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La Corte Suprema decidirá un caso en contra de que las universidades tomen en cuenta la raza en sus procesos de admisión

Un juez federal aseguró que el abandono de la discriminación positiva “provocaría un fuerte descenso en el porcentaje de estudiantes negros  e hispanos” en la educación superior.

Por  Pete Williams - NBC News

La Corte Suprema aceptó este lunes escuchar las impugnaciones al proceso de admisión de las universidades de Harvard y Carolina del Norte (UNC, en inglés), lo que supone la amenaza más seria en décadas al uso de la discriminación positiva por parte de las universidades públicas y privadas del país.

En desafíos similares, el tribunal ha defendido anteriormente esta práctica, que permite tomar en consideración de forma positiva la raza o etnia del candidato a la hora de examinar sus méritos para entrar en una universidad si forma parte de comunidades históricamente perjudicadas por el racismo y la discriminación, como negros o latinos.

Pero dos jueces liberales que fueron clave en esas decisiones en el pasado ya no están: Anthony Kennedy y Ruth Bader Ginsburg. 

Sus sustitutos, Brett Kavanaugh y Amy Coney Barrett, designados por el expresidente Donald Trump, son conservadores y se les considera menos propensos a aceptar que esta práctica es constitucional.


Imagen de archivo de una universidad.
Imagen de archivo de una universidad. Maddie Meyer / Getty Images

En el último caso presentado contra la discriminación positiva, un grupo respaldado por un opositor a esta práctica, Edward Blum, de Maine, demandó a la universidad de Harvard en un tribunal federal, alegando que su sistema de admisión de estudiantes universitarios discriminaba a los estudiantes asiático-americanos. 

Los tribunales inferiores dictaminaron que la consideración limitada de la raza por parte de la escuela era un esfuerzo legítimo para conseguir un grupo de alumnos más diversos.

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El mes pasado, el Gobierno que preside Joe Biden instó a la Corte Suprema a que no atendiera este caso, argumentando que la reconsideración de sus decisiones anteriores sería perjudicial para las universidades que habían llegado a “confiar en la permisibilidad de un enfoque holístico y flexible como el de Harvard como punto de referencia para estructurar sus propias políticas de admisión”.


La Corte Suprema lleva mucho tiempo prohibiendo las cuotas raciales en las admisiones. Pero ha permitido que las escuelas consideren la raza de un estudiante como un “factor adicional” entre muchas otras cualidades, siempre que el proceso de admisión considere las calificaciones generales de los solicitantes y no utilice la raza más de lo necesario para lograr un nivel de diversidad.

Los demandantes de Harvard, Students for Fair Admissions, instaron a los jueces a anular la decisión del tribunal de 2003 sobre la discrminación positiva, que confirmó el uso de la raza como factor adicional por parte de la Universidad de Michigan y sirvió de modelo para programas de admisión similares en todo el país.

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Esa decisión “respaldó objetivos raciales que son amorfos y no medibles”, dijeron los impugnadores al pedir a la Corte Suprema que aceptara su recurso. La Constitución exige una protección igualitaria y no contiene excepciones, afirmaron, sosteniendo que Harvard admite a los asiático-americanos en menor proporción que a los blancos y valora más a las personas negras e hispanas. 

“Si una universidad quiere admitir a estudiantes con ciertas experiencias (digamos, la superación de la discriminación), entonces puede evaluar si los solicitantes individuales han pasado pir esto”, decía su escrito, “no puede limitarse a utilizar la raza como sustituto de determinadas experiencias o puntos de vista”.

Si la Corte Suprema anula su precedente de 2003, los programas de discriminación positiva estarían en grave peligro en todo el país.

“Obligar a que los programas de admisión no tengan en cuenta la raza socavaría la capacidad de esas universidades para llevar a cabo el tipo de revisión individualizada que da lugar a una clase que es a la vez diversa y excelente”, dijeron los abogados de Harvard al tribunal.

Añadieron que la universidad persigue muchos tipos de diversidad en la admisión de la clase de primer año, incluyendo intereses académicos, creencias, opiniones políticas, orígenes geográficos y circunstancias familiares, así como la identidad racial. El proceso no premia automáticamente a los estudiantes de una raza determinada, según su escrito.

Al fallar a favor de Harvard, un juez federal de distrito dijo que el abandono de las consideraciones de raza “provocaría un fuerte descenso en el porcentaje de estudiantes negros  e hispanos”.