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Un amado padre de familia confesó justo antes de morir un secreto criminal que había guardado durante 50 años

En su lecho de muerte reveló a su familia cuál era su verdadera identidad tras ser buscado durante medio siglo por la policía por un crimen de película. Tras la sorpresa inicial, quedan aún misterios sin resolver.

Por John Seewer y Jennifer McDermott - The Associated Press

Justo antes de la muerte de Thomas Randele, su esposa, con la que llevaba casi 40 años, pidió a sus compañeros de golf y a sus colegas de los concesionarios de autos que se pasaran por su casa.

Se reunieron para despedirse de un hombre al que consideraban una de las personas más agradables que habían conocido: un devoto hombre de familia que se deshacía en halagos hacia su hija, un jugador de golf que nunca se saltaba las reglas, un amigo de tantos que una semana después había fila frente a la funeraria.

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En su última visita, en mayo en la casa de Randele en los suburbios de Boston, el cáncer de pulmón le había quitado la voz. Y todos se fueron sin saber que su amigo, con el que pasaron incontables horas intercambiando historias, nunca les contó su mayor secreto.

Ted Conrad
Fotos, una licencia de conducir, la orden original y otros artículos de un robo de 1969 en Cleveland que involucra a Ted Conrad.Ken Blaze / AP

Desde hacía 50 años, Randele era un fugitivo buscado por uno de los mayores robos de bancos de la historia de Cleveland, y vivía en Boston con un nuevo nombre que se creó seis meses después del atraco, en el verano de 1969. Ni siquiera su mujer o su hija lo sabían hasta que él se lo contó en lo que las autoridades describieron como una confesión en el lecho de muerte.

Así es como pudo dejar atrás a una familia y crear una nueva vida, mientras evadía a un policía y a su hijo, que nunca renunciaron a encontrarlo.

El mayor atraco de Cleveland

Ted Conrad se dio cuenta enseguida de que la seguridad era bastante débil en la sucursal del Society National Bank de Cleveland en la que empezó a trabajar como cajero en enero de 1969.

Les dijo a sus compañeros: “Sería muy fácil para mí salir con todo el dinero”, según contó a la agencia de noticias The Associated Press Russell Metcalf, su mejor amigo de la escuela secundaria. Pero todos creyeron que era una broma cuando volvió a sacar el tema unas cuantas veces más.

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Un día después de cumplir 20 años, Conrad salió un viernes a la hora de cierre con una bolsa de papel llena de 215,000 dólares de la cámara acorazada, un botín que hoy valdría 1.6 millones de dólares.

Cuando se detectó la falta de dinero el lunes siguiente, Conrad ya estaba volando por todo el país. Las cartas enviadas a su novia mostraban que había hecho paradas en Washington, D.C., y en Los Ángeles durante la primera semana.

Al parecer, Conrad cortó el contacto con toda su familia, incluidos sus tres hermanos y sus padres, que estaban divorciados. Algunos miembros de la familia acabaron por darlo por muerto, según dijo su sobrino Matt Boettger, cuya madre era la hermana mayor de Conrad.

Su madre se sintió muy aliviada al saber que su hermano había vivido una vida feliz. “Ella pensaba que se iría a la tumba y nunca lo sabría”, dijo Boettger.

El atraco al banco en 1969 no captó la atención del país, ni siquiera de la ciudad de Cleveland. Todos los demás estaban centrados en el histórico vuelo del Apolo 11 a la Luna de esa semana.

Peter J. Elliott, Ted Conrad
El agente Peter J. Elliott en diciembre de 2021 en el Palacio de Justicia de Carl B. Stokes en Cleveland con objetos relacionados con un robo a un banco en 1969.Ken Blaze / AP

Pero para John Elliott, ayudante del sheriff, fue algo personal. Él y Conrad venían del mismo lado de la ciudad. Elliott solía llevar a su familia a la heladería donde trabajaba Conrad. Compartían médico.

Elliott viajó por todo Estados Unidos en busca de Conrad e incluso después de jubilarse en 1990 acudía a la oficina casi todas las semanas y examinaba minuciosamente los archivos, dijo su hijo, Peter Elliott, actual jefe de los alguaciles en Cleveland, quien se dedicó a buscar a Conrad desde hace casi 20 años.

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Su padre murió en marzo de 2020, antes de que los investigadores reunieran los detalles de la necrológica de Randele y las firmas de su pasado. Luego, en noviembre, la familia de Randele confirmó que justo antes de morir les dijo su verdadera identidad y lo que había hecho, dijo Elliott.

“Siempre estuvo en la mente de mi padre”, dijo. “Mantuvimos este caso porque era importante para él”, agregó.

Un robo de película

Por qué Conrad cometió el robo ha sido analizado una y otra vez.

“No era por el dinero. Siempre quiso impresionar a la gente”, aseguró Metcalf, su compañero de instituto, que recuerda cómo Conrad robó una vez una baraja de cartas sólo para demostrar que podía hacerlo. “No tenía miedo”, agregó.

