Cuatro evidencias de que la cultura estadounidense nunca se fue de Cuba

A pesar de la resistencia ideológica hacia los Estados Unidos, Cuba conserva algunas evidencias que demuestran la presencia de la cultura norteamericana en la Isla.

Cualquiera que se asome a los libros de historia podría caer en el error de creer que, tras casi sesenta años de Revolución Cubana y décadas de ruptura de las relaciones con su vecino del norte, no quedan huellas de la cultura estadounidense en la isla.

Pero si coincidimos en estos días con Barack Obama en La Habana, no dejaremos de sorprendernos con la increíble presencia de elementos que van desde la arquitectura y el parque automovilístico, hasta el vestuario y ciertos términos que se han adherido a nuestro castellano y no parece que vayan a desaparecer.

Los cubanos siguen llamando frigidaire al refrigerador, closet a la alacena y sidecar a ese apéndice que en otros tiempos se les colocaban a las motos para incluir a un pasajero más.

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El Capitolio de La Habana

A man walks next to the Capitol building in Havana, Cuba, on Friday, March 18, 2016. President Barack Obama, the first U.S. sitting president to step on Cuban soil in more than eight decades, will arrive in Cuba on March 20. Photographer: Eliana Aponte/Bloomberg via Getty ImagesBloomberg via Getty Images / Bloomberg via Getty Images

Lo primero que llama la atención a muchos turistas es la similitud entre el Capitolio de La Habana y su hermano casi gemelo de Washington. La construcción de esta mole de piedra blanca fue concluida en 1929, y fue inaugurado el 20 de mayo, Día de la Independencia, con todo el esplendor que merecía un proyecto de 17 millones de dólares.

Detrás de su concepción se encontraban los delirios del entonces hombre fuerte de La Habana, el general Gerardo Machado. En su interior funcionaron durante treinta años las dos cámaras del Congreso: la Cámara de Representantes y el Senado.

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Con su enorme cúpula de casi 92 metros de altura, esta edificación es considerada, junto al Castillo del Morro y la Catedral de La Habana, la más emblemática de la ciudad.

En su interior reposa un diamante de 25 quilates colocado bajo la cúpula, que supuestamente perteneció al zar Nicolás II de Rusia y que marca el kilómetro cero, a partir del cual quedan establecidas todas las distancias para el resto del país.

A woman wearing a headscarf in the colors of the US flag walks near Havana's Capitol, on March 15, 2016. AFP PHOTO/YAMIL LAGE / AFP / YAMIL LAGE (Photo credit should read YAMIL LAGE/AFP/Getty Images)AFP/Getty Images / AFP/Getty Images

Aunque el proyecto arquitectónico fue concebido por especialistas de Cuba y Francia, la construcción en sí estuvo a cargo de la compañía norteamericana Purdy & Henderson, que ya había construido, entre otros, el edificio de la Lonja del Comercio; mientras que la confección de los herrajes fue encargada a The Yale & Towne Mfg. Co., de Stanford, Connecticut.

A partir de la llegada de Fidel Castro al poder, las dos cámaras fueron disueltas y el edificio pasó a ser la sede de la Academia de Ciencias y más tarde del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente.

Alrededor de los muros sólidos de ese capitolio transitaron los cubanos de 1933, de 1959 y de 2016.

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A fines de 2012 comenzó una intensa y costosa reparación del Capitolio, valorada inicialmente en 20 millones de dólares.

Es posible que cuando esta concluya, la sede de la Asamblea Nacional cubana se traslade al insigne edificio.

Bar Sloppy Joe´s

En abril de 2013, la prensa se hacía eco de la reapertura del Bar Sloppy Joe’s, tras décadas de clausura y abandono. Este emblemático espacio, a medio camino entre La Habana Vieja y Centro Habana, gozó durante años de la reputación de poseer la barra más extensa que se haya conocido, con 18 metros de longitud, que aparece en el filme británico "Nuestro hombre en La Habana".

Tourists walk next to the newly renovated "Sloppy Joe's" bar in Havana, on April 11, 2013. "Sloppy" was one of the most famous places in the pre-revolutionary Cuba. The bar was inaugurated in 1920 and closed its doors in the 70's. US celebrites like actors as John Wayne, Errol Flynn and Clark Gable used to visit the place during its golden years. AFP PHOTO/ADALBERTO ROQUE (Photo credit should read ADALBERTO ROQUE/AFP/Getty Images)AFP/Getty Images / AFP/Getty Images

Era este uno de los lugares de diversión en donde se codeaban artistas de renombre, comerciantes, viajeros, jugadores de béisbol y hasta mafiosos.

Había sido inaugurado en 1917, en plena ley seca en los Estados Unidos; de ahí que por sus banquetas pasaran todos los tipos de traficantes y consumidores, además de personalidades estadounidenses como John Wayne, Spencer Tracy, Errol Flynn, Clarck Gable, Frank Sinatra y Ava Gardner.

HAVANA, CUBA - MARCH, 1941: Ducky Medwick, left, and writer Tom Meany in the foreground talk with two friends at Sloppy Joe's Bar during Brooklyn Dodgers spring training in March of 1941 in Havana, Cuba. (Photo Reproduction by Transcendental Graphics/Getty Images)Getty Images / Getty Images

Apenas cinco años después de la llegada de los barbudos a La Habana, el Sloppy Joe’s, que había sido nacionalizado, cerró definitivamente sus puertas, dando paso al polvo y al olvido.

