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¿Qué es Evergrande? El gigante inmobiliario chino que tiene en vilo a los mercados mundiales

La compañía china es la inmobiliaria más endeudada del mundo con unas obligaciones de 305,000 millones de dólares. Su riesgo de quiebra preocupa a muchos inversores.

Por Jennifer Jett - NBC News

HONG KONG — Evergrande Group construyó un imperio inmobiliario sobre una montaña de deudas. Ahora la compañía china está en apuros y se teme que pueda arrastrar a la economía mundial.

La incertidumbre ha alimentado las ventas rápidas de los inversores esta semana y ha suscitado la preocupación de que se produzca una crisis similar a la desencadenada en 2008 por el colapso del banco de inversión estadounidense Lehman Brothers.

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Los expertos afirman que estas comparaciones son exageradas, sobre todo porque el Gobierno chino ejerce un grado de control mucho mayor incluso sobre empresas privadas como Evergrande.

Pero la situación del promotor podría suponer un duro golpe para la segunda economía más grande del mundo, ya que Pekín se enfrenta a lo que podría ser uno de sus mayores impagos.

Esquema Ponzi

Evergrande ha vendido millones de apartamentos a la creciente clase media china desde que fue fundada en 1996 por el multimillonario Xu Jiayin, de 62 años, que fue el hombre más rico de China. La empresa, con sede en el centro del sur, Shenzhen, asegura que cuenta con más de 200,000 empleados y unos 1,300 proyectos en más de 280 ciudades chinas.

Durante años, el modelo funcionó.

Evergrande construyó propiedades, las vendió mucho antes de su finalización a clientes chinos deseosos de tener una nueva casa o un lugar seguro donde invertir sus crecientes ingresos, y la empresa utilizó entonces el dinero para construir más.

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Con el negocio inmobiliario en auge, incluso se diversificó hacia los parques temáticos, el agua embotellada y a la compra de equipos de fútbol.

También acumuló una deuda de 300,000 millones de dólares, equivalente a cerca del 2% del Producto Interior Bruto (PIB) de China, lo que la convirtió en la promotora más endeudada del mundo. Ahora, la ralentización del mercado inmobiliario y los esfuerzos del Partido Comunista para reconstruir la economía china han obligado a ajustar cuentas con los problemas de Evergrande.

Las ventas han disminuido. La construcción de algunos proyectos se ha detenido por el retraso en los pagos. Y las oficinas de la empresa en China han sido asediadas durante semanas por manifestantes furiosos, muchos de ellos empleados, que temen no recuperar sus inversiones en propiedades y productos financieros de la compañía.

Al parecer, Pekín está pidiendo a los funcionarios locales que se preparen para las consecuencias de un colapso total.

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Algunos consideran que las turbulencias son un control necesario del sobrecalentado sector inmobiliario chino.

Edificios de apartamentos en de Evergrande Group en Qidong, provincia de Jiangsu, China, el martes 21 de septiembre de 2021. Bloomberg / Bloomberg via Getty Images

“Cuando el sector inmobiliario se descontroló, fue muy difícil frenarlo, porque era una fuente de crecimiento muy importante”, explicó Michael Pettis, profesor de finanzas de la Universidad de Pekín, en una entrevista con NBC News, cadena hermana de Noticias Telemundo, el jueves. “Quizá ahora estemos empezando a ver el comienzo de un largo y muy difícil proceso para hacer del sector inmobiliario una parte más normal de la economía”.

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El sector inmobiliario ha sido fundamental para el crecimiento explosivo de China en la última década. Se calcula que representa una cuarta parte del PIB en un país en el que los hogares con un alto nivel de ahorro tienen pocos otros lugares seguros para invertir: casi el 70% de la riqueza de los hogares chinos está en el sector inmobiliario.

Pero promotores como Evergrande -confiando en que Pekín los apuntalaría si fuera necesario- se han sobreextendido, recaudando fondos para cubrir las obligaciones de la deuda actual de una “manera similar a la de Ponzi”, explicó en un correo electrónico Sara Hsu, una becaria visitante radicada en EE.UU. en la Universidad de Fudan de China y especializada en el desarrollo económico chino.

