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"Uno respira con más alivio": los festejos y tropiezos en la primera jornada de vacunación de adultos mayores en México

Con una logística improvisada, y con gente haciendo fila por al menos tres horas a la intemperie, las autoridades mexicanas comenzaron a inmunizar a la población de mayor edad tan solo en ciertas partes del país. Así lo vivieron algunas de las personas que consiguieron su primera dosis.
/ Source: Telemundo

La fila, a la intemperie, comenzó a las 4:00 de la tarde del día anterior: así de ansiosos estaban los mexicanos mayores de 60 años por poder, finalmente, vacunarse este lunes contra el COVID-19.

“Da muchísimo gusto estar un poquito más seguro contra una infección, me siento muy privilegiado”, dijo Alejandro Estrada, de 74 años, a su salida de una de las 70 unidades de vacunación en Ciudad de México.

El hombre, que usa silla de ruedas pues ha tenido polio desde pequeño (dijo que no consiguió la vacuna contra la poliomielitis en su momento), fue el primero en ese centro en recibir la inyección inicial de la vacuna de Oxford y AstraZeneca recién llegada al país.

El ambiente era de cierta emoción, pero lo más palpable en el aire eran la ansiedad y la confusión, provocadas por la falta de información sobre si siquiera era necesario formarse, a partir de qué hora (el aviso decía que se vacunaría entre 9:00 am y 8:00 pm, sin mayor detalle) o qué documentos había que llevar.

Y es que los avisos de que los adultos mayores se iban a sumar al personal médico mexicano y a los maestros de un estado al sur del país como población elegible para vacunarse fue hecha apenas el domingo, menos de 24 horas antes de que comenzara el proceso.

Por eso la jornada estuvo marcada por elementos de improvisación.

Muchas personas de edad avanzada estuvieron formadas durante horas en espera de que comenzara la vacunación, mientras que los voluntarios del Gobierno llegaron al sitio hasta casi las 9am cuando debía ya iniciar el proceso.Marina E. Franco

Por ejemplo, en el centro primero solo había una mesa donde voluntarios llenaban el formulario de cada persona, lo que redujo mucho el flujo en lo que se iban descongelando las vacunas; una hora después ya se habían instalado tres mesas más que habían sido necesarias desde el inicio.

En algunos casos, familiares más jóvenes trasnocharon en temperaturas promedio de 5 centígrados (unos 40 grados Fahrenheit) para guardar un lugar a sus seres queridos.

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Otra gente llegó en la madrugada, aún fría, y esos adultos mayores terminaron haciendo fila a la intemperie por lo menos durante tres horas.

En otros casos, hubo personas de la tercera edad que se incorporaron a la cola –algunos incluso con bastón y tanques de oxígeno– hacia las 9 am, cuando supuestamente empezarían las inyecciones.

Fue apenas hacia esa hora que los voluntarios del Gobierno federal y local comenzaron a llegar, para dar algunas indicaciones como la necesidad de tener en mano la credencial de elector mexicana, INE, para comprobar fecha de nacimiento y residencia.

 “Se vino a formar mi hijo toda la noche porque no sabíamos bien qué iba a pasar, y como para todo de salud en México hay que hacer cola y cruzar los dedos de que te toque turno, pues…”, dijo María Luisa Calvillo Rodríguez, mujer de 79 años cubierta por dos cobijas sobre su silla de ruedas, cuando llegó a suplir a su familiar en la fila.

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“Nos dijeron que para personas en ciertas condiciones iban a ir a domicilio, pero no sabíamos si era cierto y el rumor era que iba a haber muy pocas [inyecciones]”, relató.

Le tocó el turno número 7. Los funcionarios del centro de vacunación dijeron que ahí iba a haber de 300 a 500 dosis disponibles cada día de esta semana.

María Lourdes Calvillo, de 79 años (izquierda), en la fila para poder vacunarse en un centro en la alcaldía Magdalena Contreras, de Ciudad de México, el 15 de febrero de 2021.Marina E. Franco

Apurar la vacunación tras fuertes rezagos

México es de los países con peores saldos de infecciones y muertes a causa del coronavirus; al menos 174,200 personas han perdido la vida, según los números oficiales (aunque las propias autoridades han reconocido que hay un subregistro al no contarse hasta 2 de cada 3 muertes dado que muchas suceden en los hogares o en espera de resultados de pruebas).

Y México es también de los peores países en tasas de vacunación, entre las naciones que ya están aplicando dosis contra el COVID-19: se han dado alrededor de 5 vacunas por cada 1,000 personas cuando el promedio mundial es 22 dosis por cada 1,000 personas, según datos comparativos.

Hasta el domingo por la noche, las autoridades mexicanas reportaban que solo 86,198 personas –del personal médico y algunos maestros– habían recibido las dos dosis para inmunización y que 640,000 personas más habían tenido únicamente la primera inyección.

Es decir, alrededor de 0.5% de la población del país ha sido inmunizada parcial o totalmente desde diciembre.

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 El plan de vacunación del Gobierno de México, presentado originalmente en diciembre y revisado a principios del año, estimaba que para el 15 de febrero ya iba a haber casi 1.5 millones de mexicanos completamente inmunizados.

