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La escuelas de EE.UU. prohibieron más de 1,600 libros durante el curso escolar 2021-22, según un informe

Esta tendencia se debe a una red de grupos de activistas conservadores que tienen como objetivo los libros con personajes y argumentos LGBTQ+ o que tratan temas raciales.

Por Jo Yurcaba - NBC News

Más de 1,600 libros fueron prohibidos en más de 5,000 escuelas durante el último año escolar en EE.UU., según un nuevo informe. La mayoría fueron títulos relacionados con la comunidad LGBTQ o la raza y el racismo.

PEN América, un grupo sin ánimo de lucro que defiende la libertad de expresión en la literatura, publicó un informe el lunes, al comienzo de la Semana de los Libros Prohibidos, que muestra el amplio alcance de los esfuerzos para prohibir ciertos libros durante el año escolar 2021-22. 

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El informe revela que hubo 2,532 casos de prohibición de libros individuales, que afectaron a 1,648 títulos, lo que significa que los mismos títulos fueron objeto de múltiples ataques en diferentes distritos y estados.

Según el informe, se prohibieron libros en 5,049 escuelas con una matrícula combinada de casi cuatro millones de estudiantes en 32 estados.

Debido a que PEN America se limitó a los casos documentados de prohibiciones, que incluían informes de padres y miembros del personal de las escuelas y noticias sobre prohibiciones de libros, el informe señala que sus datos probablemente subestiman el verdadero número de prohibiciones. 

Suzanne Nossel, directora general de PEN America, dijo que los recientes esfuerzos para prohibir libros son un nuevo fenómeno que ha sido liderado principalmente por un pequeño número de grupos de activistas conservadores que creen que los padres no tienen suficiente control sobre lo que sus hijos están aprendiendo.

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“Todos estamos de acuerdo en que los padres merecen y tienen derecho a opinar sobre la educación de sus hijos”, opinó Nossel en una conferencia de prensa organizada por PEN America el lunes. “Eso es absolutamente esencial. Pero, fundamentalmente, no se trata de eso cuando los padres se movilizan en una campaña orquestada para intimidar a los profesores y a los bibliotecarios para dictar que ciertos libros sean retirados de las estanterías incluso antes de que hayan sido leídos o revisados. Esto va más allá del derecho razonable y legítimo de un padre a tener un intercambio con la escuela, algo que está consagrado en las reuniones de padres y maestros y en las asociaciones de padres y maestros”.

Los datos preliminares publicados el viernes por la Asociación Americana de Bibliotecas (ALA, por su sigla en inglés) revelaron que el número de intentos de prohibir o restringir los recursos de la biblioteca en las escuelas, universidades y bibliotecas públicas está en camino de superar los recuentos récord de 2021. 

Desde el 1 de enero hasta el 31 de agosto, la ALA documentó 681 intentos de prohibir o restringir los recursos de la biblioteca, con 1,651 títulos de la biblioteca como objetivo, en comparación con 729 intentos para todo el año pasado, con 1,597 libros como objetivo. 

El informe de PEN America señala que casi todas las prohibiciones de libros -el 96%- se llevaron a cabo sin que las escuelas o los distritos siguieran las directrices de buenas prácticas para la impugnación de libros señaladas por la ALA y la Coalición Nacional contra la Censura.

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Antes de la oleada de prohibiciones de libros, los padres a veces planteaban sus preocupaciones a las escuelas o a los profesores de sus hijos sobre los libros que éstos llevaban a casa, según Jonathan Friedman, director de programas de libertad de expresión y educación de PEN America.

Pero ahora, los grupos conservadores y los padres buscan en Google los libros que tienen algún contenido LGBTQ, y luego un grupo conservador lo añade a una lista de libros inapropiados.

“Se quejan de los libros en internet, los libros van a una lista, que adquiere un sentido de legitimidad, y luego el hecho de estar en la lista lleva a un distrito escolar a reaccionar a esa lista y a tomarla en serio”, explicó Friedman, añadiendo que en casi todos los casos, el ciclo ocurre sin respetar el proceso o la política.

