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Este hombre fue arrestado por un crimen que no había cometido. Cuando lo negó, lo internaron en un hospital psiquiátrico

Le confundieron con otra persona, pero cuanto más inocente se declaraba, más delirante y psicótico le consideraban, y más le medicaban. Hasta que alguien decidió consultar Google.

Cuando la policía arrestó a Joshua Spriestersbach un caluroso día de 2017 en Hawaii, este hombre sin hogar creyó que lo estaban deteniendo por haberse quedado dormido en la banqueta, lo que es un delito en estas islas del océano Pacífico. No se imaginaba, sin embargo, que iba a terminar en un manicomio acusado del crimen que él no había cometido.

Pese a asegurarle a la policía y la fiscalía estatal que él no era Thomas Castleberry, un hombre buscado por haber violado su libertad condicional tras cometer un crimen de drogas, las autoridades decidieron internarlo en un hospital psiquiátrico, según informó el diario The Washington Post

Joshua Spriestersbach habla por teléfono en una foto de archivo de marzo de 2020, en Vermont.AP

"Cuanto mas expresaba Spriestersbach que él no era Castleberry, más era considerado delirante y psicótico por el personal médico del Hospital Estatal de Hawaii y más lo medicaban", denunció el Projecto de Inocencia de Hawaii, una organización no gubernamental dedicada a limpiar el nombre de personas que fueron encarceladas injustamente.

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"Era comprensible que estuviera en un estado de agitación cuando lo estaban encarcelando injustamente por el crimen de Castleberry", agregó la organización.

"A pesar de que negó ser Castleberry y proporcionó todos los datos para su correcta identificación, así como los lugares en lo que se encontró durante las comparecencias de Castleberry ante la corte, nadie le creyó ni tomó las medidas necesarias para verificar su identidad y determinar que estaba diciendo la verdad", explicó en la petición que presentó este lunes para eliminar los registros criminales de Spriestersbach.

Nadie le creyó, ni siquiera los defensores públicos que le fueron asignados, nadie hasta que un psiquiatra del hospital finalmente escuchó su historia con atención.

Todo lo que hizo falta fueron unas simples búsquedas en Google y algunas llamadas telefónicas para verificar que Spriestersbach estaba en otra isla cuando Castleberry fue arrestado por primera vez.

El psiquiatra le pidió a un detective que fuera al hospital para que contrastara sus huellas dactilares y sus fotografías con las del sospechoso. Después de dos años y ocho meses institucionalizado, las autoridades se dieron cuenta de que se habían equivocado.

El verdadero Castleberry estaba en una prisión de Alaska desde 2016.

La policía, la oficina del defensor público del estado, el fiscal general del estado y el hospital "comparten la culpa de este grave error judicial", afirma la organización no gubernamental.

Cuando se dieron cuenta de su equivocación, las autoridades actuaron rápidamente para liberarlo de la manera más discreta posible. No reconocieron su error en los registros públicos ni le ofrecieron siquiera una disculpa.

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Los abogados de Spriestersbach alegan que las autoridades creyeron que a nadie le importaría la suerte de un hombre sin hogar que se había quedado dormido en la banqueta haciendo fila para obtener alimentos tan solo para despertar viviendo una pesadilla.

Cuando lo liberaron se fue a vivir a un refugio para personas sin hogar, que fue quien contactó a su hermana, quien llevaba años buscándolo.

Spriestersbach, quien tiene ahora 50 años, vive con su hermana en Vermont. No sale de los 10 acres de su propiedad por temor a que lo vuelvan a internar. Declinó hablar con la agencia de noticias The Associated Press cuando fue contactado para conocer su testimonio.