calma, que sean pacientes mientras los estados completan el conteo del voto con apego a sus respectivas leyes", dijo Murguía.

"Con el conteo de votos, las autoridades electorales hacen lo propio para asegurar que tenemos una democracia saludable. Sin importar el partido, los estadounidenses deben unirse en el llamado a un conteo completo de los votos, y deben hacerlo de forma pacífica", subrayó.

Murguía celebró que, a 26 días de los comicios, más de 5,5 millones de personas ya han emitido su voto por adelantado, "y eso demuestra que, pese a tantos factores desconocidos en esta contienda... los votantes participan si se sienten motivados".

El grupo está integrado por antiguos miembros del Senado –17 republicanos y 16 demócratas– así como al exsecretario de Seguridad Nacional, Michael Chertoff, y el general jubilado James Cartwright, exvicepresidente del Estado Mayor Conjunto, entre otros.