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Millones de estadounidenses encaran un futuro incierto sin la ayuda federal por desempleo y a la espera de un nuevo paquete de estímulo económico

A siete meses del inicio de la pandemia, familias en Estados Unidos siguen enfrentándose a muchas dificultades. Se necesita todavía una medida de estímulo para impulsar la recuperación, señalan varios economistas. Más de 25 millones de personas permanecen desempleadas.
/ Source: Telemundo

Por Phil McCausland - NBC News

Cuando Daniel Oliverio recibió su primer cheque por desempleo en agosto, cuatro meses después de que lo despidieran por la pandemia de coronavirus, lo primero que hizo fue comprar verduras.

Oliverio, exdirector de información deportiva de la Universidad de Seton Hill, un pequeño instituto en las afueras de Pittsburgh, había estado subsistiendo a base de alimentos enlatados y salchichas de 70 centavos.

Esos beneficios por desempleo, que llegaron después de meses de llamar por teléfono al Departamento de Trabajo e Industria de Pennsylvania, le salvaron la vida, dijo. Oliverio, de 35 años, estaba a punto de perderlo todo. Había gastado todos sus ahorros, le quedaban apenas unos cuantos cientos de dólares y había perdido la esperanza de encontrar un nuevo trabajo.

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"Por suerte, tenía a mi novia y tenía a mi familia para seguir animándome", aseguró. "Sin eso, pudo haber terminado de una manera mucho más oscura. Porque definitivamente te deprimes. Definitivamente tu mente te lleva a un lugar donde te asustas un poco con tus propios pensamientos".

Muchas familias en Estados Unidos siguen enfrentándose a esas dificultades a siete meses del inicio de la pandemia: 25.5 millones de personas permanecen desempleadas y las personas que por primera vez solicitaron beneficios por desempleo llegaron a 840,000 la semana pasada, un número más alto de lo esperado. Sin embargo, la posibilidad de que las millones de personas sin trabajo puedan recibir más ayuda del Congreso y la Casa Blanca es baja, ya que las negociaciones entre demócratas y republicanos sobre una próxima ley de estímulo se encuentran en un punto muerto.

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El apoyo de la Ley de Ayuda, Alivio y Seguridad Económica para el Coronavirus (CARES, en inglés), aprobada en marzo, se ha agotado. Sus beneficios por desempleo adicionales, apoyo para pequeñas empresas, ayuda a la industria, fondos para hospitales y hogares para ancianos, para comprar equipo de protección personal, ayuda para Gobiernos estatales y locales y otras protecciones, han desaparecido, incluso cuando los economistas y el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, advierten que se necesita más ayuda.

El presidente, Donald Trump, ha enturbiado las aguas al tiempo que las negociaciones permanecen estancadas. Primero, tuiteó el martes que la Casa Blanca y los republicanos se retirarían de las negociaciones, solo para decir horas después que apoyaba algunos aspectos del proyecto de ley. En su segunda ronda de tuits por la madrugada apoyó la idea de enviar nuevos cheques de estímulo de 1,200 dólares y ayuda financiera para la industria de las aerolíneas, así como más préstamos del Programa de Protección de Cheques de Pago para pequeñas empresas.

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Millones sin empleo y no hay un acuerdo a la vista

Varios economistas advirtieron cuando se aprobó la ley CARES que muy probablemente iban a hacer falta más fondos para seguir impulsando la economía.

Los 2.2 billones de dólares de ayuda en la legislación fueron una medida provisional para la economía y las personas durante los meses de cierre, más que una medida de estímulo para impulsar la recuperación, según los economistas.

"Creo que tiene sentido cambiar la conversación a: ¿de verdad queremos intentar que la recuperación sea más rápida ahora que hemos atravesado el periodo de crisis?", aseguró Jesse Edgerton, economista senior de JPMorgan Chase.

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Ese sentimiento refleja lo que dijo Powell el martes. Esperar para aprobar más medidas de estímulo, explicó, podría "conducir a una recuperación débil, creando dificultades innecesarias para los hogares y las empresas".

"Incluso si las políticas terminan siendo mayores de lo necesario, no se desperdiciarán”, agregó Powell. "La recuperación será más fuerte y avanzará más rápido si la política monetaria y la política fiscal continúan trabajando juntas para brindar apoyo a la economía, hasta que esté claramente fuera de peligro".

