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"No sabíamos que existía el COVID-19": esta aldea remota descubre la pandemia cuando sanitarios acuden a vacunarlos

El barco que transportaba las vacunas tardó tres días en atravesar los ríos, a veces secos o bloqueados por árboles caídos, que conectan con esta comunidad.

Por Reuters vía NBC News

Mariano Quisto, líder de una remota comunidad que vive en la densa selva amazónica, se enteró de que hay una pandemia en el mundo hace apenas unas semanas, cuando un grupo de sanitarios llegó a su poblado con vacunas en barco.

"No sabíamos nada del COVID-19. Es la primera vez que oímos hablar de ella", reconoció Quisto mediante un traductor desde Mangual, una aldea situada en la vasta pero escasamente poblada región de Loreto, en el norte de Perú.

El líder de la comunidad Mariano Quisto recibe la primera dosis de la vacuna contra el COVID-19. Tendrá que esperar unas 4 semanas para recibir la segunda.
El líder de la comunidad Mariano Quisto recibe la primera dosis de la vacuna contra el COVID-19. Tendrá que esperar unas cuatro semanas para recibir la segunda.SEBASTIAN CASTANEDA / REUTERS

La agencia de noticias Reuters logró llegar con trabajadores sanitarios del Gobierno peruano y miembros de la Cruz Roja Internacional a la comunidad indígena Urarina de Quisto, después de un viaje de tres días por los ríos que parten de la ciudad amazónica de Iquitos, la mayor metrópolis del mundo a la que no se puede llegar por carretera.

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En Mangual, el pueblo situado río arriba, los habitantes cazan y pescan para alimentarse y viven en casas de madera sobre postes sin electricidad. La conexión con el mundo exterior es mínima y el idioma local se desarrolló de forma aislada durante siglos.

Un grupo de sanitarios descarga una nevera con vacunas contra el COVID-19 para ser administradas a la población indígena Uranina, en la Amazonia de Perú.
Un grupo de sanitarios descarga una nevera con vacunas contra el COVID-19 para ser administradas a la población indígena Uranina, en la Amazonia de Perú.SEBASTIAN CASTANEDA / REUTERS

"Las brigadas no han venido aquí en muchos años. Estas comunidades están realmente olvidadas", afirmó Gilberto Inuma, presidente de Fepiurcha, una organización que defiende los derechos de los urarina.

Este grupo indígena está formado por apenas 5,800 personas, según datos oficiales. No todas las comunidades se han librado del impacto de la pandemia. Al menos cinco personas del pueblo urarina han muerto por el virus del coronavirus, dijo Inuma.

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El viaje río arriba pone en evidencia los retos que supone vacunar a las comunidades indígenas remotas en Perú, así como las lagunas en el acceso a la asistencia sanitaria.

El enfermero Diego Sánchez prepara una vacuna contra el COVID-19 para ser administrada a un habitante de una aldea remota de la Amazonia peruana.
El enfermero Diego Sánchez prepara una vacuna contra el COVID-19 para ser administrada a un habitante de una aldea remota de la Amazonia peruana.SEBASTIAN CASTANEDA / REUTERS

Muchos miembros de la comunidad se quejaron de que lo que realmente necesitan son mejores servicios sanitarios continuos.

En el pueblo sin médicos, las dolencias más frecuentes son dolores de cabeza, diarrea, malaria y conjuntivitis, contó Quisto. "No sabemos cómo atender a nuestros pacientes. Esa es nuestra preocupación", subrayó.

Las comunidades indígenas, especialmente en la Amazonia, tienen una de las tasas de vacunación más bajas de Perú, afirmó Julio Mendigure, que dirige la política de salud para comunidades remotas en el Ministerio de Salud del país.

Un grupo de indígenas peruanos se acercan a un barco cargado con vacunas contra el COVID-19.
Un grupo de indígenas peruanos se acercan a un barco cargado con vacunas contra el COVID-19.SEBASTIAN CASTANEDA / REUTERS

Menos del 20% de ellas han sido completamente vacunadas contra el COVID-19, en comparación con alrededor de la mitad de la población peruana en su conjunto, dijo.

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"Cuando se mira esa cifra, hay que recordar que para administrar las dos dosis, los equipos tienen que viajar entre cuatro y cinco horas. Eso en el mejor de los casos", explicó Mendigure.

Llegar a Mangual requirió 26 horas de viaje durante tres días, a lo largo de ríos que a veces se secan o están bloqueados por árboles caídos.

El barco llevaba una nevera azul con 800 dosis de la vacuna china Sinopharm, refrigeradas con hielo seco. Un equipo regresará en noviembre para administrar las segundas dosis.

El médico Neuson Juran Apaza examina a una niña durante su visita a una comunidad aislada de la Amazonia peruana, donde un grupo de sanitarias llegó para vacunar a sus habitantes contra el COVID-19.
El médico Neuson Juran Apaza examina a una niña durante su visita a una comunidad aislada de la Amazonia peruana, donde un grupo de sanitarias llegó para vacunar a sus habitantes contra el COVID-19.SEBASTIAN CASTANEDA / REUTERS

"Decidí vacunarme para no enfermar porque es posible que si los comerciantes vienen de visita traigan la enfermedad y la transmitan", reveló una mujer de Urarina, que habló bajo anonimato porque la comunidad habla muy poco con gente ajena.