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Vacunas en gasolineras y discotecas: EE.UU. apela a la creatividad para inmunizar contra el COVID-19 a los indecisos y más vulnerables

Los funcionarios de salud enfrentan una preocupante baja en la demanda por las vacunas. Las comunidades de pocos recursos y difícil acceso son las menos inmunizadas. “Ahora es el momento de reinventar esa típica forma estéril de pensar en la atención médica”, asevera una doctora.

Por Bracey Harris - NBC News

El segundo sábado de abril, la doctora Karen Smith encontró sin complicaciones un lugar para estacionarse en la iglesia Freedom Chapel AME Zion. Esa fue la primera señal de que algo andaba mal.

Smith, quien tiene una práctica de medicina familiar en el pueblo rural de Raeford, en Carolina del Norte, había venido a la iglesia con dosis suficientes para vacunar a 1,000 personas contra el COVID-19.

La última vez que realizó un esfuerzo de vacunación similar en Freedom Chapel, dos semanas antes, asegura que había los autos estaban estacionados por montones en el césped y sobresalían por ambos lados de la carretera. En dos horas, su equipo había vacunado a más de 240 personas.

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Pero en la mañana del 10 de abril solo había unos pocos candidatos en una comunidad donde muchos residentes locales son elegibles para la vacuna. Solo el 14% de los residentes del condado de Hoke se han vacunado por completo. La tasa es la segunda más baja del estado y está muy por detrás del promedio nacional de casi el 31%.

La doctora Karen Smith afuera de la tienda J&L Grocery en Raeford, Carolina del Norte, donde administró las vacunas contra el COVID-19 a los residentes locales.Justin Kase Conder / for NBC News

La brecha es preocupante en ese condado racialmente diverso —49% de blancos, 36% de personas negras, 14% de latinos y 9% de nativoamericanos— donde muchos ya sufren de una salud debilitada y trabajan en industrias como el sector de los servicios y la agricultura, que dan poco margen para el distanciamiento social. Smith trabaja detectando nuevos casos de COVID-19, y el condado de Hoke es uno entre varios en Carolina del Norte que viven el aumento más drástico de nuevos contagios.

Después de vacunar a unas 50 personas en la iglesia ese día, Smith decidió asegurarse de que el resto de las 100 dosis que había descongelado no se desperdiciara.

Llamó al alguacil del condado y preguntó si los funcionarios y las personas encarceladas habían sido vacunadas. Él le dijo que sí. Luego, su esposo la llevó a la planta avícola del pueblo, donde pidió permiso para vacunar a los trabajadores. Recibió el visto bueno, pero una vez más, se marchó con un excedente de vacunas. Algunos trabajadores la abordaron en el estacionamiento y allí recibieron sus inyecciones.

Ahora, quedaban 29 dosis.

Uno de los miembros de su personal bromeó al decir que la doctora debía ir a una tienda de comestibles para usar el excedente. Poco tiempo después, Smith entró en una estación de servicio y le preguntó al gerente y a los empleados si estaban interesados ​​en recibir las vacunas.

La doctora Karen Smith visita la casa de Bessie Bratcher, de 69 años, en Raeford, Carolina del Norte, para administrarle la vacuna contra el COVID-19.Justin Kase Conder / para NBC News

Para muchas comunidades en Estados Unidos, la próxima etapa en el esfuerzo de vacunación podría ser cada vez más como este escenario, a medida que los proveedores de vacunas cambian su enfoque de los sitios de vacunación masiva a sitios focalizados, dice Hemi Tewarson, investigadora principal del Centro de Políticas de Salud de Duke-Margolis, quien ha seguido de cerca los esfuerzos de que las vacunas lleguen a los estadounidenses de manera equitativa.

"Hay que pensar: miremos geográficamente, ¿dónde tenemos tasas de vacunación bajas?", dice. "Y luego profundizar en eso: ¿Quiénes son esas personas y cómo atraerlas?"

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Esa estrategia puede incluir sitios pequeños de vacunación cerca de los centros comunitarios a los que las personas puedan llegar a pie fácilmente para recibir la vacuna, o camionetas que lleven las inyecciones hasta un complejo de apartamentos. Estos enfoques ya se están implementando en ciudades como Baltimore, que recientemente lanzó una clínica ambulante en un colegio comunitario. La idea es utilizar campañas como tocar a las puertas o lanzar anuncios en las redes sociales para difundir el mensaje en los vecindarios cercanos a los que se llevará la cínica ambulante.

En Baton Rouge, Louisiana, los funcionarios están planeando una campaña de vacunación fuera de un club nocturno popular. En Chicago, los jóvenes embajadores de la organización Increase the Peace, una organización contra la violencia, también han comenzado a compartir información sobre las vacunas.

Estos esfuerzos creativos podrían ser críticos a medida que más funcionarios de salud estatales y locales se enfrenten a una demanda de vacunas cada vez menor. Docenas de condados donde las tasas de vacunación se ubican en dígitos bajos, como Hoke, también tienen un alto índice de vulnerabilidad social según los  Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos. Ese es un indicador de que algunas de las comunidades que enfrentan un mayor riesgo de ser devastadas por la pandemia tienen incluos menos recursos para defenderse.

