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Costa Rica pide que México los respete

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Por Carlos Rajo

Todo lo que Costa Rica pide de México es respeto.

Es cierto, el equipo centroamericano ya tiene un lugar en la Copa del Mundo en Brasil y en el partido de hoy en la noche los ticos van únicamente por el prestigio, por darse el lujo de complicarle la vida al otrora gigante de la zona. Y por supuesto que una victoria sería un broche de oro para cerrar la eliminatoria.

Pero más allá del resultado y de quien está arriba en la tabla, el gusanito o piedra en el zapato que molesta o motiva al equipo costarricense es la falta de respeto que muestra México.

“Ellos tienen que aprender a respetar a los países, a los jugadores de Costa Rica, porque intentaron hacer lo que debían hacer pero no pudieron”, señaló el técnico del equipo costarricense Jorge Luis Pinto en referencia a que lo que no ha podido hacer México es amarrar la clasificación. “Es una falta de respeto de México a Costa Rica y por eso lo están pagando”, añadió el entrenador de origen colombiano.

En similares términos se expresó uno de los jugadores estrellas de Costa Rica, el delantero Joel Campbell, quien también dejo ver su molestia porque México ve a Costa Rica y al resto de países centroamericanos “por encima del hombro”. Hoy los mexicanos están sufriendo, señaló Campbell y por eso contra Costa Rica “deberían de ser humildes”.

La verdad no debería de sorprender que Costa Rica demande hoy en estos momentos críticos de la clasificación -al menos para México- pero al mismo tiempo de gran satisfacción para los costarricenses una dosis de respeto. Es como que al estar en la cima y el odiado rival abajo en la tabla, urgido de un buen resultado, se tiene el contexto adecuado para reclamar algo que tanto Costa Rica como el resto de la región han reclamado siempre de México: que los ven de menos. Y que México se crea más de lo que es, que se crea “una España” -en términos futbolísticos-, tal el dicho de Campbell.

Ciertamente que la ocasión no podía ser mejor para el reclamo por esa supuesta soberbia -la verdad real- de los mexicanos sobre los equipos centroamericanos. México llega al partido final de esta fase eliminatoria contra la pared, no necesariamente con la soga al cuello como llegó contra Panamá el viernes pasado, pero sí apretado. El Tri debe al menos sacar un empate con Costa Rica. Si empata, aunque Panamá le gane a Estados Unidos, es el Tri el que se queda en el cuarto lugar para pelear el repechaje y uno de los últimos boletos a la Copa del Mundo con Nueva Zelanda.

La soberbia mexicana en relación a sus rivales centroamericanos tiene su raíz en que México se ha considerado siempre una nación con un fútbol más serio, más profesional, más adinerado y que resulta en una selección nacional que al menos a juicio de los mexicanos está en otro nivel mucho mejor que el promedio de la Concacaf.

Esto por supuesto ha sido cuestionado siempre por los centroamericanos, con la salvedad de que en tanto México clasificara sin problemas a la Copa del Mundo quedaba siempre la idea de que bien o mal, con arrogancias y soberbias de por medio, el Tri se paseaba sin mayores dificultades por la zona de Concacaf. Que detalle más detalle menos, las eliminatorias eran casi siempre pan comido para México -a excepción de las eliminatorias para los mundiales del 74 y 82 donde México fue eliminado.

Hoy como sabemos, las cosas son diferentes. Ese mismo México de su liga profesional que maneja carretadas de dinero, que tiene el apoyo de las grandes televisoras y que se suponía era poco menos que invencible en el Azteca, llega a Costa Rica sin mucho que mostrar. Todo este año ha hecho una pésima eliminatoria y es sólo gracias a ese gol de milagro del viernes del joven Jiménez -una chilena de antología- que tiene cierto margen de respiro.

En un sentido alguien pudiera decir que ese respeto que Costa Rica demanda hará que  los costarricenses salgan motivados y hagan un gran partido ante México. Por fin, que mejor oportunidad de demostrarle a quien los ve de menos y no los trata como lo que ellos creen que son que ganándoles y casi eliminándolos de la Copa del Mundo.

Sin embargo, es difícil sacar de las consideraciones el hecho de que precisamente por ya estar clasificado Costa Rica no jugará al cien por ciento. No es que se vaya a vender o regalar el partido o cosa parecida, es simplemente que la motivación es diferente cuando el jugador sabe que no se está jugando mucho. Que su boleto al Mundial ya lo tiene en la bolsa y que el resultado del partido no tendrá ningún efecto en el viaje a Brasil. Los ticos insisten en que lo darán todo por su afición. Hay que ver para creerlo.

Respecto de México la gran ventaja es que el Tri sólo necesita el empate (más allá de como salga Panamá). Por lo que mostró el viernes es claro que todavía hay mucho por recorrer para decir que se le ha dado la vuelta a la página y que se ha dejado atrás ese periodo de dudas, inseguridades y malos partidos que se vivió con el anterior técnico el Chepo de la Torre.  Es cierto, hubo un buen primer tiempo donde apareció otro Tri pero en el segundo se volvió a caer en la inercia y el dejar la iniciativa al rival. Fue sólo gracias al gran gol de Jiménez que hoy se cuenta otra historia.

 Cuesta pensar que México no pueda sacar en San José al menos el empate. Esto no quiere decir que tiene que echarse atrás y defender el cero, lo cual sería un grave error. México tiene que jugar un partido normal, es más, ir a la ofensiva y tratar de ganar. El defenderse buscando el empate lleva el riesgo de que un gol de casualidad, por error o lo que sea haga volar en pedazos el esquema defensivo.

En términos de los escenarios posibles sobre quién pierde y quién gana, existe la posibilidad de que si México gana por dos goles o más y Jamaica derrota a Honduras, el Tri quedaría en tercer lugar y obtendría el boleto directo a Brasil. Si México pierde y Panamá le gana a Estados Unidos 3-0, es Panamá quien iría al repechaje con Nueva Zelanda.

De seguro que cuando los jugadores mexicanos salgan al terreno de juego lo harán sabiendo que es un partido clave por supuesto, que hay que sacar un buen resultado y que de ahí depende de si siguen vivos en la lucha por ir al Mundial. Pero nada más. No mucho drama sobre quién es el rival o de si este es menor o mayor. Para Costa Rica en cambio, es otra cosa.

“Nosotros tenemos que ganar por orgullo”, explicó el delantero Campbell, “porque tenemos que darnos a respetar”.