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Esta mujer acusó a dos latinas en California de secuestrarla y torturarla. Ahora irá a prisión por una mentira que causó "daños"

"Toda una comunidad creyó el engaño y vivió con miedo de que hubiera hispanas deambulando por las calles para secuestrar y vender mujeres”, denunciaron los fiscales.

Por Antonio Planas y Elisha Fieldstadt - NBC News

Sherri Papini, la mujer californiana que admitió recientemente haber fingido su propio secuestro en 2016, mintiendo para ello al Buró Federal de Investigaciones (FBI, en inglés), fue condenada este lunes a 18 meses de prisión y tres años de libertad condicional.

La Fiscalía solicitó una pena de ocho meses de cárcel y tres años de libertad condicional, en su memorando de sentencia presentado el 12 de septiembre ante la Corte del Distrito Este de California.

El juez, William Shubb, le impuso además un pago de 310,000 dólares en restitución por las pérdidas sufridas por la Junta de Compensación de Víctimas de California; la Administración del Seguro Social; la Oficina del Sheriff del condado de Shasta; y el FBI.

Sherri Papini sale de una corte federal en Sacramento, California.
Papini sale de una corte en Sacramento el 13 de abrilRich Pedroncelli / AP

El abogado de Papini, William Portanova, calificó la sentencia de prisión a su cliente como “justa”. Antes de conocer la pena, había explicado que la mujer "es ahora una persona diferente". Sherri abandonó la corte sin hacer comentarios a los periodistas.

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Papini se declaró culpable en abril de dos cargos en una acusación que contenía 35 cargos en su contra. Admitió fraude postal y haber mentido a las autoridades, en este caso no por fingir el secuestro sino por sus afirmaciones al respecto en los años posteriores.

La mujer, que tiene ahora 39 años, madre de dos hijos y vive en Redding, fue reportada como desaparecida en noviembre de 2016.

Reapareció tres semanas después, el Día de Acción de Gracias, a 145 millas de donde se había desvanecido, con heridas y una marca en el hombro de la que culpó a sus secuestradores. Cinco años después fue arrestada por fingir su secuestro, infligiéndose ella esas heridas.

Papini dijo a la policía que dos hispanas la habían secuestrado. Pero los investigadores encontraron ADN masculino en su ropa, lo que los condujo a su exnovio, con quien ella se había quedado todo el tiempo en que fingió estar desaparecida.

Papini había huido con el hombre hacia el sur de California, y llegó a estar a 600 millas de su casa; el hombre terminó por dejarla en la carretera Interestatal 5, a unas 150 millas de su casa, después de que ella le dijera que quería marcharse.

El exnovio le dijo a los investigadores que Papini le había pedido que la golpeara; él no lo hizo, dijo, pero accedió a ayudarla sosteniendo un palo de hockey para que ella se abalanzara sobre él. También aceptó dejarle marcas en el cuerpo cuando se lo pidió. 

“Los investigadores estatales y federales dedicaron recursos al caso de Papini durante casi cuatro años antes de descubrir la verdad: que no fue secuestrada ni torturada”, dijeron los fiscales en el juicio.

Sus acciones, añadieron, causaron “muchos daños sociales, como hacer que el público viviera con miedo y posiblemente hacer que las fuerzas del orden público duden de la veracidad de las afirmaciones de futuras víctimas”.

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“Toda una comunidad creyó el engaño y vivió con miedo de que las mujeres hispanas deambularan por las calles para secuestrar y vender mujeres”, dijeron los fiscales.

“Ella mantuvo su engaño y recibió beneficios del Seguro Social y de Víctimas de California durante años, demostrando que no tenía remordimientos por sus acciones incluso después de que el FBI le presentó evidencia de su fraude”, concluyeron los fiscales.