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Un pueblito diminuto busca al misterioso ganador de 731 millones en la lotería

Los vecinos tienen planes sobre qué hacer con el premio, y viajeros de otros estados llegaron también con ideas al respecto, pero sólo una persona puede conocer quién guarda el tesoro: su identidad es secreta, pero hay algo que puede delatarle.

40, 53, 60, 68, 69 y 22. Esas seis cifras, anotadas en un boleto de lotería, han convertido a alguien en multimillonario. Pero ¿a quién?

El mayor premio de la historia del sorteo Powerball en Maryland, y el quinto más grande en todo el país, correspondió a un boleto vendido en enero en el supermercado conocido popularmente como Coney por los habitantes de Lonaconing, una diminuta localidad de apenas un millar de habitantes, unas 400 familias en total, donde todos se conocen pero nadie parece conocer al afortunado.

Maryland es uno de los siete estados que permite mantener el anonimato a los ganadores de la lotería. Así que lo único que se sabe es que se trata de una persona de la localidad, según desveló el dueño del supermercado donde compró el boleto.

En mayo se conoció que esta persona (o personas) optó por cobrar el dinero al contado en vez de recibir anualidades durante 30 años. En total se llevó 367 millones de dólares. Y muchos han viajado desde otros estados, como Georgia, Ohio o Arkansas, para conseguir un pedacito de ese botín.

Necesitan el dinero, según cuentan, para costear el cuidado de un pariente enfermo; para salvar de la ruina a su granja; o para pagar un viaje a Europa que tanto se merecen, informa el diario The Washington Post.

Pero ¿a quién pedírselo?

Algunos escribieron cartas al dueño del supermercado, Richard Ravenscroft, para intentar averiguarlo. Circulan así mismo rumores que señalan a un anciano de 76 años y a su pareja de toda la vida, que han sido inundados de solicitudes pese a haber negado ser los ganadores.

[Del éxtasis al pánico: este hombre ganó más de $1 millón en la lotería pero perdió el boleto]

Vista de un billete de loteria PowerballAP

Algunos especulan en que el ganador del boleto es en realidad Ravenscroft, y que los números sorteados podrían ser las edades algunos miembros de su familia, pese a que en realidad la computadora del establecimiento seleccionó al azar la combinación del Powerball.

Residentes de Lanaconing han especulado además con que el ganador pudiera donar parte del premio para mejorar la calidad de vida en la localidad, que tiene un índice de pobreza de 24%, más del doble que la media del estado.

Se podría mejorar el sistema de agua potable, o las calles, o ayudar económicamente a los jubilados que sobreviven con 500 dólares al mes de sus pensiones de seguridad social. 

Ya hay, sin embargo, otros beneficiados por el premio. El supermercado de Ravenscroft recibió 100,000 dólares como bono por haber vendido el boleto, con lo que pudo ampliar el negocio y comprar equipo nuevo.

Su problema ahora, cuenta el empresario, es que no ha podido contratar a más personal al parecer "todos los que no están trabajando están recibiendo dinero por desempleo", gracias a las ayudas federales por la crisis económica derivada de la pandemia de coronavirus. 

¿Y el ganador, entonces? "Conoceremos quién es cuando se mude discretamente”, concluye.