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Se disparan atracos y otros delitos contra repartidores y conductores. Muchos de ellos son latinos y tienen miedo

La policía confirma que hubo repuntes de crímenes contra estos trabajadores a lo largo de la pandemia. Algunos, como el hispano Javier Ramos en Chicago, han perdido la vida por esta violencia. Varios piensan en la posibilidad de llevar armas para protegerse.

Por Cyrus Farivar - NBC News

Justo antes de la Navidad del año pasado, Willy Solis, un trabajador de la construcción de 42 años que se convirtió en conductor repartidor, recibió un encargo para llevar una botella de coñac de 100 dólares a un apartamento de Denton, Texas. 

Cuando llegó, se encontró a un hombre musculoso, cuyo nombre no solo no coincidía con la identificación que mostraba, sino que tampoco era el que aparecía en el pedido. 

Confundido, Solis llamó al número de asistencia telefónica de Instacart, la compañía para la que trabaja.

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Solís dijo que eso enfureció al cliente y a los tres hombres que lo acompañaban, quienes le ordenaron que entregara el coñac. A pesar de que tenía reparos al respecto, Solis, bajo las instrucciones del supervisor de Instacart que todavía estaba al otro lado del teléfono, les dio la botella.

El repartidor —que ha trabajado para varias compañías de entrega de pedidos como Door Dash, Shipt y Gruhub— se alejó en su Nissan Sentra 2018, antes de que la situación empeorara. No era la primera vez que se sentía inseguro. Por ejemplo, también entregó un pedido en un apartamento en Haltom City, un lugar en las afueras de Fort Worth donde una conductora de Uber Eats fue asesinada el pasado enero

Solis explica que desde entonces deja de trabajar después de las 9 pm y ha valorado portar una pistola. Aunque teme que, si viola las reglas de las empresas de reparto de no portar armas de fuego, podría arriesgarse a perder su trabajo.

"Tengo mucho miedo cada vez que salgo", dice Solis, quien gana entre 800 y 1,000 dólares brutos por semana. “No quiero perder mi vida por una botella de coñac de 100 dólares o un pedido de comida rápida", agrega.

Este repartidor es uno de los 15 trabajadores de la llamada gig economy o economía de los encargos que accedieron a hablar con nuestra cadena hermana NBC News y admitieron que temen por su seguridad debido a que la violencia contra ellos se ha disparado durante la pandemia de coronavirus. 

Los departamentos de policía de varias ciudades importantes, incluidas Minneapolis y Washington D.C., confirmaron que los atracos y robos de autos aumentaron durante la pandemia, especialmente contra los conductores y repartidores.

Willy Solis, un repartidor de comida de 42 años.Nitashia Johnson / NBC News

Algunos de ellos dicen que, a pesar de los mejores esfuerzos por parte de las empresas, decidieron cambiar sus horarios de trabajo, evitar ciertas áreas e incluso llevar herramientas para autodefensa o armas, como spray para avispas, mazas, pistolas táser y armas de fuego. 

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"A medida que aumenta el peligro, eso me empuja cada vez más hacia la posibilidad de hacerlo", afirma Solis sobre la idea de portar un arma.

El problema afecta especialmente a personas que pertenecen a minorías y se dedican a trabajos con menores retribuciones, según Veena Dubal, profesora del Hastings College of the Law  de la Universidad de California, que ha investigado exhaustivamente el sector del taxi y la gig economy. 

La cuestión se ha generalizado lo suficiente como para que las principales empresas tecnológicas hayan intentado abordarla. Uber instituyó recientemente medidas de seguridad para proteger a los conductores, incluidos más requisitos de verificación para las personas que configuran cuentas con tarjetas de regalo u otros sistemas de pago anónimos.

Campbell Matthews, portavoz de DoorDash, explicó en un correo electrónico que la compañía está "muy preocupada por las informaciones relativas a un aumento de la delincuencia" y que tiene la intención de agregar un "botón de asistencia de emergencia en la aplicación Dasher para ayudar a conectar a los Dashers [los repartidores que trabajan para esta empresa] con los servicios de emergencia".

