Después de elecciones, ¿ya no le preocupa a Trump la caravana migrante?

La obsesión del presidente con la caravana integrada según dijo, aunque sin dar ninguna prueba, por “criminales” ocupó titulares de prensa y los discursos de Trump noche tras noche en los mítines campañas. Ahora, su retórica agresiva que criminalizaba a los migrantes parece haberse desvanecido
Migrantes centroamericanos esperaban este martes los autobuses a Sonora, en La Concha, provincia de Sinaloa.
Migrantes centroamericanos esperaban este martes los autobuses a Sonora, en La Concha, provincia de Sinaloa.AP / AP

¿De qué caravana están hablando? Una semana después de las elecciones de mitad de mandato, la obsesión del presidente Donald Trump con la caravana migrante integrada según dijo, aunque sin dar ninguna prueba, por “criminales” y terroristas potenciales empeñados en invadir Estados Unidos desde México parece haberse desvanecido.  

Las caravanas de migrantes continúan su marcha, la más grande se encuentra a una 1.000 millas de la frontera, pero Trump y buena parte de la prensa derechista han reducido drásticamente la frecuencia e intensidad de sus advertencias ahora que ya no sienten la urgencia de alentar a los votantes republicanos. 

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Trump tiene ahora otros intereses: le preocupa la posibilidad de fraude en las elecciones en Florida. 

En las oficinas presidenciales y la órbita de aliados de Trump, existe la sensación de que la caravana ha sido una herramienta electoral útil, hasta el punto de convertirse en centro de una estrategia de último momento acorde con las promesas de la campaña de 2016 de reprimir la inmigración ilegal, de acuerdo con cuatro funcionarios de la Casa Blanca y asesores externos no autorizados a hablar públicamente sobre conversaciones privadas. Pero pasadas las elecciones, el presidente ha puesto su atención en otros asuntos, según dicen estas  fuentes. 

En las semanas anteriores al 6 de noviembre, la caravana que partió el pasado 13 de octubre de Honduras dominó las noticias. Después de esta, otros grupos de migrantes se pusieron en marcha desde países centroamericanos con el objetivo de llegar a Estados Unidos a través de México. 

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A medida que se acercaban las elecciones, Trump y sus aliados de derecha inundaban las ondas con su dura retórica y propuestas intransigentes tales como enviar soldados a la frontera, revocar el derecho de ciudadanía por nacimiento, así como el anuncio de campaña del presidente que mostraba a un hombre latino condenado por matar a dos policías que fue ampliamente criticado por racista. 

Pero la caravana era el tema preferido de Trump. En los actos de campaña insistió sobre este tema noche tras noche y, sin ofrecer la menor prueba, acusaba a los demócratas de apoyar e incluso financiar la marcha de los migrantes. 

El pasado 31 de octubre, tuiteó: “NO permitiremos que estas caravanas, integradas también por matones muy malos y pandilleros, entren a EEUU. Nuestra frontera es sagrada, deben cruzarla legalmente. ¡VUÉLVANSE!”. 

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Eso fue lo último que dijo sobre el tema. Preguntado sobre la caravana en una conferencia de prensa el miércoles pasado, dijo que “no estoy hablando sobre las caravanas ahora”.