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Más empresas en EE.UU. están cobrando a sus empleados por entrenarlos si renuncian

El Departamento de Justicia ha recibido quejas y la Oficina de Protección Financiera del Consumidor está investigando. “Buscan formas de evitar que sus trabajadores renuncien sin aumentar los salarios ni mejorar las condiciones de trabajo”, dice un experto legal.

Por Reuters vía NBC News

Cuando un salón de belleza del estado de Washington le cobró a Simran Bal 1,900 dólares por su capacitación para el trabajo después de haber renunciado, se quedó sorprendida.

Bal no solo era una esteticista con licencia sin necesidad de más formación, sino que argumentó que las capacitaciones eran específicas para la tienda y de baja calidad.

La historia de Bal refleja la de docenas de personas y defensores de la salud, el transporte por carretera, el comercio minorista y otros sectores que se quejaron recientemente ante los reguladores estadounidenses de que algunas empresas cobran a los empleados que renuncian grandes sumas de dinero por la capacitación.

Casi el 10% de los trabajadores estadounidenses encuestados en 2020 estaban cubiertos por un acuerdo de reembolso por capacitación, según el Cornell Survey Research Institute.

Esta práctica, que los críticos denominan Disposiciones de Acuerdo de Reembolso por Capacitación (TRAP, por sus siglas en inglés), está atrayendo el escrutinio de los reguladores y legisladores estadounidenses.

Personal médico en una capacitación.
Personal médico en una capacitación. Getty Images

El senador Sherrod Brown está estudiando, en el Capitolio, opciones legislativas de cara a presentar un proyecto de ley el año que viene para frenar esta práctica, aseguró un asesor demócrata del Senado.

A nivel estatal, fiscales generales como Keith Ellison, de Minnesota, están evaluando la prevalencia de esta práctica y podrían actualizar las directrices.

Ellison afirmó a la agencia de noticias Reuters que se inclinaría por oponerse a las demandas de reembolso para la capacitación específica del trabajo, mientras que "podría ser diferente" si un empleador quisiera el reembolso de la formación para una certificación como una licencia de conducir comercial, que es ampliamente reconocida como valiosa.

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La Oficina de Protección Financiera del Consumidor (CFPB por sus siglas en inglés) ha comenzado a revisar esta práctica, mientras que el Departamento de Justicia y la Comisión Federal de Comercio han recibido quejas al respecto.

El uso de acuerdos por capacitación está creciendo a pesar de que el desempleo es bajo, lo que presumiblemente da más poder a los trabajadores, dijo Jonathan Harris, que enseña en la Escuela de Derecho Loyola de Los Ángeles.

"Los empresarios buscan formas de evitar que sus trabajadores renuncien sin aumentar los salarios ni mejorar las condiciones de trabajo", afirma Harris.

La CFPB, que anunció en junio que estaba estudiando los acuerdos, ha empezado a centrarse en cómo pueden impedir que incluso empleados cualificados con años de formación, como las enfermeras, encuentren nuevos y mejores trabajos, según un funcionario de la CFPB que no estaba autorizado para hablar.

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Esto ha existido en cierta medida desde finales de la década de 1980, principalmente en puestos de trabajo con salarios altos en los que los trabajadores recibían capacitación valiosa. Pero en los últimos años los acuerdos se han generalizado, dijo Harris de Loyola.

Uno de los críticos del esfuerzo de la CFPB fue la Federación Nacional de Empresas Independiente (NFIB, por sus siglas en inglés) que dijo que el tema estaba fuera de la autoridad de la agencia, porque no estaba relacionado con los productos y servicios financieros de los consumidores.

"(Algunos gobiernos estatales) tienen autoridad para regular la deuda de los empleadores. La CFPB debería remitirse a esos gobiernos, que están más cerca de la población de los estados que la CFPB", agregó.

Enfermería y transporte por carretera

Bal aseguró que estaba contenta cuando la contrataron en el salón Oh Sweet, cerca de Seattle, en agosto de 2021.

Pero pronto se dio cuenta de que, antes de poder prestar servicios a los clientes y ganar más, tenía que asistir a cursos de formación sobre temas como la depilación con azúcar para eliminar el vello no deseado y el mantenimiento de las pestañas y las cejas.

Pero, según ella, el propietario del salón tardaba en programar las formaciones, que a veces se posponían o cancelaban. Tampoco eran informativas; Bal los describió como “de nivel introductorio”. Mientras esperaba a completar la formación, Bal trabajaba en la recepción, que pagaba menos.

Cuando renunció en octubre de 2021, Bal recibió una factura de 1,900 dólares por la instrucción que sí recibió. “Me estaba cobrando una capacitación por servicios en los que ya tenía licencia”, relató la mujer.

Karina Villalta, que dirige Oh Sweet LLC, presentó una demanda en el tribunal de reclamos menores para recuperar el dinero. Los registros judiciales proporcionados por Bal muestran que el caso fue desestimado en septiembre por un juez que dictaminó que Bal no completó la formación prometida y no debía nada. Villalta declinó las solicitudes de comentarios.

En sus comentarios a la CFPB, National Nurses United dijo que había realizado una encuesta en la que descubrió que los acuerdos son “cada vez más omnipresentes en el sector sanitario”, y que las nuevas enfermeras se ven a menudo afectadas.

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La encuesta descubrió que 589 de las 1,698 enfermeras encuestadas estaban obligadas a realizar programas de formación y 326 de ellas debían pagar a los empleadores si se marchaban antes de un determinado tiempo.

Muchas enfermeras dijeron que no se les informó de la obligación de pagar la formación antes de empezar a trabajar, y que la instrucción en el aula solía repetir lo que habían aprendido en la escuela.

La Hermandad Internacional de Camioneros afirmó en sus comentarios que las exigencias de reembolso de la formación eran “particularmente atroces” en el transporte comercial. Dijeron que empresas como CRST y C.R. England capacitan a las personas para obtener una licencia de conducir comercial, pero cobran más de 6,000 dólares si dejan la empresa antes de un determinado tiempo. Ninguna de las dos empresas respondió a una solicitud de comentarios.

La American Trucking Associations argumenta que la licencia es portátil de un empleador a otro y requerida por el Gobierno. Instó a la CFPB a no caracterizarla como una deuda impulsada por el empleador.

Steve Viscelli, un sociólogo de la Universidad de Pensilvania que pasó seis meses entrenando y luego conduciendo camiones, dijo que la cuestión merecía ser examinada.

“Cada vez que tenemos contratos de formación para trabajadores poco cualificados, deberíamos preguntarnos por qué”, afirmó. “Si tienes un buen trabajo, no necesitas un contrato de formación. La gente va a querer quedarse”.