En un comunicado, el portavoz Grubhub Grant Klinzman se hizo eco de los comentarios de Matthews: según afirmó, la seguridad de los conductores es de "máxima importancia" para la compañía, la cual está "lista para apoyar las investigaciones policiales... mientras toman medidas para abordar el inaceptable aumento en robos de vehículos".

"Ashley Adams, portavoz de Lyft, dijo que la compañía considera que la seguridad es "fundamental" y que la empresa "trabaja estrechamente con las fuerzas del orden para ayudar a mantener seguros a los conductores".

Instacart expresó preocupaciones similares pero dijo que no había "visto un aumento en robos de autos o asaltos a repartidores".

"Nos tomamos muy en serio la seguridad y protección de toda la comunidad de Instacart", dijo Natalia Montalvo, portavoz de la compañía, por correo electrónico. "Los repartidores tienen muchos recursos disponibles para garantizar su seguridad y protección".

Crímenes en aumento en varias ciudades

Los ataques a los conductores, que comenzaron el año pasado, pueden estar asociados a una tendencia más amplia de crecimiento de delitos violentos en las principales ciudades, según una investigación realizada en noviembre por el Foro de Investigación Ejecutiva de la Policía.

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La policía de Chicago, por ejemplo, registró 424 atracos a vehículos entre enero y marzo, más del doble de los 198 ocurridos en la misma época del año pasado. En San Diego, los atracos a autos aumentaron entre 2019 y 2020 de 44 a 97.

En Minneapolis, los episodios de este tipo en los primeros tres meses de 2020 fueron 97, más del doble que en el mismo periodo del año anterior, cuando fueron 39. Y en Washington, los atracos de autos se cuadruplicaron en el primer trimestre de este año con respecto al mismo periodo del año pasado.

Ese crecimiento también ha ocurrido en lugares como Cincinnati, donde hubo 38 atracos a vehículos desde el 1 de enero hasta el 20 de marzo en el vecindario "CUF", cerca de la universidad de la ciudad. Emily Szink, portavoz de la policía, dijo que "muchos de esos autos estaban en marcha y eran de repartidores"

Sin embargo, el fenómeno no es universal. Los departamentos de policía de Sacramento, California; Phoenix, Arizona, Lansing, Michigan y Dallas, Texas, dicen que no han notado tales aumentos. No está claro por qué algunas ciudades están experimentando más este tipo de delitos que otras.

Incluso antes de que se produjera esta tendencia, el empleo de chofer o repartidor estaba considerado como uno de los trabajos más peligrosos en Estados Unidos, generalmente por los accidentes de tráfico, según un análisis del año pasado elaborado por la Oficina de Estadísticas Laborales.

Solo el mes pasado, hubo varios sucesos trágicos que afectaron a este sector de trabajadores. 

En Nueva York, Francisco Villalva Vitinio, un trabajador de entrega de DoorDash, fue asesinado después de que se negó a entregar su bicicleta eléctrica, que necesitaba para trabajar, a presuntos ladrones. 

En Washington, Mohammad Anwar, un conductor de Uber Eats de 66 años, murió a manos de dos adolescentes que, según los investigadores, usaron contra él una pistola paralizante. 

Días antes, en Chicago, el conductor de Uber Javier Ramos recibió un disparo en la cabeza y murió. La policía dijo que el sospechoso de asesinarlo es un pasajero que la víctima recogió en plena madrugada.

Secuestros de niños

El 6 de febrero, Jeffrey Fang, de 39 años, quien trabaja como conductor de DoorDash en San Francisco, dejó su minivan plateada Honda Odyssey encendida mientras hacía una entrega, dejando adentro a su hija de 4 años y a su hijo de 2 años, quienes hablan solo mandarín. Cuando regresó, encontró a un extraño sentado en el asiento del conductor.

Jeffrey Fang, conductor de Door Dash en San Francisco, California.Nina Riggio / NBC News

Fang dijo que sacó al hombre del auto y lo persiguió para arrebatarle el celular que le había robado. A poca distancia, lo perdió de vista. Al regresar, descubrió que se habían robado su minivan con sus niños adentro. Sus hijos y el auto fueron recuperados algunas horas después, ilesos.