Algunos economistas sostienen que la recuperación dio un paso atrás cuando se agotó la ayuda federal para el desempleo de 600 dólares semanales a fines de julio. Eso significó 667,000 millones de dólares menos circulando en la economía tan solo en agosto, según datos de la Oficina de Análisis Económico.

La expiración de estos beneficios también dificulta el sustento de muchas personas. Sin esos 600 dólares, dijo Dominic Basile, apenas le queda suficiente dinero para sobrevivir hasta fines de octubre.

"Literalmente nos están diciendo, 'no vamos a poder terminar esto' ", dijo Basile. "¿Por qué está bien? ¿Todavía les pagan, todavía tienen seguro médico y pueden esperar hasta las elecciones? Mientras tanto, para mí son muchas noches de insomnio. Significa mucho estrés que no puedo controlar, porque no sé qué va a pasar con mi vida, con mi carrera, ni si podré quedarme con el coche, la casa, incluso con mi perro", añadió.

"El mayor desafío fiscal al que nos hemos enfrentado"

Trump dijo que se retiraba de las negociaciones sobre el proyecto de ley de estímulo porque el dinero iría a los Gobiernos estatales y locales. Su tuit del martes por la tarde afirmaba que la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, estaba pidiendo "2.4 billones de dólares para rescatar a los estados demócratas mal administrados y con un alto nivel de delincuencia, dinero que de ninguna manera está relacionado con el COVID-19". (El paquete de ayuda que aprobaron los demócratas de la Cámara de Representantes la semana pasada fue en realidad por 2.2 billones de dólares).

Mientras los legisladores en Washington pelean, las realidades financieras de los gobiernos de sus estados siguen empeorando.

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Los Gobiernos estatales y locales enfrentarán un déficit de 500,000 millones de dólares durante los próximos dos años fiscales, con más de 4 millones de empleos en juego, informó Moody's Analytics. El informe de empleos de la semana pasada mostró que 1.2 millones de empleos en los Gobiernos estatales y locales ya han desaparecido durante los últimos siete meses.

Larry Hogan, el gobernador republicano de Maryland, lo calificó a fines del mes pasado como "el mayor desafío fiscal que hemos enfrentado".

A medida que las finanzas de los estados se hunden, los economistas advierten que aumenta la posibilidad de que se tomen medidas de austeridad que impliquen recortes en servicios esenciales, más despidos y déficits en los fondos educativos.

Un recuperación desigual y precaria

A pesar de que el país ha recuperado aproximadamente la mitad de los empleos que perdió en marzo y abril, los economistas advierten que la recuperación sigue siendo desigual y bastante precaria. A fines de agosto, un mes después de que expiraran los beneficios por desempleo de la Ley CARES, había 6.6 millones más de personas sin trabajo que trabajos disponibles.

Una ralentización de la contratación y una pequeña ganancia de puestos de trabajo en septiembre muestra una recuperación que se ha vuelto cada vez más frágil. Y muchos de los trabajos que están regresando no están asegurados.

En agosto y septiembre, el 27% de los trabajadores que regresaron a sus trabajos después de haber sido despedidos debido a la pandemia dijeron que habían sido despedidos por segunda vez, y el 36% dijo que les dijeron que podrían ser despedidos nuevamente, según datos recopilados por la empresa de investigación internacional Real-Time Interactive World-Wide Intelligence y la Universidad de Cornell.

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Ya sea por su salud financiera o física, los votantes parecen sentir que los legisladores en Washington están jugando a la política con sus vidas. Una frustración que se acumula durante un año ya de por sí peligroso.

"En mi opinión, se están tardando porque ahora mismo es un año de elecciones, porque pueden perder más votos tomando una decisión de lo que pueden perder simplemente hablando de cómo van a tomar una decisión", dijo Oliverio, el exempleado de la universidad de Pennsylvania. "Bueno, eso es genial. Pero en realidad no van a tomar una decisión que ayude a nadie y, mientras tanto, la gente todavía está sufriendo".

La versión original de esta historia fue publicada en inglés por NBC News, cadena hermana de Telemundo.