Incluso con el impacto desproporcionado de la pandemia en las comunidades de color, las personas negras y las hispanas están subrepresentadas en los totales de vacunación de la mayoría de los estados, según un análisis de la Kaiser Family Foundation. La falta de acceso al transporte o a Internet puede hacer que sea casi imposible obtener una vacuna. Y aunque las encuestas de la fundación muestran una disminución en la vacilación respecto a las vacunas entre ambos grupos, la desconfianza alimentada por el maltrato que han sufrido y sufren en el ámbito de la atención médica puede seguir siendo un factor disuasorio.

Para las comunidades con un historial de desconfianza en las instituciones de salud, la asociación de los proveedores de vacunas con los grupos de base que se han ganado la confianza de la gente son fundamentales, dice la doctora Helene Gayle, quien copresidió un comité de las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina dedicado a asesorar a funcionarios sobre cómo distribuir equitativamente las dosis.

"Es muy importante que los proveedores de atención médica piensen en cómo pueden asociarse con organizaciones que realmente comprenden las comunidades y las necesidades de la comunidad", dice.

En Washington D.C. varios proveedores de atención médica trabajaron juntos para llevar las dosis al Centro de Aprendizaje y Tenis del Sureste ubicado en el Distrito 8, que se ha visto muy afectado por la pandemia. Solo el 12% de los residentes del barrio han sido completamente vacunados, el porcentaje más bajo de la ciudad.

El esfuerzo se implementó después de que la exprimera dama de la ciudad, Cora Masters Barry, expresó su preocupación por las disparidades en las tasas de vacunación. El Distrito 8 tiene la segunda concentración más alta de residentes negros de la ciudad. Los malos resultados de los porgramas de salud allí son endémicos.

El doctor Jehan El-Bayoumi, director fundador del Instituto Rodham de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad George Washington, dijo que algunos pacientes tienen que tomar tres autobuses para ir a sus citas. Este es solo un ejemplo de lo desatendida que está la comunidad.

Dejah Crawford, de 21 años, conversa con la enfermera Andretta Griffin mientras la doctora Karen Smith se prepara para administrar su vacuna contra el COVID-19 en la tienda J&L Grocery en Raeford, Carolina del Norte. Justin Kase Conder / para NBC News

"Puedo caminar a la farmacia y tropezar con Safeway y Trader Joe's", dice Bayoumi, quien también forma parte del comité directivo de la Coalición Negra contra el COVID, sobre su vecindario en el Distrito 3, que está ubicado en un lugar diferente y con más recursos en Washington. "En el Distrito 8 solo hay una tienda de comestibles que ofrece servicios completos".

El 3 de abril, se realizó un evento de vacunación exclusivo en el centro de recreación para los residentes del Distrito 8. A las personas que necesitaban transporte se les ofreció viajes gratuitos en Uber.

Se vacunaron casi 900 personas, y casi 200 de ellas no tenían cita previa. Los organizadores también ofrecieron cajas de alimentos e información y referencias para organizaciones de ayuda y atención médica preventiva asequible. Un DJ especializado en Go-Go, un género que se originó en la ciudad, le puso banda sonora al evento para animar a la gente.

Una mujer le dijo a El-Bayoumi que se estaba divirtiendo tanto que no quería irse.

Si bien es posible que estos eventos no atraigan a un gran número de personas tan rápidamente como los eventos masivos, pueden ser una herramienta eficaz para llegar a quienes, de otro modo, quedarían desprotegidos.

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La doctora Smith, en Carolina del Norte, dice que cuando se sentó en una mesa en la tienda de comestibles hace un par de semanas, era evidente que muchas de las personas a las que vacunó allí no habrían podido llegar a Freedom Chapel. Algunos no visitaban al médico con regularidad; otros citaron objeciones religiosas o le dijeron que les preocupaba que la vacuna pudiera afectar su capacidad para tener hijos, una afirmación falsa que continúa proliferando en las redes sociales.

Ese día, dice Smith, dejó en claro que la manera "típica" de atraer a la gente para que se vacune no funciona.

De las 29 dosis que usó su equipo en la gasolinera, 25 fueron para hombres que se identificaron como negros o latinos. Para Smith, fue un indicador de quiénes están más necesitados.

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"Que solo vacunemos a 25 quiere decir que no estamos haciendo bien las cosas", dice.

Una de las personas que se acercó al lugar le dijo que no tenía proveedor de atención primaria. Ella le dio una tarjeta y comenzó a pensar en cuándo regresaría de nuevo. Detrás de la tienda de comestibles hay un parque de casas móviles, y pensó que hubiera sido fácil para los residentes caminar hasta donde ella estaba y vacunarse. Pero más fácil aún sería llevar las dosis hasta ellos, si se lo permiten. Su equipo está trabajando para ver si eso puede ser posible.

“Ahora es el momento de reinventar esa típica forma estéril de pensar en la atención médica”, asevera la doctora.