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Fue esclavizado en un restaurante y ahora recibirá una compensación de más de $500,000

Un hombre negro con una discapacidad intelectual fue engañado por el propietario blanco de un negocio en Carolina del Sur, quien se las ingenió para engañarlo y no pagarle cinco años de salario. La evidencia explica que también lo golpeaba con un cinturón, ollas y sartenes. En una ocasión, le quemó el cuello con aceite hirviendo, según el Departamento de Justicia.

Por Minyvonne Burke – NBC News

Un hombre negro con discapacidades intelectuales deberá recibir más de 500,000 dólares, después de haber sido esclavizado en un restaurante de Carolina del Sur durante cinco años, según lo ha dictado una corte.

Bobby Paul Edwards, el dueño que es de raza blanca, se declaró culpable en junio de 2018 de un cargo de trabajos forzados por haber obligado mediante “la violencia y otros medios coercitivos” a John Christopher Smith para que trabajara en su restaurante por más de 100 horas a la semana sin ninguna paga.

Edwards ha sido sentenciado a más de 10 años de prisión como parte de su acuerdo con la fiscalía tras declararse culpable y se le había ordenado pagarle 272,000 dólares en restitución. Sin embargo, el mes pasado una corte dictaminó que la cantidad debería ser el doble, por lo que Smith recibiría más de 545,000 dólares.

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Citando la Ley de Normas Laborales Justas, la corte afirmó que un empleador que no paga el salario mínimo y las horas extras a un trabajador es "responsable de los daños liquidados" en una cantidad igual a la compensación perdida.

"Cuando un empleador no paga esos montos, el empleado sufre pérdidas, lo que incluye la pérdida del uso de ese dinero durante el período de demora", se expone en la sentencia.

El abuso comenzó en 2009 cuando Edwards era el gerente de la cafetería J&J en Conway, a unas 15 millas al noroeste de Myrtle Beach.

El Departamento de Justicia aseguró que Edwards sometió a Smith a un "abuso físico y emocional" cuando él no trabajaba lo suficientemente rápido o cometía un error. Lo golpeaba con un cinturón e incluso con ollas y sartenes. En una ocasión, Edwards sumergió unas pinzas de metal en aceite hirviendo y le quemó el cuello a Smith, según el Departamento de Justicia.

También lo insultaba con epítetos raciales “para menospreciarlo y degradarlo", afirmó la agencia.

Smith fue sacado del restaurante y puesto bajo el cuidado de los servicios de protección para adultos del estado, después de que un residente preocupado alertara a las autoridades en 2014.

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Según la estación WMBF, afiliada de nuestra cadena hermana NBC News en Myrtle Beach, Smith tiene una condición en la que su capacidad intelectual está significativamente por debajo del promedio.

Al año siguiente, demandó a Edwards, J&J Cafeteria y al copropietario del restaurante por esclavitud, encarcelamiento falso, discriminación racial y por discapacidad. Según la demanda, Edwards era el dueño del restaurante junto con su hermano.

La cafetería J&J en Conway, Carolina del Sur, en una imagen de enero de 2017.Google Maps vía NBC News

Smith dijo en la demanda que lo obligaban a trabajar desde las 6:00 am hasta que el restaurante cerraba, cuando tenía que dejar todo limpio. A veces no se iba hasta la 1:30 de la madrugada.

Hubo momentos en que Smith estaba tan cansado que "tuvieron que llevarlo a casa y alimentarlo a mano", afirma la demanda. Edwards había convencido a Smith de que depositaba su salario en una cuenta bancaria, pero esta nunca existió.

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Era en la oficina o en un congelador del restaurante donde ocurrían las golpizas y el abuso físico, según la demanda.

Smith no denunció el abuso porque temía por su vida. Según la demanda, Edwards amenazó con pisotear su cuello si Smith acudía a la policía y le dijo que lo golpearía "hasta que la gente no lo reconociera".

Durante los años que estuvo esclavizado, Smith se vio obligado a vivir en un apartamento que era propiedad de Edwards. La demanda afirma que el apartamento estaba plagado de cucarachas y que las condiciones de vida eran "deplorables y perjudiciales para la salud humana".

El caso sigue abierto.