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¿Cómo se planea financiar el plan de infraestructura de Biden? Con $2.5 billones en impuestos a las grandes empresas en 15 años

Biden hizo un llamado esta semana al Congreso para que apruebe su ambicioso plan de 2.3 billones de dólares. También defendió el gasto en la red eléctrica, las tuberías de agua y el internet de banda ancha como infraestructuras necesarias.
/ Source: Telemundo

El presidente, Joe Biden, hizo un llamado esta semana al Congreso para que apruebe su ambicioso plan de infraestructura de 2.3 billones de dólares y aseguró que está dispuesto a negociar con los republicanos pero "no está dispuesto a no hacer nada".

El demócrata discutió el significado que tienen las infraestructuras en una economía moderna y defendió el gasto en la red eléctrica, las tuberías de agua y el internet de banda ancha como infraestructuras necesarias.

Para financiar su plan, Biden aseguró que aumentará los impuestos a las empresas, especialmente a las grandes multinacionales. Biden pretende financiar su plan en gran parte con un aumento del 28% a la renta de las empresas y una ampliación del impuesto mínimo global, fijado en el 21%.

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El plan de Biden incluye también la eliminación de las subvenciones fiscales a las empresas de combustibles fósiles, así como duras sanciones a las empresas que intenten trasladar sus beneficios fuera de Estados Unidos a países de baja tributación como las Bermudas. 

El Departamento del Tesoro proyecta que esas medidas obligarán a las empresas a trasladar 2 billones de dólares en beneficios durante la próxima década hacia Estados Unidos.

La secretaria del Tesoro, Janet Yellen, aseguró que el plan duplicaría la inversión en la cualificación de los trabajadores y en infraestructuras tradicionales como carreteras y puentes, así como en infraestructuras modernas como la banda ancha. Los aumentos producirían unos 2.5 billones de dólares en ingresos a lo largo de 15 años, suficientes para cubrir los ocho años de inversiones en infraestructuras que se proponen.

De acuerdo con Yellen resultó "contraproducente" que el expresidente Donald Trump supusiera que la reducción de la tasa del impuesto corporativo del 35% al 21% en 2017 haría que la economía fuera más competitiva. Yellen aseguró que esto fue a expensas de los trabajadores.

"La reforma fiscal no es un juego de suma cero", dijo a los periodistas en una llamada. "Ganar-ganar es una frase demasiado usada, pero ahora tenemos una verdadera victoria frente a nosotros", agregó.

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La diferencia de unos 200,000 millones de dólares entre lo que recaudarían los impuestos y lo que la Administración quiere gastar sugiere que hay espacio para atender a las críticas, como el senador por Virginia Occidental Joe Manchin, un voto demócrata clave, que preferiría una tasa del 25%.

Los legisladores republicanos se han opuesto al plan por sus subidas de impuestos y por lo que dicen que es una definición demasiado amplia de infraestructura.

La secretaria de Comercio, Gina Raimondo, dijo el miércoles que las empresas y los legisladores deben acudir a la mesa de negociación y señaló que podría haber espacio para negociar la tasa y el calendario.

"Hay espacio para el compromiso", dijo Raimondo en la sesión informativa de la Casa Blanca. "Lo que no podemos hacer, y lo que imploro a la comunidad empresarial que no haga, es decir: 'No nos gusta el 28. Nos vamos a ir. No vamos a discutir", advirtió.

Este plan de ocho años es tan abarcador que ha sido comparado con el New Deal de Franklin Roosevelt, impulsado en la década de 1930 o el Great Society de Lyndon Johnson, en la década de 1960.

Con información de AP y The New York Times.