Evergrande lleva varios años intentando reducir su deuda, y las autoridades chinas hace tiempo que la tienen en el punto de mira como posible riesgo sistémico. El año pasado, la empresa evitó por poco una crisis de liquidez de 13,000 millones de dólares. Este mes, ha vuelto a advertir de la posibilidad de un impago, mientras se esfuerza por conseguir el dinero que necesita para pagar a sus prestamistas y proveedores.

Ha tratado de conseguir liquidez reduciendo el precio de los inmuebles y deshaciéndose de otros negocios en los que se ha expandido, incluidos los vehículos eléctricos, de los que aún no ha vendido ni uno.

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A algunos inversores se les ha ofrecido bienes inmuebles en lugar de reembolso en efectivo. En una carta a los empleados que fue recibida con escepticismo, Xu prometió esta semana que su empresa “saldrá pronto de la oscuridad”.

Evergrande no respondió a una solicitud de comentarios.

El juego ha cambiado

Aunque el Gobierno chino ha rescatado a otras empresas “demasiado grandes para quebrar” en el pasado, su estrategia está cambiando.

Esto se refleja en la campaña de “prosperidad común” del líder chino, Xi Jinping, para hacer frente a la brecha de riqueza del país, que incluye desde viviendas asequibles hasta la limitación de los videojuegos para los niños.

Xi también ha expresado su deseo de que la expansión económica se vea impulsada en mayor medida por el crecimiento de “alta calidad”, como el consumo y las exportaciones, y en menor medida por los apartamentos vacíos.

El año pasado, los reguladores chinos introdujeron tres “líneas rojas” destinadas a obligar a los promotores inmobiliarios a mejorar sus finanzas.

Los expertos señalan que si Evergrande se va a hundir es porque el Gobierno chino lo está permitiendo. El reto para Xi es cómo reducir la deuda del sector y frenar los precios desbocados de la vivienda, protegiendo al mismo tiempo la economía del país.

Los analistas ya han recortado la previsión de crecimiento para este año y los inversores se preocupan de que la crisis de Evergrande no sea un hecho aislado.

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“Es un sector hinchado”, señaló Alicia García-Herrero, economista jefe para Asia-Pacífico de Natixis en Hong Kong, en una entrevista telefónica el jueves. “Necesita reducirse, pero al reducirse la tasa de crecimiento de China obviamente se resentirá, no hay duda”.

El consenso creciente es que, aunque Pekín no rescatará a Evergrande, actuará para proteger a los compradores de viviendas, así como a los bancos más pequeños que podrían verse desestabilizados por un impago. Es más probable que los inversores extranjeros queden al margen.

“No van a intervenir y garantizarlo todo, porque han tratado de sacar del sistema esta adicción a la deuda y la especulación inmobiliaria. Pero, por otro lado, no pueden permitir que todo se derrumbe porque esto podría extenderse muy rápidamente”, afirmó Pettis.

Las autoridades estadounidenses han restado importancia al riesgo que Evergrande supone para los mercados mundiales. El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, dijo que la crisis de la deuda de la compañía “parece muy particular de China”

“No hay mucha exposición directa de Estados Unidos, los grandes bancos chinos no están tremendamente expuestos”, indicó a los periodistas el miércoles después de la reunión de política de dos días de la Fed. “Pero te preocuparía que afectara a las condiciones financieras globales a través de los canales de confianza y ese tipo de cosas”. añadió.

Hsu también dijo que, aunque es probable que Evergrande incumpla sus bonos en el extranjero en las próximas semanas, el impacto en la economía estadounidense sería mínimo.

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Para China, lo siguiente no es una serie de impagos entre sus grandes promotores, “sino que éstos se van a comportar mucho mejor”, dijo García-Herrero.

“El juego ha cambiado y tienen que darse cuenta de ello”, concluyó.