IE 11 is not supported. For an optimal experience visit our site on another browser.

Una familia desplazada por el huracán Ida en Louisiana busca refugio en medio del repunte del COVID-19

A Shelly Savoie se le está acabando el tiempo. Pronto no podrá pagar la habitación de hotel donde se queda con su familia de seis integrantes. Tampoco podrá comprar pañales. Su última esperanza es FEMA, pero no ha recibido una respuesta.

Por Leah Willingham – The Associated Press

A Shelly Savoie se le está acabando el tiempo. Muy pronto no podrá seguir pagando la habitación del Motel 6, donde se está quedando con su familia en Bossier City, Louisiana. Tampoco podrá comprar pañales.

Savoie y los seis integrantes de su familia huyeron de su casa en un suburbio de Nueva Orleans cerca del río Mississippi cuando el poderoso huracán Ida azotó la región este fin de semana, dejando a miles sin electricidad ni hogares. Pero el alivio que sintió por haberse salvado de la destructiva tormenta ha dado paso a un sinnúmero de preocupaciones.

Pero su miedo más grande es que pronto se quedará sin dinero.

[Las víctimas del huracán Ida pueden colapsar los hospitales de Louisiana, al límite ya por el aumento de enfermos de COVID-19]

Pensó que solo tendría que quedarse un par de noches en el hotel. Ahora ha descubierto que no será tan fácil regresar a casa. Hay cortes en el suministro de electricidad en todo el estado que llevará semanas resolver, incluido en la parroquia de Jefferson, donde viven.También descubrió que parte del techo de su casa se derrumbó tras el paso de Ida, que arrojó ramas que cayeron contra la casa y sobre el jardín.

"Definitivamente estoy nerviosa", le dijo Savoie a la agencia de noticias The Associated Press este lunes a través de Facebook, mientras hacía una pausa luego de haber estado al teléfono con la Cruz Roja. "Estoy tratando de mantener la calma, especialmente con los niños", agregó.

Grand Isle, Louisiana, días después de la llegada del huracán Ida, el 31 de agosto de 2021.Reuters

No es fácil. Savoie teme perder su trabajo como agente de teléfono de dos importantes tiendas minoristas. Dejó su computadora en casa cuando salió corriendo con sus hijas gemelas de 2 años; su hijo de 11 años; su hija de 17 años, el novio de la hija de 18 años y el hijo de 6 meses de la joven pareja.

"Si no puedes trabajar después de tanto tiempo, te despiden", afirmó.

Mientras se viven en el hotel, la hija de Savoie de 17 años, Ressa, falta a la escuela, donde estudia ciencias forenses. El novio de Ressa, Timothy, también falta a la escuela, donde espera obtener su licencia como técnico en sistemas de ventilación, así como a su trabajo de noche en un supermercado.

[Estas cifras ilustran la monstruosa fuerza con la que el huracán Ida golpeó a Louisiana]

Miles de personas con los recursos suficientes para evacuar, lo hicieron antes de que Ida tocara tierra en Louisiana este domingo como uno de los huracanes más poderosos en la historia del país. Pero muchas personas que no tienen un auto propio o dinero suficiente para la gasolina o boletos de camión para toda la familia tuvieron que quedarse.

Savoie, de 39 años, dijo que hizo planes para poner a salvo a los bebés y los tres adolescentes. Reservó una habitación en el Motel 6 con tres días de anticipación, y el sábado se fueron para allá en su pequeña camioneta, habiendo empacado solo unas pocas prendas y algo de efectivo, "pensando que regresaríamos pronto".

Con sus recursos limitados, no es una opción para ella quedarse más tiempo en la habitación. Muy pronto ya no tendrá ni siquiera para pañales.

Savoie dijo que solicitó asistencia a través de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias este lunes, pero aún no ha recibido una respuesta. Tras varias llamadas y una hora de espera al teléfono, finalmente logró comunicarse con la Cruz Roja. Sin embargo, la agencia no gubernamental le dijo que solo podían ayudarla si lograba llegar a un refugio.

Savoie está tratando de evitar por todos los medios alojarse en un refugio, pues teme exponer a su familia al contagio del coronavirus en un momento en que la variante delta se propaga con gran velocidad en Louisiana, uno de los estados con tasas más altas de nuevos casos per cápita y bajos índices de vacunación.

“Los refugios no son seguros contra el COVID-19. Prefiero dormir en mi coche", aseguró.