Donald Trump sigue en su marcha hacia la candidatura republicana

Donald Trump sigue en su marcha hacia la candidatura republicana, aplastó a Ted Cruz en Arizona.

Con su triunfo en la primaria de Arizona, Donald Trump vuelve a demostrar que aún con el movimiento en su contra dentro de su mismo partido para impedir que sea el candidato presidencial, el magnate sigue marcha adelante sumando delegados para la Convención Republicana.

 

En Arizona Trump consiguió los 58 delegados que estaban en juego, con lo que amplía la ventaja de más de 250 delegados que le llevaba a su más cercano perseguidor, el senador de Texas Ted Cruz (faltan los resultados de la elección en Utah).

 

La victoria de Trump, además, se da el mismo día en que sucedieron los ataques terroristas en Bruselas, los cuales, se suponía influirían en la decisión de muchos electores. El que Trump haya ganado significa que al igual que como pasó en noviembre luego de los otros ataques terroristas en París y luego el de San Bernardino, California, la gente que vota por él no parece molestarse por la falta de experiencia de Trump en asuntos de política exterior o de seguridad.

 

Pareciera que con los votantes de Trump pasa lo contrario, es decir que cuando se dan estos incidentes de violencia en el extranjero, en lugar de alejarse del magnate, los votantes se acercan más a él atraídos por el discurso de Trump de golpear duro a grupos terroristas como el Estado Islámico (ISIS). Trump ha propuesto que no se deje entrar musulmanes extranjeros al país hasta que no se sepa “qué es lo que está pasando”. Aún cuando este pronunciamiento ha sido condenado nacional e internacionalmente, Trump no se ve afectado en la primaria republicana.

 

El otro detalle que llama la atención de la noche victoriosa de Trump es que una vez más el adversario que estaba supuesto a dar la batalla -Cruz- simplemente no apareció. Cruz insiste en que sólo él puede impedir que Trump consiga el número de delegados para ser declarado el candidato presidencial, pero el problema es que van pasando las primarias y “caucus” y la diferencia en delegados entre Trump y Cruz se amplía a favor del magnate.

 

De Trump, igualmente, resalta el hecho de que gane una vez más con gran ventaja (más de 20 puntos porcentuales sobre Cruz, 46% a 22%), lo que significaría que el esfuerzo que hace el llamado “establishment” o liderazgo del partido,  contra Trump, simplemente no está surtiendo efecto. Es claro que hay un segmento del electorado republicano -entre 35% y 45%- que está con Trump más allá de lo que se diga de él o más allá de los supuestos errores que cometa.

 

Es claro también, que hay un partido republicano dividido. Por un lado hay unas bases enojadas con el estado actual de cosas y quienes han encontrado en Trump a su representante o vocero ideal. Por otro, un liderazgo del partido y mucha gente más a tono con lo que es el partido republicano tradicional, que encuentra repulsivo todo lo que representa el magnate.

 

El problema con ésta division es que son dos trenes que tarde o temprano chocarán. Si Trump no consigue el número de delegados para amarrar la nominación para cuando se inicie la convención republicana, esos otros que se le oponen harán todo lo posible por impedir su candidatura durante la convención. Es claro que las bases que han votado por Trump no tomarán con gracia una maniobra de este tipo. Pero también es claro que si Trump llegara a conseguir el número mágico de delegados -1,237- antes de la convención, igualmente habrá gran inconformidad de parte de esos que siempre se le han opuesto.

 

Hoy, sin embargo, fue una noche más para Trump. Pareciera que nada le afecta al empresario convertido hoy en político. Ni el movimiento “anti Trump” dentro de su mismo partido, ni los eventos de violencia en el extranjero, ni los conatos de violencia en sus mitines. En fin, nada. Noche de celebración para Trump y los suyos y de pesadilla para el famoso “establishment” republicano.