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Castigan a un cirujano que escribió sus iniciales en los órganos del cuerpo de sus pacientes "para aliviar la tensión"

Sus actos fueron "fruto de la arrogancia profesional" y "socavaron" la confianza del público en la profesión médica, según determinó una corte antes de imponer su sanción definitiva.

Un médico británico especializado en trasplantes de hígado, bazo y páncreas fue inhabilitado esta semana tras descubrirse que había marcado los órganos de al menos dos pacientes con sus iniciales.

El caso salió a la luz en febrero de 2013, cuando otro cirujano operó a una mujer cuyo hígado recién trasplantado comenzaba a fallar.

Durante el procedimiento descubrió dos iniciales grabadas en órganos con un coagulador por plasma, un aparato eléctrico que se usa en cirugías de alto riesgo para evitar hemorragia: eran las letras "S" y "B", correspondientes a Simon Bramhall.

En agosto de 2013 se identificó un segundo caso, según documentos recabados por el tribunal. Bramhall, de 57 años, también admitió haber grabado sus iniciales en otro paciente cuando trabajaba en el hospital Queen Elizabeth de Birmingham, al noreste de Londres.

El centro médico alegó entonces que el cirujano había cometido "un error" que no había tenido "ningún impacto en la calidad de sus resultados clínicos".

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De acuerdo con expertos consultados por la radiotelevisión británica, las marcas dejadas por Bramhall suelen curarse y desaparecer con el tiempo, pero en al menos uno de los casos detectados no ocurrió así y las iniciales no se borraron.

El cirujano fue suspendido en 2013 y un año más tarde presentó su renuncia tras la investigación interna realizada por el hospital.

La justicia le impuso en 2018 una pena de 12 meses de trabajo comunitario y una multa de 13,500 dólares (10,000 libras), y en 2020 fue suspendido de la profesión por cinco meses.

Esta semana, una corte médica conocida como Medical Practitioners Tribunal Service ordenó su inhabilitación definitiva tras indicar que sus actos fueron "fruto de la arrogancia profesional" y "socavaron" la confianza del público en la profesión médica.

"La agresión física de dos pacientes vulnerables mientras estaban inconscientes en un entorno clínico, uno de los cuales experimentó un daño emocional significativo y duradero, socava gravemente la confianza de los pacientes y del público en la profesión médica e inevitablemente desprestigia a la profesión en su conjunto", dijo.

Durante la investigación, una de las pacientes afectadas dijo sufrir graves daños psicológicos después de conocer que su órgano trasplantado llevada las iniciales de Bramhall sin su consentimiento.

El médico declaró a las autoridades que lo hizo "para aliviar la tensión" acumulada durante tantas horas de delicada operación.

Con información de The Washington Post, The Guardian y BBC News