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La Fed mantiene la tasa de interés estable, pero proyecta que la inflación crecerá más rápido de lo que se pensaba

Desde el inicio de la pandemia por el COVID-19, la Reserva Federal ha mantenido los mismos tipos de interés que fueron recortados casi a cero. Pero con un repunte de la inflación, eso podría cambiar en 2023.

La Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos indicó este miércoles que podría actuar antes de lo pensado para poner fin a su política de dejar las tasas de interés casi en cero, que ha impulsado la recuperación económica, pero que ha coincidido con presiones inflacionarias.

La institución pronosticó que aumentará dos veces antes de fines de 2023 su tasa de interés a corto plazo, que incide en muchos créditos personales y corporativos. Previamente, había estimado que no ocurrirían alzas antes de 2024.

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La institución pronosticó también que se irá disipando el efecto de la pandemia en la economía a medida que aumentan las vacunaciones y la economía vuelva a crecer.

“La campaña de vacunación ha reducido la propagación de COVID-19. Gracias a este avance y el apoyo de las políticas monetarias, se han ido fortaleciendo los indicadores de actividad económica y empleo”, aseveró la Fed.

Además, actualizó su pronóstico de inflación para este año a un 3.4% comparado con su cálculo previo de 2.4% en marzo. Aun así, la Fed prevé que los aumentos de precios serán ínfimos en los dos años subsiguientes.

La Reserva Federal de Estados Unidos adelantó este miércoles, 16 de junio, 2021, que subirá las tasas de interés en dos incrementos para fines de 2023. Por el momento, no hay cambios. AP

Factores de la inflación

El cálculo refleja el punto de vista del presidente de la institución, Jerome Powell, de que la inflación actual se debe a una escasez temporal de productos y otros efectos transitorios de la súbita reapertura de la economía.

Pero esa estimación revela un dilema: que la inflación está aumentando mucho más rápido de lo que se esperaba y que el consumidor está saliendo de compras cada vez más; viajando, asistiendo a eventos y comiendo fuera de casa. El consumo está estimulando el crecimiento al tiempo que se han fortalecido la manufactura y la construcción de viviendas.

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Sin embargo, el empleo no ha aumentado al mismo ritmo. El crecimiento de plazas abiertas no ha llegado al millón mensual —la cifra que Powell ha fijado como meta—, aunque es evidente que los empleadores están interesados en contratar gente, como se evidencia por la cifra récord de empleos disponibles.

¿Cómo afecta el bolsillo?

Uno de los objetivos principales de la Fed es lograr estabilidad; cuando la inflación supera una tasa anual aproximada de 2%, la Fed responderá aumentando las tasas de interés, con el fin de reducir los precios.

En pocas palabras, si no lo hace, la inflación afecta entonces al consumidor con el incremento de precios de los productos adquiridos. En esencia, el consumidor gasta más para obtener los mismos bienes y mantener un nivel de inflación.

En mayo, la inflación se disparó un 5% con respecto al mismo mes del año anterior, el ritmo más rápido desde 2008, antes de la gran recesión.  

“Aunque la inflación tiene una connotación negativa para muchas personas, no es intrínsicamente buena o mala”, advierte Jill Fopiano, presidente y director ejecutivo de O’Brien Wealth Partners. “Tener algún nivel de inflación es señal de que una economía es saludable”.

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Por eso, muchos economistas y expertos en finanzas aseguran que la presión inflacionaria es normal ya que es una de las herramientas necesarias para la reactivación económica pero que, en la actualidad, en Estados Unidos, es temporal y de esperarse.  

“Fue solo hace 12 cortos meses cuando muchos pensaban que no saldrían de sus hogares” indicó Deron McCoy, con la firma de consultoría en inversiones SEIA.

Lo que se traduce en que la poca confianza que existía en gastar antes de la pandemia por el coronavirus se ha revertido. Y mientras las cadenas de suministro se recuperan ante la repentina demanda a nivel nacional por la escasez de cierta materia prima, los precios de muchos productos suben.

Como, por ejemplo, los precios de los autos usados y de alquiler, de los muebles, boletos de avión y hotel, así como de productos esenciales de uso diario como comestibles y gasolina.

“Eso podría significar que el cheque de pago no va a durar tanto como lo hizo antes a menos que el salario también incremente al mismo ritmo, lo que no ha sido el caso para la mayoría” asegura Steven Saunders, director y asesor financiero con Round Table Wealth Management.      


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Marghuerita Cheng, organizadora en finanzas y directora ejecutiva de Blue Ocean Global Wealth, señala que todos esos factores no deberían ser un impedimento para no gastar dinero, especialmente por lo que ha pasado en los últimos 15 meses.

“Solo hay que estar al tanto del incremento de los precios”, recomendó Cheng.

Con información de AP y CNBC