En Estados Unidos, la cifra ya es de 52 millones de vacunas administradas, o alrededor del 11% de la población con al menos una dosis. Aunque ahí también ha habido rezagos en las inmunizaciones, a veces por falta de vacunas.

“Esperemos que con nosotros marquen la pauta y ya pronto puedan vacunar a personas de otras edades o a quienes tienen comorbilidades”, señaló Lulú Aguilar, de 76 años y quien tuvo el turno 200 pese a que llegó a hacer fila desde las 7:30am. “Pero incluso con todas las dudas sobre qué centro de vacunación nos tocaba o a qué hora o de formarse en el frío, uno respira con más alivio de por fin estar aquí”, indicó.

Alejandro Estrada, quien fue afectado por poliomielitis de niño, fue el primero en recibir la vacuna de Oxford y AstraZeneca en un centro de vacunación en la alcaldía Magdalena Contreras, el 15 de febrero de 2021.Marina E. Franco

El lunes solo hubo jornadas de vacunación en alrededor de 300 municipios del país, una quinta parte de todos los municipios que hay en México. En su mayoría, esas localidades no son las que tienen mayor cantidad de contagios.

En la capital, la más golpeada en infecciones, fallecimientos y escasez de camas de hospital, solo se repartieron vacunas en tres de las 16 alcaldías, a inyectarse en orden alfabético.

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Personas de esas tres delegaciones con apellidos de la A a la G iban a recibir la dosis este lunes; el martes lo harían aquellos con apellido de la H a la P y el miércoles, de la Q a la Z. El jueves y el viernes, si todo sale acorde a plan, se dará la primera dosis a quienes no hayan alcanzado en los días previos.

“Esto es algo inédito, entonces se entiende, hasta cierto punto, que haya problemillas y todo se vea sobre la marcha”, comentó Alejandro Calvillo, de 73 años.

Pero continuó: “Eso sí, más vale que para cuando toque la segunda dosis ya tengan un poquito mejor controlado el asunto, porque todos nos hemos estado resguardando y cuidando por un año y da coraje que cuando salimos para esto haya tal desorden”.

Con la mira puesta en las vacunas rusa y china

En un intento de regularizar la vacunación contra el COVID-19 para cumplir su plan prometido, las autoridades mexicanas han apostado por expandir el portafolio de las vacunas disponibles.

Especialmente después de que pasó casi un mes con envíos rezagados de las vacunas compradas a Pfizer (por ello no ha dado la segunda dosis a buena parte del personal médico). Mientras, empezaron a crecer el “turismo de vacunas”, de mexicanos acaudalados viajando a Texas o a Florida en un intento de vacunarse, y un mercado negro de supuestas dosis ilegales o viales de procedencia y contenido poco claros.

El Gobierno tiene un acuerdo para envasar la vacuna de AstraZeneca en territorio mexicano, lo que facilitaría su distribución por América Latina.

México además fue el segundo país del continente en aprobar el uso de emergencia de la vacuna rusa Sputnik V, que en estudios de publicaciones revisadas por pares ha mostrado tener una eficacia de hasta 91.6%.

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El Gobierno mexicano fue también el primer país fuera de China en aprobar el uso de la vacuna CanSino, que fue de las primeras del mundo en pasar a la fase 2 de desarrollo, pero cuyos análisis de fase 3 se postergaron.

Esto fue debido a que necesitó acudir a otros países –México y Pakistán entre ellos— para realizar las pruebas clínicas, dado que muchas personas chinas ya se habían contagiado y recuperado por lo que no se podía estudiar con ellas qué tanto protege la vacuna.

En México, las pruebas de la vacuna CanSino incluyeron a unos 14,000 voluntarios, una tercera parte de ellos en Ciudad de México.

Yo fui uno de esos voluntarios. El proceso para las pruebas fue mucho más controlado y mejor pensado que el de la vacunación a la población en general de este lunes: se dieron citas en horarios específicos para atender de manera más eficaz a grupos pequeños sin que nadie tuviera que esperar a la intemperie.

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Y aunque el día después de la inyección sentí todos los síntomas secundarios relacionados a la vacunación contra el COVID-19 (como fiebre ligera, dolor muscular y dolor de cabeza), hasta la fecha sigo sin saber si fui parte del grupo de placebo o parte del grupo con dosis.

Resultados preliminares señalan que la CanSino previene un contagio sintomático en el 65.7% de los casos y que en el 90% de los casos protege contra una enfermedad severa que requiera hospitalización.

La ventaja de CanSino es que es de las pocas vacunas contra el coronavirus, junto con la de Johnson&Johnson (que tiene porcentajes de eficacia similares), que se maneja por una sola dosis.

“Mi mensaje es: si recibes cualquiera de las vacunas, te protege casi un 100% de terminar hospitalizado o muerto por COVID”, señaló el médico infectólogo Juan Luis Mosqueda. “Así que en cuanto haya oportunidad hay que vacunarse, y con la vacuna que toque de las ya aprobadas”, indicó.