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El narco que entregará $1,3 mil millones

El narco que entregará $1,3 mil millones

Por Carlos Rajo Vicente Zambada Niebla, “El Vicentillo” o el típico “narco junior” según las crónicas y el dicho popular mexicano, hijo del supuestamente número dos del Cartel de Sinaloa, Ismael “el Mayo” Zambada, aceptó ante el gobierno de Estados Unidos que es narcotraficante y que le dará al Tío Sam toda la información que tenga sobre sus colegas del narco. 

Hasta aquí nada extraordinario. A menudo se dan este tipo de tratos entre el gobierno de Estados Unidos y personajes de toda calaña con el fin de capturar a otros capos. Y según los intereses del que firma el acuerdo, para que el gobierno interfiera ante el juez respectivo y a cambio de la colaboración le den una sentencia blanda (en el caso de Zambada Niebla pudo haber sido de hasta 100 años de cárcel; hoy como mínimo serán diez, o menos dependiendo de la importancia de lo que diga).

Con El Vicentillo, sin embargo, hay algo además que llama la atención en su acuerdo de culpabilidad que firmó con el Departamento de Justicia de Estados Unidos: el individuo de 39 años, que aparece vestido de elegante saco sport azul en la foto que más se usa sobre él -de cuando el gobierno mexicano lo presentó como detenido en el 2009- acepta implícitamente -no lo dice abiertamente pero ahí está en el documento- que tiene un patrimonio de más de mil millones de dólares ($1,373,415,000 para ser exactos).

Según el acuerdo, el gobierno de Estados Unidos tomará posesión de este capital (tampoco se dice si son propiedades, dinero en efectivo, instrumentos de inversión, empresas o que) y tampoco si tal patrimonio se encuentra en México, Estados Unidos o en algún otro lugar del mundo. Lo que sí se deja claro es que el firmante “no se opondrá" a que el gobierno le ponga manos a estos fondos y disponga de ellos conforme a la ley.

Puede sonar a cifra menor pero lo primero que viene a la cabeza cuando se escucha esto de más de mil millones de dólares es hacer la referencia a gente no sólo como el padre mismo del Vicentillo, sino al propio “Chapo” Guzmán -hoy en una cárcel mexicana pero sin que le hayan decomisado nada de su patrimonio-. Si alguien como Zambada Niebla, que por muy “lugarteniente de confianza” que fuera de los negocios de su padre nunca adquirió el estatus de los grandes capos tenía tales cantidades de dinero, qué no tendrá el Chapo.

Del Chapo existe la referencia que la revista Forbes hacía cada año al ubicarlo en la lista de los hombres más ricos y poderosos del mundo. Muchos dudaban de esa lista y del por qué se incluía a Guzmán si en efecto no se sabía con certeza si tenía tal fortuna. Hoy con lo del Vicentillo no es de calenturientos concluir que la revista Forbes quizá no andaba tan equivocada. 

Por cierto, alguien de ingenuo puede preguntarse: ¿y cómo hace alguien que supuestamente vive en la clandestinidad para conservar un patrimonio de miles de millones de dólares? Que acaso los tenía en el banco, invertido en empresas fantasmas, a nombre de testaferros, debajo del colchón, etc. Pero bien, eso es otra historia. Un detalle de la declaratoria de culpabilidad del Vicentillo es que señala que para su negocio del narcotráfico el cartel sobornaba a funcionarios de seguridad del gobierno mexicano a “nivel local, estatal y federal”.

Hoy que el Chapo Guzmán está en la cárcel, y asumiendo que terminará siendo extraditado a Estados Unidos, habría que pensar que el testimonio del Vicentillo será clave en el eventual juicio contra el hasta hace un par de meses todopoderoso líder del cartel de Sinaloa. El tiempo que Zambada Niebla pase al final en la cárcel dependerá de la calidad de la información que proporcione. No por casualidad el gobierno de Estados Unidos cuida a su preso como alguien especial. 

No se sabe en qué lugar está detenido El Vicentillo. Sus apariciones en la corte federal de Chicago, donde se lleva a cabo el juicio, han sido siempre por teleconferencia. Se dice que en una ocasión en que estaba en una prisión en Chicago se le negó el permiso para que subiera a la terraza y se ejercitara un rato debido al temor de que fuera blanco de un intento de asesinato o de que pudiera escaparse en helicóptero.

De seguro que nunca antes el gobierno de Estados Unidos había tenido en su poder a alguien que conoce tanto de uno de los grandes carteles del narcotráfico mexicano y que a cambio de reducir su condena ha decidido colaborar con las autoridades -y de paso entregar su fortuna.