El atacante de El Paso manejó durante 10 horas antes de la matanza. Un pastor viajó mucho más para dar consuelo a las víctimas

A Adam Bowler, pastor de Norwich, Connecticut, le llamó la atención que el sospechoso de la matanza manejara diez horas para llegar al lugar de la masacre. Quiso viajar mucho más para homenajear a las vícimas
Una mujer homenajea el pasado 6 de agosto a las víctimas del tiroteo de El Paso, Texas, que provocó la muerte de 22 personas.
Una mujer homenajea el pasado 6 de agosto a las víctimas del tiroteo de El Paso, Texas, que provocó la muerte de 22 personas.AP / AP

A Adam Bowler, pastor de Norwich, Connecticut, le llamó mucho la atención que el supuesto autor de la masacre del pasado 3 de agosto en El Paso, Texas, hubiera manejado durante más de 10 horas desde Allen, en el mismo estado, a la ciudad fronteriza con México antes de perpetrar la matanza (así lo detallaron las autoridades). En su opinión, lo hizo “en nombre del odio”.

Así que desde ese momento, no dejó de pensar que “el amor va más lejos”, explicó en Facebook. Y decidió emprender un viaje mucho más largo, para rezar por las 22 víctimas mortales del tiroteo y transmitir fe y consuelo a los supervivientes (hubo también 24 heridos) y sus comunidades. 

Salió de su localidad el pasado lunes en coche junto a su amigo Matt Martinez y su cuñado Jono Wibberley. Llegó finalmente a El Paso el viernes, tras recorrer 2.300 millas (3.700 kilómetros) a lo largo del país divididas en distintas etapas. “Sin paradas, hubieramos tardado un día y diez horas”, explicó. 

En el camino, los tres pararon también en Dayton, Ohio, donde la noche siguiente al ataque de la ciudad de Texas hubo otro tiroteo que provocó la muerte de nueve personas y dejó 27 heridos.

Bowler lanzó la idea de ir recaudando fondos durante el viaje para destinarlos a las familias y las comunidades de las víctimas. El propósito inicial fue recaudar un dólar por cada milla recorrida. Cuando se alcanzaron los 2.300 dólares el 22 de agosto, se subió el objetivo a los 10.000 dólares. 

Actualmente, han superado los 4.000 dólares recaudados. Las donaciones se pueden hacer en esta web y se destinarán a la Fundación Comunidad Paso El Norte, según explicó el pastor.

Al llegar a El Paso el viernes por la noche, Bowler y sus compañeros de viaje manifestaron su felicidad por encontrarse en la comunidad y por la acogida que recibieron por parte de varias personas.

El sábado por la mañana, visitaron el memorial improvisado que se creó para homenajear a las víctimas del tiroteo en el lugar de la matanza, un centro comercial Walmart. Allí los tres estuvieron orando en círculo junto a varias personas que forman parte de la comunidad de la ciudad, según reportaron medios locales. 

“Me sentí muy triste al bajar de mi auto junto con mis dos amigos y ver todas las cruces. En cada paso que daba sentía un gran dolor”, expresó Bowler al medio El Diario, que asegura que el pastor también fue periodista y meteorólogo en una televisión en Nueva Orleans.

“Ha sido un momento hermoso y emotivo”, comentó posteriormente en Facebook. “Lloramos juntos y compartimos con los medios este simple mensaje: Dios ama a El Paso. Dios ama a nuestros hermanos y hermanas hispanos. Dios ama a la gente de México. Y Dios ama a nuestra nación”. 

“Cuando regrese a Connecticut, le diré a los fieles de la iglesia que pastoreo que los hermanos de El Paso están llenos de amor y fortaleza y que luchan día a día para salir adelante”, agregó.

Tras la masacre, las autoridades informaron que Patrick Crusius, el hombre de 21 años de edad acusado de perpetrar el mortal tiroteo y detenido por ello, confesó después de rendirse y dijo que su objetivo era atacar a mexicanos. Muchas de las 22 víctimas mortales tenían apellidos hispanos y ocho de ellos eran del país que comparte frontera con Texas. 

La policía aseguró que estaba manejando la matanza como un posible caso de terrorismo doméstico.

OTRAS EXPERIENCIAS BENÉFICAS

El medio digital Patch asegura que el pastor, en su carrera de reportero, habló del impacto para la comunidad de Haití en Norwich después del terremoto que golpeó la isla en 2010. En un segundo momento, también fue a ese país para participar en una misión humanitaria.

Años después, dejó su trabajo y ya casado y con dos hijos, creó una asociación benéfica en favor de las víctimas de esa tragedia. Se llamaba ‘35 segundos para Haití”. Esa cifra corresponde a los segundos que duró el temblor, así como a las millas que separan la capital de la isla, Puerto Príncipe, de Petit-Goâve, la localidad de la que procedían muchos de los casi 5.000 haitianos instalados en el área de Norwich. 

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