Hotel Nacional de Cuba

La zona donde en 1930 fue erigido este monumental edificio había llevado por nombre Monte Vedado y en ese promontorio se encontraba una batería que siglos atrás había servido para proteger la ciudad del ataque de corsarios y piratas.

HAVANA CITY, HAVANA, CUBA - 2016/02/15: National Hotel of Cuba or Hotel Nacional de Cuba which is a historic luxury hotel located on the Malecón in the middle of Vedado. The landmark stands on Taganana hill a few metres from the sea, and offers a view of Havana Harbour, the seawall and the city. (Photo by Roberto Machado Noa/LightRocket via Getty Images)LightRocket via Getty Images / LightRocket via Getty Images

Con una arquitectura ecléctica, este hotel fue construido por las firmas norteamericanas Mc Kim, Mead & White y la misma Purdy and Henderson Co. que poco antes edificara el Capitolio.

HAVANA, CUBA - AUGUST 14: U.S. Secretary of State John Kerry (L) and Cuban Minister of Foreign Affairs Bruno Rodriguez Parrilla (R) give a joint press conference in the Hotel Nacional after a flag-raising ceremony at the U.S. Embassy in Cuba, on August 14, 2015 in Havana, Cuba. The first American Secretary of State to visit Cuba since 1945, Kerry presided over the flag-raising ceremony at the recently reopened U.S. Embassy, a symbolic act after the two Cold War enemies reestablished diplomatic relations in July. (Photo by Sven Creutzmann/Mambo Photo/Getty Images)Getty Images / Getty Images

Sede de escenas sociales, de cenas de negocios y de muchos amores, por este hotel han pasado a lo largo de 86 años celebridades estadounidenses como Johnny Weismuller, Buster Keaton, Rita Hayworth, Fred Astaire, Gary Cooper, Nat King Cole, Nelson Rockefeller, MarIon Brando y Walt Disney, entre otros tantos.

Como nota curiosa, en 1946, meses después que allí se alojara Sir Winston Churchill, el hotel fue cerrado totalmente para hospedar a los jefes mafiosos más connotados del momento: Lucky Luciano, Santos Traficante (padre), Meyer Lansky y Amadeo Barletta.

View of the Hotel Nacional de Cuba in Havana,Cuba. (Photo by Pictorial Parade/Archive Photos/Getty Images)Getty Images / Getty Images

A partir de enero de 1959, la instalación fue tomada por el Ejército Rebelde y en sus jardines, en octubre de 1962, fueron emplazadas baterías antiaéreas durante la célebre Crisis de los Misiles, el momento más peligroso de la Guerra Fría.

Puerto Rican actor Benicio del Toro (R) arrives to a press conference at the Hotel Nacional in Havana on December 8, 2014. Del Toro is in Cuba to promote his latest film Paradise Lost and will receive the Coral of Honour award at the New Latin American Cinema International Film Festival. AFP PHOTO/Yamil LAGE (Photo credit should read YAMIL LAGE/AFP/Getty Images)AFP/Getty Images / AFP/Getty Images

El Hotel Nacional siguió siendo destino predilecto de las pocas celebridades estadounidenses que se aventuraron por Cuba antes del anuncio de restauración de relaciones bilaterales en 2014: Robert de Niro, Arnold Schwazeneger, Francis Ford Coppola, Benicio del Toro, Jodie Foster, Oliver Stone, Steven Spielberg, entre otros.

Joe Gallagher, Ducky Medwick, and Louis Riggs listen to a New York radio broadcast as they enjoy some relaxation time at the beach of the Hotel Nacional.Bettmann Archive / Bettmann Archive

En la actualidad, el Hotel Nacional acoge también a los ilustres invitados del Festival Internacional de Cine de La Habana, del Festival del Jazz y del Festival del Habano.

El monumento a las víctimas del Maine
Uno de los momentos más simbólicos de la llegada de Fidel Castro a La Habana fue cuando el 18 de enero de 1961 fue derribada la enorme águila de bronce que coronaba la parte alta de este monumento.

The US flag and the eagle head sculpture are seen in the press room of the US embassy in Havana -- the former US Interest Section -- on August 7, 2015. Last month, President Barack Obama unveiled a breakthrough deal with Cuba to reopen embassies in Washington and Havana, in a major step toward ending decades of Cold war enmity. US Secretary of State John Kerry prepares to visit the island nation on August 14th to officially reopen the US embassy and fly the American flag over the building for the first time since January 3, 1961. AFP PHOTO / ADALBERTO ROQUE (Photo credit should read ADALBERTO ROQUE/AFP/Getty Images)AFP/Getty Images / AFP/Getty Images

Significaba que la revolución naciente rompía todo vínculo con su vecino del norte, algo que por estos días ha empezado a rectificarse.

El monumento había sido construido en 1926, muy cerca de donde se edificaba el Hotel Nacional, justo frente al mar.

Se erigía en honor a los 266 marineros víctimas de la explosión del acorazado USS Maine que en el 15 de febrero de 1898 estalló en aguas de la Bahía de La Habana y que sirvió de pretexto para que los norteamericanos le declararan la guerra a España.

En uno de esos misterios de la historia, resulta que la cabeza del águila destronada permanece en el salón Eagle Bar de la sede de la Embajada Norteamericana en la capital cubana, mientras las alas y el resto de su cuerpo son cuidados en uno de los almacenes del Museo de Historia de la Ciudad de La Habana.

El resto del monumento sigue en pie, contemplando los vaivenes de la historia.