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El horror de las desapariciones en México: el país suma más de 73,000 personas no localizadas

Más del 90% de los registros de gente desaparecida han sido levantados apenas en los últimos 15 años, señal de la violencia sin tregua que se vive en la nación. Aunque autoridades indican que hay una cifra esperanzadora de los últimos meses.
/ Source: Telemundo

CIUDAD DE MÉXICO.- Son números espeluznantes y casi inconcebibles: más de 73,200 personas de las que no se tiene rastro.

Es aproximadamente el equivalente de toda la población de localidades estadounidenses como Deerfield Beach, Florida, o Kalamazoo, Michigan.

En México, es la cifra de quienes están desaparecidos o no han sido localizados, indistinto de su nacionalidad, según nuevos datos oficiales. El valor de estos datos es enorme, aseguraron autoridades.

“No se trata solamente de tener un registro, no solo queremos saber a quién estamos buscando, sino de tener toda la información posible para realizar acciones de búsqueda”, agregó la comisionada”, dijo Karla Quintana, encargada de la Comisión Nacional de Búsqueda, al presentar el primer registro público de estos datos en México.

No son solo desapariciones forzadas, dijo Quintana, sino de gente cuyo paradero se desconoce después de haber sido víctima de algún crimen, ya sea secuestro, robo o algún otro.

La mayoría de las desapariciones han sido reportadas apenas desde 2006 y el 40% fueron registrados desde diciembre de 2018, cuando llegó el nuevo gobierno de Andrés Manuel López Obrador, en parte con la promesa de resolver casos paradigmáticos de desapariciones como la de 43 estudiantes rurales de Ayotzinapa.

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Aunque Alejandro Encinas, subsecretario de Derechos Humanos, indicó que al menos en los últimos meses de la pandemia de COVID-19 se han reducido los números en comparación a los niveles del año pasado.

“Significa una disminución por primera vez significativa del delito de desaparición de personas”, indicó Encinas en conferencia de prensa. La baja llama la atención porque otros crímenes graves, como los homicidios, han seguido aumentando a pesar del confinamiento por el coronavirus.

Además de los 73,200 casos de personas que todavía no han sido ubicadas hay 100,000 personas que fueron reportadas como desaparecidas en algún momento y después fueron encontradas, con vida o muertas.

Aun así los datos de la Comisión Nacional de Búsqueda son cifras espeluznantes de vidas en el limbo, de personas cuyos seres queridos no han podido ni volver a ver ni poder enterrar debido a las violencias que azotan a México.

El primer caso de alguien desaparecido data de 1964. Una quinta parte de las personas registradas como no localizadas son menores de edad, especialmente personas con entre 10 y 19 años.

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Apenas hace unos meses, en enero, el registro era de más de 61,000 personas desaparecidas: es decir, en apenas unos meses se agregaron más de 11,000 casos a la base de datos.

Varios fueron casos reportados directamente por familiares de personas desaparecidas en una nueva plataforma, que la Comisión Nacional de Búsqueda mexicana justamente dio de alta porque reconoce que muchos “no denuncian ante una autoridad, ya sea por miedo o por desconfianza”.

Otros de los registros nuevos son desapariciones de fechas desconocidas, posiblemente víctimas de la Guerra Sucia mexicana marcada por actos de represión gubernamental, como fueron las matanzas de Tlatelolco y el Halconazo, según el subsecretario Encinas.

Fotografías de personas cuyo paradero se desconoce durante una protesta frente a la sede presidencial en Ciudad de México el 30 de agosto de 2019.AP

El registro de personas desaparecidas es un trabajo en proceso; una versión previa fue creada apenas en 2012, pero era actualizado de manera poco frecuente y se ganó críticas de expertos y asociaciones por la falta de datos clave. Una de esas agrupaciones expertas, Data Cívica, incluso creó su propia base en la que buscaba llenar los blancos, como poder darles nombres a las entonces más de 30,000 personas que se sabía estaban desaparecidas.

“No existía una versión homologada”, explicó Quintana. “Entonces hubo que revisar todos los registros disponibles” para formar la versión oficial nueva con más y mejor información.

Pese a los intentos de homologar todo en una sola base de datos, el registro nuevo no ha dejado de tener problemas, que surgen sobre todo por las maneras incompletas o equivocadas en las que algunas fiscalías registran los datos.

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Por ejemplo, que en ocasiones clasifiquen como desaparecidas a mexicanas que en realidad huyeron de situaciones de violencia, un reporte erróneo de fiscales que no investigan bien los casos.

Sin embargo, la mayoría de los registros son legítimos de niños, niñas, adultos, personas migrantes, hasta un centenar de estadounidenses que siguen desvanecidos a lo largo de México.

“Seguro podrá mejorarse”, opinó la abogada Sofía de Robina, parte del grupo de defensoría Centro Prodh. “Pero reconocer que la crisis está, que continúa y que son miles de rostros, es un buen paso”.

Muchas de las personas no localizadas solamente son buscadas por sus propios familiares: en México han surgido grupos de ciudadanos y ciudadanas que viajan a campos por el país para encajar un palo.

Si al sacar el palo este huelo podrido, se ponen a excavar en esa zona, con la esperanza de descubrir una fosa, tal vez por fin la que contenga los restos de sus familiares.

En contraste con las cifras mexicanas, se estima que hubo 40,000 desaparecidos durante la guerra civil de Guatemala y que alrededor de 30,000 argentinos fueron víctimas de desaparición forzada en la última dictadura, según cálculos de organizaciones no gubernamentales.

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