Los investigadores creen que se inspiró en la película de 1968 The Thomas Crown Affair (El caso Thomas Crown), sobre un ejecutivo bancario que se llevó 2.6 millones de dólares y convirtió el atraco en un juego.

Conrad vio la película al menos seis veces y copió el personaje de Steve McQueen, que conducía autos deportivos y bebía licores caros, según sus amigos.

Tras el robo en la vida real en Cleveland, Conrad acabó en la zona de Boston, donde se rodó gran parte de la película. Es muy posible que eligiera su nuevo nombre de pila “Thomas” basándose en la película, afirmó Elliott.

“Modeló toda su vida según la película”, dijo.

El hombre conocido como Thomas Randele nació a principios de enero de 1970, según han descubierto los investigadores en las últimas semanas. Fue entonces cuando Conrad entró en una oficina de la Administración de la Seguridad Social en Boston, pidió un número de identificación con su nuevo nombre y se hizo dos años mayor, según Elliott.

Ted Conrad
Fotos, una licencia de conducir, una notificación de muerte y otros artículos de un robo de 1969 que involucra a Ted Conrad.Ken Blaze / AP

En aquella época, no era raro esperar a ser mayor de edad para hacer este trámite, así que su solicitud no levantó sospechas. Con un nuevo documento de identidad, pudo abrir una cuenta bancaria, obtener crédito y crear su nueva vida, de acuerdo con Elliott.

En los años 70, Randele trabajó como asistente de golf, dando clases en un club de campo de las afueras de Boston y, más tarde, se convirtió en su gerente. Pasó algunos inviernos jugando golf en Florida, según su obituario.

También conoció a su futura esposa poco después de llegar a Boston y en 1982 se casaron.

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Por aquel entonces empezó a trabajar en el sector del automóvil, vendiendo Land Rovers y Volvos en un puñado de concesionarios hasta que se jubiló después de casi 40 años.

Lo que aún no está claro es qué pasó con el dinero. El Servicio de Alguaciles está investigando si lo perdió al principio por malas inversiones.

Aunque Randele y su esposa, Kathy, vivieron la mayor parte de sus años en un agradable suburbio de Boston, se declararon en quiebra en 2014. Los registros judiciales mostraron que entonces debían 160,000 dólares en deudas de tarjetas de crédito y tenían pocos activos.

Su esposa dijo a Cleveland.com en noviembre que su marido era un gran hombre y que todavía estaba de duelo. 

Nadie habría adivinado que Randele, que tenía 71 años cuando murió, era alguien que intentaba esconderse de las autoridades.

“Era un alma gentil, muy educada, muy bien hablada”, dijo Jerry Healy, que conoció a Randele en un concesionario de Woburn, Massachusetts, donde hablaron a diario durante años.

Sus antiguos compañeros de trabajo dijeron que nunca oyeron a Randele decir una mala palabra sobre nadie ni levantar la voz. Todos decían que era el mejor jugador de golf que conocían. Todo el mundo lo quería de su lado cuando había un torneo.

No era muy bebedor y nunca hacía apuestas mientras jugaba, dijo Bob Van Wert, que conoció a Randele gracias al golf y luego trabajó con él.

Matt Kaplan, que dirigió dos concesionarios en los que trabajó Randele y jugó al golf con él todos los domingos por la mañana durante muchos años, lo calificó como la definición de un caballero.

“Lo único que tiene sentido es que a esa edad era sólo un niño, y era un tipo de desafío”, dijo Kaplan. “No es que se convirtiera en un ladrón de bancos profesional”, agregó.

“Si nos lo hubiera contado hace tiempo, no creo que le hubiéramos creído porque no era ese tipo de persona”, concluyó, “el hombre era diferente al niño”.

En los primeros días tras la revelación de la identidad de Randele, sus amigos no podían creerlo. Pero ahora mirando hacia atrás, hay algunas cosas que tienen sentido.

Que siempre tenía barba. Las fotos en las que aparece con gafas de sol oscuras en el campo de golf. Su reticencia a hablar de dónde creció o de su familia.

“En todos los años que conocí a Tommy, nunca le oí mencionar a una hermana, una madre, un hermano o un padre. Todo era un poco generalizado”, dijo Healy.

“Nunca podías sacarle nada”, dijo Brad Anthony, otro amigo cercano. “Me imaginé que tal vez había tenido una mala infancia y no quería hablar de ello”, agregó.

Aun así, dijo que es casi imposible de creer. “Parece tan fuera de lugar para el Tom que yo conocía”, dijo.

Todos sus amigos coincidieron en que lo ocurrido hace tiempo no ha cambiado lo que sienten por él.

“El hombre que conocí no cambió de repente por algo que hizo hace una vida”, dijo Healy. “Era un buen hombre, era mi amigo y no pienso menos en él hoy que antes de que todo esto saliera a la luz. Y me encantaría ir a jugar una ronda de golf con él”, sentenció.