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Más de 129,000 niños en EE.UU. perdieron a uno de sus padres por el COVID-19

Los menores de familias latinas y negras son los más afectados. “Es realmente una de las disparidades más extremas que he visto nunca”, señala un investigador.

Por Erika Edwards - NBC News

Decenas de miles de niños en Estados Unidos han perdido a uno de sus padres a causa del COVID-19, según una investigación publicada el jueves en Pediatrics. Uno de los muchos coletazos de la pandemia de coronavirus que, según los expertos, tendrá consecuencias que durante años.

La investigación, que se basa en una amplia gama de datos sobre nacimientos, muertes y composición de los hogares, estimó que 129,630 niños perdieron a uno de sus padres a causa del COVID-19.

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Otros 22,007, según la nueva investigación, perdieron a un familiar secundario que les cuidaba, como un abuelo que vivía en el hogar. 

Según la autora principal del estudio, Susan Hillis, miembro del Equipo de Respuesta al coronavirus de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por su sigla en inglé), estos datos podrían estar infraestimados, ya que el estudio incluye cifras desde abril de 2020 hasta finales de junio de 2021, justo cuando la variante delta empezaba a expandirse.

“Una vez que un niño pierde a su padre o a su cuidador, va a necesitar ayuda hasta que tenga al menos entre 18 y 24 años. Será un problema que durará muchos años”, explicó Hillis.

El presidente de la Fundación Robert Wood Johnson, el doctor Richard Besser, pediatra y antiguo director en funciones de los CDC, se mostró de acuerdo.

“Cuando hablamos del coronavirus, gran parte de la conversación gira en torno a cuántos contagios ha habido, cuántas personas han muerto y cuántas han sido hospitalizadas”, apuntó Besser, que no participó en la investigación.

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“Lo que este estudio señala es que las repercusiones de la pandemia van mucho más allá”, añadió.

Los niños que pierden a su cuidador principal corren el riesgo de sufrir otros problemas, como el de sufrir un desahucio y de tener que cambiar de escuela, recordó Besser.

Casi una cuarta parte de los menores estadounidenses viven con un solo progenitor, según un estudio de Pew Research publicado en 2019, el último año del que se dispone de datos.

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Ese mismo año, se estima que 4.5 millones de niños vivían con un abuelo que les proporcionaba vivienda, según el estudio de Pediatrics. Los niños negros, hispanos y asiáticos tenían el doble de probabilidades que los blancos de vivir con un abuelo. 

La nueva estimación de jóvenes que se quedan sin padre es mucho más alta que las evaluaciones anteriores. 

Rachel Kidman, epidemióloga de Stony Brook Medicine, en Nueva York, informó en abril en JAMA Pediatrics de que hasta 43,000 niños estadounidenses estaban sufriendo las consecuencias de la pérdida de por un progenitor fallecido por coronavirus.

Kidman dijo que le entristecía ver el aumento del número de niños afectados.

“Hemos tenido más muertes en 2021 con la vacuna disponible que en todo 2020. Esto fallecimientos se inclinan afectan a los más jóvenes, lo que significa que mueren más padres”, dijo.

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Perder a sus padres tendrá impactos a largo plazo en la vida de los niños. Son “los adultos más importantes en su vida: la persona que los nutre, los protege y los mantiene”.

La nueva investigación de los CDC también reveló enormes disparidades raciales y étnicas. Mientras que 1 de cada 753 niños blancos perdió a un cuidador a causa de la pandemia, 1 de cada 412 niños hispanos se vio afectado de forma similar, y 1 de cada 310 niños negros sufrió la muerte de uno de sus padres o de un cuidador.

El estudio reveló que 1 de cada 168 niños indios americanos y nativos de Alaska perdió a uno de sus padres.

Las proporciones se desvían drásticamente del desglose racial y étnico real de Estados Unidos.

“Está claro que esta pandemia ha golpeado a todas las comunidades de Estados Unidos, pero no ha golpeado a todas las comunidades con la misma ferocidad", señaló Besser.

Los datos del censo muestran que alrededor del 60% de la población estadounidense es blanca y que cerca del 40% se identifica con grupos raciales o étnicos minoritarios.

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En cambio, el 65% de los niños que perdieron a sus padres a causa del COVID-19 pertenecen a grupos raciales y étnicos minoritarios, frente al 35% que son blancos, según Hillis.

“Es realmente una de las disparidades más extremas que he visto nunca”, afirmó.