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Los precios se disparan: la comida cada vez es más cara, y los autos usados alcanzan su récord histórico

La inflación crece al mayor ritmo en más de una década: sube el costo de los alimentos y otras necesidades fundamentales, y en algunos casos tocan un techo nunca antes visto.
/ Source: Telemundo

Por Ben Popken – NBC News

Los precios al consumidor registraron en abril la mayor subida desde septiembre de 2008, un indicio de una demanda en alza que coincide con las continuas interrupciones en la cadena de suministro, según los datos publicados este miércoles por la Oficina de Estadísticas Laborales.

El índice de precios al consumidor, que mide las variaciones en los costos de artículos que van desde los alimentos hasta la ropa y los productos para animales domésticos, aumentó un 0.8% respecto al mes anterior y un 4.2% respecto a abril del año pasado. 

Las ventas de vehículos impulsaron este aumento: los autos y camiones usados subieron un 10% en abril, el mayor incremento intermensual desde que existen registros. Los alimentos, la vivienda, los billetes de avión, el ocio, los seguros de automóvil y los muebles también contribuyeron al aumento.

La Reserva Federal ha mantenido las tasas de interés en mínimos, pero si la inflación supera su actual objetivo del 2% podrían elevar su tasa de interés de referencia. Eso significaría un mayor costo de los préstamos, encareciendo los precios de las hipotecas o las tarjetas de crédito, por ejemplo.

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Algunas áreas metropolitanas registran aumentos de precios superiores al promedio nacional, en función de sus condiciones locales.

La libra de tocino aumentó 5.5% en las áreas metropolitanas de Atlanta, Miami y West Palm Beach, según datos de NielsenIQ, que controla los precios reales pagados en las cajas de las principales cadenas de supermercados.

Los precios de la pechuga de pollo aumentaron más de un 6% en Los Ángeles y en las áreas metropolitanas de Miami y West Palm Beach, y más de un 5% en Dallas, donde han subido casi un 12% respecto a hace un año.

"Seguimos viendo que los artículos de alimentación más populares cambian de precio a nivel local más de lo que cambian de precio a nivel nacional", dijo Phil Tedesco, vicepresidente de NielsenIQ. "Es probable que la cadena de suministro y la logística sean la causa de las presiones de precios localizadas, más que de los aumentos de precios nacionales", agregó.

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Varios factores están haciendo subir los precios de la carne esta primavera. Los bajos precios del ganado en 2020 animaron a los ganaderos a recortar los rebaños, reduciendo el número de vacas en cerca de medio millón desde su máximo de 2019. La carne de cerdo ha subido por la fuerte demanda de importaciones chinas tras los brotes de gripe porcina africana en las explotaciones locales.

El aumento de los precios de los cereales tras el invierno, que redujo el rendimiento de las cosechas, también está impulsando los precios, junto con el aumento de la demanda de los consumidores al iniciarse la temporada de parrilladas y el regreso de más comensales a los restaurantes.

Los precios de los comestibles han ido en aumento desde que se produjeron los cierres por la pandemia en la primavera pasada, lo que impulsó a los compradores a realizar semanas de compras en un solo viaje, vaciando las estanterías y los almacenes de reserva.

La producción se retrasó mientras los fabricantes hacían frente a su propia escasez de suministros, trabajadores y conductores. La combinación de picos de demanda y descensos de producción hizo que los precios de los alimentos se dispararan. Las cadenas de suministro siguen tambaleándose y recuperándose.

Otros bienes también han experimentado alzas, como los productos para bebés y el papel. Los precios de la madera, el cobre y el acero han alcanzado nuevos máximos gracias al auge de la construcción y remodelación de viviendas. La escasez mundial de chips informáticos ha afectado gravemente a la fabricación de varios sectores claves, elevando los precios de los automóviles, los productos electrónicos y los electrodomésticos.

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Gracias a las ayudas de plan de estímulo, el gasto y la confianza de los consumidores han aumentado. Pero el cambio en los patrones de consumo, que se alejan de los restaurantes y las tiendas al por menor para cocinar en casa y hacer pedidos en línea, ha puesto en tensión las cadenas de suministro, que ya están en crisis.

Los canales de distribución tienen que hacer frente a todo tipo de problemas, desde la escasez de conductores de camiones hasta la escasez de contenedores de vuelta a China.

El índice de precios al consumidor, que mide las variaciones de los precios de los artículos que van desde los alimentos hasta la ropa y los productos para animales domésticos, aumentó 0,8% en abril.Getty Images

Los precios de los vehículos nuevos se están disparando esta primavera, con inventarios e incentivos bajos y una gran demanda. El precio medio de los coches nuevos supera los 40,000 dólares, según el Kelly Blue Book, lo que supone un aumento de más del 4% respecto a hace un año.

La gasolina también se ha disparado debido a la escasez de inventarios que satisfacen la creciente demanda por el auge de la vacunación, y el promedio nacional se acerca a los tres dólares por galón. Y eso fue antes del ciberataque al oleoducto Colonial, que surte la Costa Este, que afectara a los suministros durante una semana, haciendo subir los precios hasta seis céntimos. Ha provocado ya además un aumento de compra adelantada y escasez en las gasolineras de algunas áreas metropolitanas del Sureste.

Los economistas de la Casa Blanca han advertido que, si bien la inflación parece estar en alza ahora, el ritmo de aumento debería estabilizarse pronto a un ritmo más lento y estable.

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"Creemos que la perspectiva más probable para los próximos meses es que la inflación aumente modestamente, y que vuelva a un ritmo más bajo a partir de entonces, a medida que la inflación real empiece a estar más en consonancia con las expectativas a largo plazo", escribieron en abril Jared Bernstein, miembro del Consejo de Asesores Económicos, y Ernie Tedeschi, economista principal del Consejo.

Los picos también parecen más bruscos porque vienen de un nivel más bajo. Uno de los objetivos a largo plazo de la Reserva Federal ha sido utilizar las tasas de interés para controlar la inflación.

La Reserva Federal bajó a comienzo de la pandemia su tipo de interés de referencia a cero, y comenzó un agresivo programa de compra de bonos destinado a mantener el flujo de dinero en la economía. Su presidente, Jerome Powell, y otros funcionarios han dicho que no tienen previsto retirar este apoyo a corto plazo, incluso cuando han empezado a aparecer indicios de inflación a medida que la economía se recupera.

"Queremos que la inflación sea un poco más alta de lo que ha sido la media en el último cuarto de siglo. Queremos que sea del 2%, no del 1.7%", dijo Powell en abril.

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Eso significará dejar que la inflación se caliente un poco más para descongelar la economía. La Reserva Federal ha dicho que el aumento de la inflación refleja "factores transitorios".

El aumento de la inflación puede perjudicar a los sectores más pobres de la comunidad, cuyos ingresos y salarios no aumentan tan rápido para seguir el ritmo, y que ya luchan por poner comida en la mesa y mantener un techo sobre sus cabezas. Algunas poblaciones minoritarias de bajos ingresos se han visto más afectadas por el aumento de los precios de los alimentos.

"Ni siquiera entiendo por qué están apoyando la inflación, perjudica a los pobres, perjudica a los ingresos más bajos", dijo el martes a CNBC el inversor Stanley Druckenmiller, presidente de Duquesne Capital. "Las personas que se van a ver más perjudicadas son los niños de Harlem y las rentas más bajas, no los ricos", agregó.