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Dos hermanas cuentan por primera vez cómo era vivir en 'la casa del horror' en California

Los padres, David y Louise Turpin, se declararon culpables de múltiples cargos, entre ellos tortura y encarcelamiento de sus 12 hijos, a los que encadenaban a sus camas. Fueron condenados a cadena perpetua en 2019.

En enero de 2018, Jordan Turpin logró escapar de la casa de sus padres y consiguió alertar a las autoridades sobre las atrocidades que ella y sus 12 hermanos habían sufrido a manos de sus padres.

En una entrevista exclusiva con la cadena ABC News, Jordan y Jennifer Turpin conversaron por primera vez sobre su vida en su hogar en Perris, California, que se ha llegado a conocer como 'la casa del horror'.

"Sabía que moriría si me descubrían", afirmó Jordan Turpin, quien ahora tiene 21 años. "Creo que fue el haber estado tan cerca de la muerte tantas veces. Si algo me sucedía, al menos habría muerto tratando de escapar", dijo.

La presentadora Diane Sawyer (der.) con dos de las hermanas Turpin
La presentadora Diane Sawyer (der.) con dos de las hermanas Turpin.Christina Ng / ABC News vía NBC

Jordan Turpin logró alertar a las autoridades de que sus hermanos estaban siendo retenidos por la fuerza dentro de la casa por sus propios padres y les dijo que algunos de ellos estaban encadenados.

Cuando los policías llegaron y se encontraron con ella, creyeron que se trataba de una niña pequeña por lo delgada que estaba, no de una joven de 17 años.

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David y Louis Turpin abusaron de sus hijos durante más de una década. Tras declararse culpables de múltiples cargos que incluyeron tortura y aprisionamiento falso, fueron sentenciados en 2019 a 25 años en prisión, con posibilidad de permanecer allí de por vida.

El inicio de la pesadilla

Jennifer Turpin, la mayor de las hermanas, tenía menos de 3 años cuando vivía con sus padres en un lindo vecindario de Forth Worth, Texas. Su padre trabajaba como ingeniero y su madre en el hogar.

Pero eventualmente su casa se fue deteriorando y su madre comenzó a tener cambios de humor muy violentos. La dejaron de bañar para ir a la escuela y toda su hogar se llenó de basura.

En 1999 se mudaron a una casa en un barrio remoto de Rio Vista, Texas. A medida que tenían más hijos, sus padres se empezaron a volver violentos en contra de ellos, justificándose con pasajes de la Biblia.

"Les encantaba decir que tenían el derecho a hacernos cosas porque así lo decía el Deuteronomio... que incluso tenían el derecho a matarnos si no les poníamos atención", relató Jennifer Turpin.

La familia se mudó a California en el 2010, para entonces los niños ya solo comían una vez al día, cosas como papas fritas, sándwiches de mantequilla de maní o burritos congelados, mientras sus padres hacían tres comidas completas al día.

El escape

Cuando sus padres se iban, los niños veían películas en secreto, escuchaban música. En 2015, Jordan Turpin se hizo de un viejo teléfono inteligente que habían olvidado sus padres y descubrió la música de Justin Bieber.

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Ahí fue cuando se empezó a dar cuenta de que había un mundo diferente allí afuera: "No sé dónde estaríamos si no hubiésemos visto a Justin Bieber", aseguró.

No sé dónde estaríamos si no hubiésemos visto a Justin Bieber"

Ella empezó a publicar sus propios videos en redes sociales gracias a ese teléfono que había encontrado. Y un día alguien empezó a dejar comentarios en sus publicaciones, haciéndole preguntas sobre su vida, que por qué siempre estaba dentro de su casa y no iba a la escuela.

Fue esta persona la que le sugirió a Jordan Turpin llamar a la policía cuando ella le contó cómo los castigaban sus padres, encadenándolas durante meses a sus camas, y las cosas que les daban de comer.

Durante dos años estuvo planeando su escape, reuniendo evidencia de los abusos que sufrían puesto esto era algo que había aprendido de los programas de televisión que veía. Hasta que un día su madre les dijo en un ataque de furia que al día siguiente se mudarían a Oklahoma. Entonces se dio cuenta de que esa sería su última oportunidad para escapar.

Logró salir por una ventana y de inmediato corrió hacia la calle y llamó al número 911. Sus padres fueron arrestados dos horas más tarde.

Los hermanos pasaron una temporada en el hospital. Todos salvo el más pequeño, estaban gravemente desnutridos y no habían visto a un doctor en más de cinco años, algunos nunca habían visto a un dentista.

"Estoy tan agradecida simplemente de poder salir a caminar por una hora mientras escucho mi música. Estas cosas pequeñas que creo que la gente da por sentado", dijo al medio citado Jennifer Turpin.