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Cuba: Sepultado Monseñor Carlos Manuel de Céspedes

Último adiós al sacerdote e intelectual cubano Carlos Manuel de Céspedes

Por Orlando Matos La Habana, 4 de enero.- El descendiente del Padre de la Patria, sacerdote e intelectual Carlos Manuel de Céspedes García-Menocal fue sepultado en el cementerio de Colón en las  primeras horas de este sábado, luego de recibir las exequias en la Iglesia de San Agustín, justamente donde ejercía su sacerdocio.

Fallecido la víspera repentinamente, según un comunicado de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, Monseñor Carlos Manuel fue considerado una de las figuras prominentes de la Iglesia y de las letras de la isla.

Durante la misa oficiada en la Iglesia que recibió el ministerio religioso de Céspedes, el Cardenal y Arzobispo de La Habana, Jaime Ortega, hizo hincapié en que el mayor galardón de su vida fue precisamente ser sacerdote.

No obstante, de Céspedes tuvo en su haber intelectual numerosos ensayos de notable proyección, así como una obra literaria en la que resaltan la novela "Érase una vez en La Habana", de 1998, y la biografía “Pasión por Cuba y por la Iglesia” del sacerdote Félix Varela.

Igualmente se le reconoce como “uno de los principales puentes entre la Iglesia y el Estado cubano” al decir del académico en temas religiosos Manuel López Oliva.

A la misa asistieron el presidente del parlamento cubano y miembro del buró político del gobernante partido comunista, Esteban Lazo, el asesor gubernamental Ricardo Alarcón, y la jefa de la oficina de asuntos religiosos del partido, Caridad Diego.

Como pensador Carlos Manuel de Céspedes en los años más recientes cultivó lo que la revista católica Espacio Laical define como “metáfora Casa Cuba, de matriz abierta y raigambre democrática”.

En esa misma publicación, de Céspedes puntualizó que para ese proyecto él se apartaba del capitalismo neoliberal y se ponía de parte de un socialismo más democrático y participativo.

A raíz de su muerte, Espacio Laical ha hecho público un prólogo de Monseñor Carlos Manuel al libro “CUBA HOY. ¿PERSPECTIVA DE CAMBIO?”, que aparecería en el primer número de este 2014.

El texto, enviado a la revista por el sacerdote “días antes” de su fallecimiento, pone de relieve las principales líneas de pensamiento que venía sustentando durante este periodo de crisis en la isla.

Así se refiere a “cómo deseo y creo que podría ser nuestra República: la Casa Cuba” y que para lograrlo “todos tendríamos que participar desde el ruedo, no desde las gradas”.

Y a seguidas expone que “cualquier perspectiva de cambio integral de la sociedad cubana contemporánea” debería asumirse sobre una “base pluralista y con actitud de diálogo, del que, en principio, nada ni nadie que forme parte real de la órbita cubana, debería concebirse excluido”.

Frente a un gobierno que proclama la eternidad del socialismo en la isla, de Céspedes proponía que “cualquier proyecto en este ámbito sociopolítico y económico no debería ser elaborado como algo inmutable y definitivo”.

Reclamaba acción, pues “aunque sea necesario pensar y planificar bien”, estimaba “casi imprescindible” que los decisores “no deberían tardar mucho tiempo” en hacer “algo” que “por sus dimensiones, visibilidad y significación” estimule “la confianza popular en las posibilidades de nuestra realidad”.

Monseñor Carlos Manuel considera posible los cambios en Cuba, y objeta que “aunque las autoridades” aseguran que no alterarán el “signo político” pues serán “dentro del marco de un socialismo perfeccionado”, si son reales, sustanciales y estructurales, le sorprendería que no tocaran el “sistema político”.

Inmerso en estas teorizaciones le llegó la muerte a los 77 años, tras una fecunda trayectoria de sacerdote desde 1961, rector y profesor del Seminario de San Carlos y San Ambrosio, vicario, secretario de la conferencia de obispos (sin ser nombrado obispo él mismo), miembro de la academia de la lengua en la isla, y…

… soñando “esa Cuba nueva y mejor, como un país en el que todos encontremos lugar apropiado”.