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Cómo afectará el precio de la carne el ciberataque a JBS, la mayor procesadora del mundo

Los precios de la carne ya estaban disparados no solo en Estados Unidos, sino en el mundo. Con el aumento de la demanda por los feriados que se avecinan, los expertos vaticinan que si el cierre de las plantas procesadoras se prolonga, puede haber escasez.

El hackeo a la empresa procesadora de carne más grande del mundo, la estadounidense JBS, no podía llegar en un peor momento para los consumidores: recién comienza en el país la temporada de verano —cuando las parrilladas son comunes y la demanda de carne es mayor — y, por otra parte, el cerdo, la res y el pollo ya se ubicaban al frente de los comestibles con mayor incremento de precios en Estados Unidos, en gran parte debido a las afectaciones en el suministro ocasionadas por la pandemia de COVID-19.

La compañía cárnica JBS se vio obligada a suspender este martes parte de su producción en plantas de Estados Unidos y Canadá horas después de informar que sufrió un ciberataque. El ataque, que fue detectado por la australiana JBS el domingo, afectó a "algunos de los servidores que apoyan los sistemas de TI en Norteamérica y Australia", según un comunicado de la empresa.

JBS señaló que sus servidores de respaldo no se vieron afectados y que sus técnicos estaban trabajando para restaurar los sistemas.

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Pero el parón en las plantas de procesamiento de JBS en Norteamérica amenaza con provocar problemas de suministro de carne en Estados Unidos, Canadá y otros países, así como la subida de los precios de los productos cárnicos.

En abril, La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura registró siete meses consecutivos de aumento de los precios de la carne a nivel mundial. Getty Images

Cualquier impacto en los consumidores dependerá de cuánto tiempo esté caída la producción, dijo a la agencia Reuters Matthew Wiegand, consultor de gestión de riesgos de la empresa FuturesOne.

"Si se prolonga durante varios días, veremos una escasez de alimentos", dijo Wiegand.

JBS tiene sus operaciones en América del Norte con sede en Greeley, Colorado, y controla aproximadamente el 20% de la capacidad de sacrificio de ganado vacuno y porcino del país, según estimaciones de la industria.

Entre otras instalaciones, cuenta con nueve plantas de procesamiento en carne de ganado vacuno, cinco de carne de porcino y 26 de pollo en Estados Unidos. En Canadá, tiene una planta de procesamiento de carne de vacuno. La compañía señala en su página web que la carne procesada en su planta de Canadá está destinada a más de 20 países de todo el mundo.

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La paralización de las actividades tras el ataque cibernético ocurre durante el fin de semana de Memorial Day, tradicionalmente visto como el inicio de la temporada de parrilladas de verano, una época en que la demanda de carne experimenta un aumento estacional.

El paro en las plantas de JBS llega precisamente en el período del año que las cadenas minoristas se aseguran de tener suficiente suministro para satisfacer la alta demanda por el Día del Padre (el próximo domingo 20 de junio) y el Día de la Independencia (el 4 de julio).

Los precios de la carne ya estaban disparados en Estados Unidos antes del ataque cibernético: según el Departamento de Agricultura, en el último año la carne subió de precio en un 10% en el país.

El aumento está relacionado con los meses de cierre y ralentización de las operaciones en las plantas procesados debido a la crisis de salud pública por el coronavirus, el hecho de que los productores no han podido enviar suficiente ganado, la escasez de mano de obra en la industria de empaquetado de la carne, así como el aumento de la exportación a países como China.

Y no solo en Estados Unidos: en abril, La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, más conocida como FAO, registró el séptimo mes consecutivo de aumento de los precios de la carne a nivel mundial. Los precios ese mes fueron un 5.1% más altos que hace un año.

“La demanda del consumidor es cada vez más alta a medida que la economía reabre” tras el cierre por el COVID-19, dijo a Noticias Telemundo Seth Meyer, portavoz de esa agencia.

Este fin de semana festivo por Memorial Day recogimos testimonios de hispanos en Los Ángeles, California, que dijeron estar atravesando dificultades para comprar carne, debido al aumento de los costos.

“El año pasado gasté como 60 dólares en 10 libras de carne. En este año gasté 110 dólares”, se quejó Carmen Romero, mientras celebraba el festivo junto a su familia con una parrillada.

Planta procesadora de JBS en Greeley, Colorado, donde la compañía tiene su sede. AP

“Es difícil comprar para tanta gente”, dijo Cristina Romo, otra residente que aseguró haber tenido en esta ocasión una reunión con menos invitados, porque no pudo costear una cantidad mayor de carne.  

El ataque cibernético a JBS es similar al que sufrió el mes pasado el oleoducto Colonial Pipeline, el más grande de Estados Unidos, lo cual paralizó el suministro de combustible durante varios días en el sureste del país. Ambas compañías fueron atacadas por grupos de piratas informáticos vinculados a Rusia.

Los llamados ataques de ransomware suelen exigir a las compañías víctimas que paguen altas cantidades de dinero para dejar de intervenir en sus operaciones. El mes pasado se supo que Colonial Pipeline pagó un rescate de $5 millones luego de que un grupo vinculado con Rusia hackeara su sistema, lo cual paralizó el suministro de combustible durante varios días en el sureste de Estados Unidos.

JBS no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios de Noticias Telemundo sobre el impacto del ataque y los pasos que están dando para resolver el problema, que podría infligir más daños a los miles de trabajadores hispanos que laboran en las plantas procesadoras de la empresa y que ya han sido golpeados por el COVID-19 como trabajadores esenciales durante la pandemia.

“Es difícil decir cómo el cierre nos afectará. Cada día matamos unas 6,000 vacas y esa es una gran cantidad de carne”, dijo a Noticias Telemundo Juan, un inmigrante hispano que trabaja en el área de corte de la empacadora de JBS en Greeley y quien prefiere no usar su apellido por privacidad. “La planta de Greenley es grande: trabajamos cerca de 3,000 personas allí”.

Juan contó que el sindicato de la empacadora les esnvió a sus trabajadores un mensaje de texto el lunes en la tarde, avisándoles de que no habría trabajo este martes para los empleados del área de matanza y fabricación, pero sí para los que laboran en envíos.

No está claro si el cierre afectará los salarios de los trabajadores. 

Los hispanos se han visto forzados a seguir trabajando para sostenerse durante la pandemia, a pesar de los peligros de contagio y la escasez de medidas de protección que han enfrentado durante más de un año.

El Congreso de Estados Unidos anunció en febrero pasado una investigación sobre los brotes de COVID-19 en estas plantas de procesamiento, que en todo el país han resultado en la muerte de cientos de personas y el contagio de miles, muchas de ellas latinas.

Con información de Reuters y The Associated Press