El hallazgo de huesos humanos en El Vaticano revive el misterio de una joven desaparecida hace 35 años

Dos quinceañeras se desvanecieron sin rastro, provocando numerosas y alocadas teorías. Ahora un misterioso descubrimiento podría aportar pistas... o crear otro enigma.
Carteles con la imagen de Emanuela Orlandi durante una protesta ante el papa Benedicto XVI  en mayo de 2012 en El Vaticano.
Carteles con la imagen de Emanuela Orlandi durante una protesta ante el papa Benedicto XVI  en mayo de 2012 en El Vaticano. AP / AP

El hallazgo de huesos humanos en la embajada de El Vaticano en Roma (Italia) ha prendido un misterio que podría explicar la desaparición de una adolescente hace más de tres décadas, o abrir un nuevo enigma sobre a quién pertenecen esos restos y cómo terminaron enterrados en una habitación aneja a la Nunciatura.

Los huesos fueron descubiertos durante unas obras de renovación en el edificio, ubicado el acomodado barrio de Parioli. El Vaticano dio a conocer el hallazgo el 30 de octubre, pero el pasado martes las autoridades regresaron al edificio tras encontrarse nuevos restos.

El forense Giovanni Arcudi ha asegurado tras un análisis preliminar que pertenecen a una mujer de unos 30 años, “no a una adolescente”.

La precisión es importante porque el hallazgo alimentó la posibilidad de que los huesos pertenecieran a Emanuela Orlandi, hija de un empleado de El Vaticano, cuyo rastro se desvaneció en 1983 cuanto tenía 15 años.

“De parte de la Santa Sede no se ha hecho ninguna conexión con el caso de Emanuela Orlandi”, ha asegurado el secretario de Estado de El Vaticano, Pietro Parolin. La familia de la joven, por su parte, espera a las pruebas de ADN, según su abogada, Laura Sgro. Pese a que la edad no concuerda, según las afirmaciones del forense, podría ocurrir que Orlandi no hubiera sido asesinada sino secuestrada y mantenida con vida durante años.

 La joven desapareció el 22 de junio de 1983; apenas dos meses antes, el 7 de mayo de ese mismo año, se desvaneció, también en Roma, otra muchacha, Mirella Gregori, de la misma edad. Ninguna de las dos fue hallada ni se conoce qué les pudo ocurrir.