Demócratas promueven nuevo futuro con los latinos

la fuerza de los hispanos va creciendo y por tanto aumentando la esperanza a largo plazo

CHARLOTTE, Carolina del Norte, EE.UU. (AP)

Sobre un precario puente político, los demócratas intentan desesperadamente alcanzar un futuro prometedor antes de que los viejos cimientos se les derrumben.

La influencia de los sindicatos se ha erosionado. Pero la fuerza de los hispanos va creciendo y por tanto aumentando la esperanza a largo plazo.

El partido sobrevivió al éxodo masivo de los conservadores del sur, que ahora son casi todos republicanos. Ese cambio colocó a los sindicatos como la espina dorsal del activismo demócrata, al suministrarle voluntarios en incontables comicios. Pero el constante y perdurable desgaste entre los sindicatos estadounidenses es una de las grandes razones de que los demócratas tengan pocas esperanzas realistas de recuperar el control de la Cámara de Representantes federal en las próximas elecciones y batallen para conservar el control de la Casa Blanca y el Senado.

El faro principal que ilumine el futuro del partido podría estar todavía a varios años de distancia. Las poblaciones minoritarias, especialmente los hispanos, crecen a un ritmo más rápido que los blancos y favorecen con vehemencia a los demócratas, en parte por la visión severa de los republicanos hacia la inmigración irregular.

El presidente Barack Obama le prodigó atención a la base tradicional del partido, incluyendo centrales sindicales y distritos electorales con minorías que van y vienen. Pero se desconoce si el cambio en la influencia entre la vieja y nueva sangre aumenta con la velocidad suficiente para salvar al presidente de una economía mala y de un adversario republicano con un buen financiamiento: Mitt Romney.

El Partido Demócrata "está en un período de transición", consideró Simon Rosenberg, presidente del grupo de estudios New Democrat Network, de Washington. Está desprendiéndose de los vestigios de la coalición en torno al programa New Deal, que descansó principalmente en los sindicatos y las maquinarias políticas citadinas, al tiempo que se adapta a una economía global, al ascenso de la clase media y a los "retos geopolíticos".

"Los demócratas están todavía cruzando ese puente", dijo Rosenberg.

El politólogo John J. Pitney Jr., de la universidad McKenna College en Claremont, California, estimó que la transición presenta desafíos de campaña para Obama y a otros demócratas en los comicios de noviembre.

"Ahora que las maquinarias urbanas desaparecieron hace tiempo y los sindicatos de empleados públicos están en posible declive, ¿quién hará los telefonemas proselitistas y los recorridos en distritos electorales?", preguntó Pitney. "Los activistas ideológicos son una fuente potencial".

Sin embargo, algunos sondeos han encontrado este año un entusiasmo considerablemente menor entre los independientes inclinados hacia los demócratas que entre los votantes republicanos.

Algunos demócratas opinan que el Partido Republicano, y su sector del movimiento tea party en particular, les están cediendo oportunidades en numerosos frentes. Pero se preguntan si su partido tiene la habilidad para explotarlas.

La convención de tres días en Charlotte representa para Obama y los otros demócratas una sensible posibilidad en tener una mayor actuación en los dos últimos meses de la campaña, incluso si esperan que las tendencias demográficas los ayuden en futuras elecciones.