Dos policías intentaban matar a un asesino en serie. Terminaron disparándose entre sí. Uno murió

El policía se despidió por teléfono de su esposa: “Te quiero, hablamos más tarde”. Pero el asesino ya estaba esperándole. Sin embargo, la bala que le mató llegó del lugar más inesperado.
Un grupo de personas transporta a una víctima del tiroteo en Thousand Oaks.
Un grupo de personas transporta a una víctima del tiroteo en Thousand Oaks. AP / AP

Ian David Long, de 28 años, entró el 7 de noviembre en el local de música country Borderline Bar & Grill, en Thousand Oaks (California), lanzó granadas de humo para sembrar la confusión, y comenzó a disparar con una pistola semiautomática de calibre 45 y mira láser.

Más de un centenar de personas intentó escapar a la carrera del tiroteo. Dos agentes de policía corrieron en dirección contraria para hacer frente al asaltante y salvar vidas humanas.

El sargento Ron Helus, del Departamento del Sheriff del condado de Ventura, fue el primero en llegar. Antes se despidió por teléfono de su esposa: “Te quiero, hablamos más tarde”. Pero el asesino ya estaba esperándole, a cubierto, y disparó contra él nada más entrar el local.

Junto a Helus, también respondió a la emergencia un patrullero de carretera de California, con nueve años de experiencia, cuya identidad no ha sido revelada, y que ahora se encuentra en excedencia.

Las personas que minutos antes se divertían en el bar estaban intentando huir por las ventanas, escondidas bajo las mesas o amontonadas las unas sobre las otras en el suelo. Mientras, Long y los dos patrulleros intercambiaban disparos.

El sargento Helus recibió cinco tiros, pero la bala que le atravesó el corazón y le causó la muerte fue disparada por el patrullero que luchaba a su lado contra el asesino.

“Fue un detalle trágico que ocurrió tan deprisa, en mi opinión fue imposible e evitar”, ha explicado este viernes el sheriff de Ventura, Bill Ayub.

Tras este tiroteo, Long se quitó la vida antes de ser detenido. En total murieron otras 12 personas, incluyendo al sargento Helus, que llevaba 29 años de servicio y estaba a punto de retirarse.