"Hay muchas cosas que la gente debe saber", dice Fang, al hablar de su trabajo, "no es simple y, a veces, es peligroso".

Los pueblos pequeños del país no son inmunes a esto. En Rapid City, Dakota del Sur, una conductora de DoorDash de 20 años llamada Danielle, cuyo apellido se ha ocultado porque teme represalias por parte de la empresa, dice que se siente insegura.

Danielle y su hijo de 2 años, quien la acompaña cuando trabaja como repartidora de DoorDash.Cortesía de Danielle

Afirma que el mes pasado, cuando estaba haciendo una entrega con su hijo de 2 años en la parte de atrás del auto, cinco hombres los rodearon. Mientras se alejaba a toda velocidad, los sujetos "intentaron abrir las puertas" de su carro y "golpear las ventanillas". El incidente la dejó conmocionada y ahora piensa en comprar una pistola, lo que no tiene permitido legalmente hasta su próximo cumpleaños.

"Me sentiría mucho más segura llevando a mi hijo conmigo si estuviera armada. En un momento de necesidad, podría usarla y defenderme a mí ya mi hijo", explica.

Asesinado con un balazo en la cabeza

En la madrugada del 23 de marzo, Javier Ramos, de 46 años, conductor de Uber, fue encontrado con un disparo en la cabeza en la sección Lawndale de Chicago, a menos de 13 kilómetros al norte del aeropuerto Midway. La policía lo llevó rápidamente a un hospital, pero fue declarado muerto poco más de cuatro horas después.

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Lenny Sánchez, un veterano conductor de viajes compartidos y organizador laboral con sede en Chicago, tuiteó al día siguiente que Ramos había "tratado de luchar contra sus atacantes". Ramos parecía haber sido dado por muerto, después de haber sido atropellado por su propio automóvil, aparentemente tras una pelea.

Desde principios de año, Sánchez y el sindicato Independent Drivers Guild han advertido en línea y en mítines en persona sobre robos de autos de repartidores en Chicago. Dijo que muchos conductores con los que ha hablado están asustados y han cambiado cómo, dónde y cuándo trabajan. Algunos repartidores están considerando tomar medidas más estrictas.

“Muchos de los conductores se están armando", afirma Sánchez.

Vigilia por Javier Ramos el 9 de abril, conductor de Uber asesinado en Chicago, Illinois.Chris Sweda / Zuma Press

Si bien Sánchez aplaude las nuevas medidas de Uber para aumentar la seguridad de los conductores, explica que su grupo está buscando acciones adicionales. Le preocupa que los conductores de Lyft en Chicago y otros lugares enfrenten nuevas amenazas. Y da como ejemplo el reciente asesinato de un conductor de Lyft en St. Louis.

"Sabemos que no será perfecto, pero nos gustaría ver más y nos gustaría que Lyft hiciera más cosas. Hemos visto cómo se han pasado a Lyft los criminales", agrega Sánchez

Lyft no respondió directamente al reclamo de Sánchez. Adams, el portavoz de la compañía, dijo por correo electrónico que esta estaba "trabajando para identificar de manera proactiva" las cuentas que "determinamos que son de alto riesgo".

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"Al hacerlo, observamos una variedad de atributos de la cuenta, incluido el uso de métodos de pago anónimos, que están vinculados con mayor frecuencia a cuentas fraudulentas", escribió el portavoz. "Las acciones que tomamos incluyen la desactivación temporal y permanente de cuentas, además de requerir una validación adicional antes de poder solicitar un viaje", explicó.

Hortencia Ramos, prima de Ramos, dijo que su familia quedó devastada por su muerte, en particular su hija de 9 años. Ella describe a Ramos como un "emprendedor que siempre buscó ser un ejemplo para su hija", un cristiano practicante y alguien que tenía una rutina diaria de ejercicios.

Su familia está muy decepcionada con la forma en que Uber ha manejado la muerte de su primo. Hortencia Ramos dice que nadie de la compañía se había acercado tan siquiera para ofrecer su pésame y mucho algo más sustantivo.

