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Dardos anticonceptivos, la última solución al desastre ecológico de los hipopótamos de Pablo Escobar

Cuatro hipopótamos fueron llevados a Colombia en la década de 1980 a la hacienda del narcotraficante Pablo Escobar. Ahora podría haber hasta 120 animales, y en 2034 podrían ser 1,400. Por años los científicos han discutido si deben esterilizarlos, castrarlos o sacrificarlos.

Por Anagilmara Vilchez

Colombia tiene hoy la población más grande e invasiva de hipopótamos fuera del continente africano y es culpa de Pablo Escobar.

Lo que empezó como un capricho del narcotraficante para ampliar su zoológico privado es ahora una “bomba de tiempo ecológica”, advierten los científicos, cuyo último recurso para evitar sacrificarlos ha sido esterilizarlos con GonaCon, un anticonceptivo administrado con dardos del que Estados Unidos donó 55 dosis.

En la década de 1980, un macho y tres hembras fueron trasladados desde Estados Unidos a la Hacienda Nápoles, antes propiedad de Escobar y ahora parque temático de 1,600 hectáreas en el departamento de Antioquia. Al antiguo líder del Cártel de Medellín se le atribuyen un sinfín de crímenes, entre ellos un ataque terrorista en el que 110 personas fueron asesinadas.

“A Pablo siempre le gustaron los animales. Cuando era muy pequeño tenía un libro con fotos de todos los animales del mundo y tenía una obsesión inexplicable con la página de los hipopótamos”, contó Roberto Escobar, su hermano mayor en el documental Los Hipopótamos del Capo.

Estos mamíferos, considerados una especie vulnerable, se han multiplicado y se calcula que en el país suramericano, a 11,000 kilómetros de su hábitat natural, haya entre 80 y 120 animales que en 2034 podrían ser 1,400, reveló el estudio Un hipopótamo en la habitación: Predicción de la persistencia y dispersión de un mega vertebrado invasor en Colombia, publicado en enero de 2021 en la revista Biological Conservation. 

Este mes, 24 hipopótamos fueron esterilizados por un equipo de la Corporación Autónoma Regional de las Cuencas de los Ríos Negro y Nare (Cornare) que desarrolló dos estrategias: la primera, acorralar a un grupo y aplicarles el anticonceptivo. La segunda, disparar los dardos a los animales en el agua.

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El anticonceptivo “tiene efectividad en machos y hembras y se implementó inicialmente en la población que se encuentra aledaña al Parque Temático Hacienda Nápoles”, explicó Cornare en una nota de prensa.

En el parque temático hay toboganes, jacuzzis, tigres de bengala, leones, jaguares e hipopótamos. “Nuestra gran manada de hipopótamos es la única que vive libre por fuera de África. ¡Verlos es todo un privilegio!”, se lee en su sitio web. 

Noticias Telemundo les contactó para obtener más información pero respondieron remitiendo a Cornare, “la autoridad ambiental encargada de los ejemplares”.

Tras el asesinato de Escobar en 1993, “sus bienes, incluida su extravagante colección de animales, fueron confiscados por las autoridades colombianas”, explica la investigación publicada en Biological Conservation. La mayoría de especies fueron reubicadas en zoológicos, pero los hipopótamos, “difíciles de capturar y transportar”, quedaron en un estanque en la Hacienda Nápoles. 

Ahora están en el río Magdalena, que se extiende por 930 millas hacia el Caribe, una de las principales arterias del comercio y pesca en Colombia.

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“Los hipopótamos son una especie invasora en Colombia y si no matamos a una parte de su población ahora, la situación podría estar fuera de control en tan solo 10 o 20 años”, aseguró a BBC Mundo, Nataly Castelblanco, bióloga colombiana y una de las autoras del estudio.

Cuando uno de estos animales fue sacrificado para tratar de controlar la población hubo “una gran protesta pública” y tal estrategia “fue prohibida por una acción judicial”, contó en 2017 un artículo en la Revista de Ecología y Evolución de Israel que condenaba la caza como opción. 


Dos hipopótamos en el parque temático de la Hacienda Nápoles, que fue el zoológico privado del capo del narcotráfico Pablo Escobar en Doradal, departamento de Antioquia, Colombia, 12 de septiembre de 2020. RAUL ARBOLEDA / AFP via Getty Images

“Si matar a los hipopótamos es socialmente inaceptable y los estudios demuestran que los beneficios ecológicos de los hipopótamos compensan sus impactos negativos, entonces quizás los humanos, los hipopótamos y la naturaleza salvaje de Colombia puedan coexistir”, planteaba su autor.

Así entró al juego la esterilización con dardos. Un procedimiento quirúrgico es muy caro, complejo e implica un riesgo para el equipo que lo intenta. Once hipopótamos ya han sido esterilizados así, informó Conare.

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“Son más de 10 años que lleva la Corporación buscando opciones y aprendiendo de estos animales (...) Es la primera vez que estamos implementando este procedimiento, vamos a hacerle seguimiento y monitoreo para saber qué tan exitoso puede ser”, aseguró el coordinador del Grupo Bosques y Biodiversidad de Cornare, David Echeverri López. 

El equipo debe aplicar al menos tres dosis de GonaCon, que pese a ser una opción más barata, tampoco es sencilla.

Los mamíferos se han adaptado fácilmente al hábitat colombiano y se reproducen con mayor facilidad: tienen condiciones ambientales ideales, casi ningún depredador y poca intervención de los humanos. 

Los “hipopótamos de la cocaína”, como se les conoce, han provocado un desplazamiento de la fauna local y una modificación de los ecosistemas, advierte Conare, que señala que “al estar ocupando espacios en los que los pescadores desarrollan su actividad productiva, pueden presentarse ataques”. 

"Quizás los humanos, los hipopótamos y la naturaleza salvaje de Colombia puedan coexistir"

Además, las heces y orina de estos mamíferos caen al agua afectando la composición de la misma y, de acuerdo al estudio de 2021, “pueden ser eficaces reservorios de enfermedades y parásitos”.

Para que estrategias como la esterilización o castración sean efectivas, plantean los científicos, al menos 30 hipopótamos deben ser sometidos a estos procedimientos, y de ellos, la mitad deben ser hembras, pues se trata de una especie polígama.

En ocho años, 2012 a 2020, se multiplicaron de 35 a entre 65 y 80.

El estudio concluyó que “la única línea de actuación efectiva” sería el sacrificio. “Sin embargo, dado que el hipopótamo es una especie muy carismática, este enfoque no está exento de polémica”, agregaron los científicos.

“Tal vez con un poco de voluntad e ingenio se pueda encontrar una solución para cualquier problema”, planteó el artículo en la Revista de Ecología y Evolución de Israel. ¿Es imposible encontrar una manera de vivir cerca de los animales salvajes en este planeta sin matarlos?”, cuestionó el autor.