Exposición de libros prohibidos o censurados en la librería independiente Books Inc en Alameda, California, el 16 de octubre de 2021.
Exposición de libros prohibidos o censurados en la librería independiente Books Inc en Alameda, California, el 16 de octubre de 2021.Smith Collection/Gado / Getty Images

Friedman señaló un caso en el condado de Walton, Florida, donde un popular libro infantil llamado Everywhere Babies aterrizó en una lista de libros prohibidos la primavera pasada.

Algunas de las ilustraciones incluyen lo que podría interpretarse como parejas del mismo sexo, pero nunca se identifican como tales en el texto. La Alianza de Ciudadanos de Florida, un grupo conservador sin ánimo de lucro centrado en la educación, lo incluyó en su Informe sobre el porno en las escuelas de 2021. 

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Según el estudio, de los 1,648 títulos prohibidos el año pasado, el 41% aborda explícitamente temas LGBTQ o tiene protagonistas o personajes secundarios destacados que son LGBTQ, y el 40% incluye protagonistas o personajes secundarios de color. 

Más de una quinta parte (21%) aborda directamente cuestiones de raza y racismo, y el 22% incluye contenidos sexuales de diversa índole, como novelas con algún nivel de descripción de las experiencias sexuales de los adolescentes; historias sobre embarazos de adolescentes, agresiones sexuales y abortos; y libros informativos sobre pubertad, sexo o relaciones. 

El informe estima que al menos el 40% de las prohibiciones que figuran en el Índice de Prohibiciones de Libros en las Escuelas de PEN America están relacionadas con la legislación propuesta o promulgada o con la presión política de los funcionarios elegidos para restringir la enseñanza de ciertos conceptos.

PEN America también encontró al menos 50 grupos involucrados en presionar para la prohibición de libros, el 73% de los cuales se han formado desde el año pasado. Uno de los más grandes es Moms for Liberty, un grupo que aboga por los derechos de los padres, que cuenta con más de 200 secciones locales en su página web.

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Tiffany Justice, cofundadora de Moms for Liberty, cree que los profesores deberían valorar la opinión de los padres. 

“No hay dos lados en este asunto”, declaró Justice en una entrevista en el programa CBS Saturday Morning. “Hay madres que aman a sus hijos, que no quieren la pornografía en la escuela, y luego hay personas que sí quieren la pornografía en la escuela. Creo que el tema de los libros se ha utilizado para intentar marginar y vilipendiar a los padres. Y la verdad es que no hay lugar para la pornografía en las escuelas públicas”, opinó.

Los 50 grupos identificados por el informe han estado implicados en al menos la mitad de las prohibiciones de libros promulgadas el año pasado, y al menos el 20% de las prohibiciones pueden estar directamente relacionadas con las acciones de los grupos, según el informe.  

Los libros más prohibidos fueron Gender Queer: A Memoir, de Maia Kobabe, seguido de All Boys Aren’t Blue, de George M. Johnson, y Out of Darkness, de Ashley Hope Pérez, según el informe.

Pérez dijo que lo sorprendente de que su libro haya sido prohibido en 24 distritos escolares es que fue publicado en 2015 y no fue cuestionado hasta el año pasado. Dijo que algunos grupos de derecha han utilizado palabras como “pornográfico”, “inapropiado”, “controvertido” y “divisivo” para describir los libros prohibidos y que los libros que describen son más a menudo por o sobre personas no blancas y otras minorías.

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“Los libros son un pretexto. Es una guerra de poderes contra los estudiantes que comparten las identidades marginales de los autores y personajes de los libros atacados”, declaró en la conferencia de prensa del lunes. “Es una estrategia política. El objetivo es suscitar el compromiso político de la derecha trazando líneas aún más brillantes en torno a las identidades objetivo”, afirmó.

Dijo que la prohibición de libros perjudica a los estudiantes de varias maneras. Cuando un estudiante comparte una identidad sexual o de género con un personaje de un libro y ese libro se prohíbe, “envía el mensaje de que las historias sobre personas como ellos no son aptas para la escuela”. 

Al ceder a sus demandas, las escuelas dan a los grupos conservadores una legitimidad inmerecida.

“Cuando los dirigentes escolares ceden a estas presiones, elevan el cuestionable juicio de un puñado de padres por encima de la discreción profesional y la formación de bibliotecarios y educadores y, sobre todo, por encima de las necesidades de los alumnos”, señaló.