"Estamos profundamente tristes por esta noticia. Nuestros pensamientos están con los seres queridos de Javier y nos hemos acercado a la familia para ofrecerle nuestro apoyo", dijo en un comunicado Jodi Kawada Page, portavoz de Uber.

Los esfuerzos por implementar la ley

Los departamentos de policía han intensificado sus esfuerzos. La policía de Chicago amplió un grupo de trabajo para combatir los robos de vehículos junto a varias agencias estatales y federales.

Desde principios de año, la policía de Chicago ha publicado 30 comunicados de prensa en los que se describen las acusaciones que pesan contra los sospechosos de haber atracado un vehículo, incluidos los que se cree que buscaron atacar específicamente a repartidores y conductores.

De manera similar, el Departamento de Policía Metropolitana de Washington también informó de un aumento constante en los robos de automóviles. En 2019, hubo 142; el año pasado aumentaron a 345. Hubo 47 arrestos relacionados con robos de vehículos en los primeros tres meses de este año, en comparación con solo dos durante el primer trimestre del año pasado.

La policía ha distribuido folletos que alertan sobre los peligros de dejar los vehículos en marcha mientras se hacen entregas.

"En los últimos meses, hemos trabajado para asociarnos con empresas de reparto para hacer correr la voz a sus choferes", respondió por correo electrónico Kristen Metzger, portavoz de la policía.

Los primeros esfuerzos de los departamentos de policía parecen estar dando como resultado un cambio. El mes pasado, la policía de Cincinnati incluso colocó letreros electrónicos para recordar a los conductores que deben "Bloquear el auto y tomar la llave", entre otros mensajes de seguridad.

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"Los robos de vehículos a conductores de reparto que dejaron su auto en funcionamiento han comenzado a tener una tendencia a la baja, lo que significa que nuestro mensaje está funcionando", dijo Szink, el portavoz de la policía.

Las secuelas

Los trabajadores que han sido víctimas muchas veces necesitan tiempo antes de volver a sentirse seguros. De vuelta en San Francisco, Fang se ha estado tomando un descanso del trabajo. Después del espantoso secuestro de sus hijos, gente que lo apoya lo ayudó a recaudar más de 100,000 dólares a través de GoFundMe, y DoorDash donó varios miles de dólares a su familia directamente.

Jeffrey Fang en el vecindario de Pacific Heights de San Francisco, California, frente a la minivan que le robaron con sus niños dentro.Nina Riggio / NBC News

Aún así, Fang sigue temiendo volver al trabajo. Durante su tiempo como conductor de Uber, asegura, le apuntaron armas varias veces. Hoy en día, lleva una pistola eléctrica tipo taser en su automóvil.

"Antes del taser, tenía un cuchillo en el auto, pero fue robado", dice. "Especialmente después del incidente del 6 de febrero y la ola de violencia anti-asiática, estoy buscando conseguir un arma de fuego", agrega.

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Cuando los viajes de pasajeros se agotaron debido a la pandemia de coronavirus, Fang se cambió a la entrega de alimentos, creyendo que ganaría más dinero y que sería más seguro.

"Sentí que estaba bien llevar a los niños, aunque sabía que era un riesgo, pero no tenía servicio de cuidado infantil y sentí que el riesgo se había minimizado", precisa, explicando que había tratado de quedarse en un vecindario seguro. Su automóvil y sus hijos fueron secuestrados en Pacific Heights, una de las áreas más ricas de San Francisco.

Fang dice que le gustaría que los responsables de DoorDash y otras compañías consideren las necesidades de los padres que trabajan, particularmente aquellos que sienten la necesidad de conducir en las horas pico de la hora de cenar.

"Si les están pagando un salario con seis cifras y les dan muebles ergonómicos, salas de descanso y todo eso, si me preguntas, ¿qué tal si crean un servicio de cuidado infantil para las horas de la cena, como de 4 a 10 pm?", pregunta Fang. "¿Para que el conductor pueda llevarlos? Para una empresa de 1.000 millones de dólares, eso no debería ser demasiado costoso", agrega.